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La carretera, el viento, la soledad, el atardecer, el campo abierto a los ojos de la ruta, las manos al volante, nadie a cien millas a la redonda y un alma que quiere deshacerce del pasado.

La música del coche suena a todo volumen, un cigarrillo en la comisura de los labios, enigma y desesperación.
Soledad, definitiva soledad.

¿Acaso puedes mentirte dentro tuyo lo que llevas a cuestas?, no puedes y el alma te reclama, la conciencia te remuerde y el color de la sangre te mancha las manos.

 

Huyes..., a partir de hoy, huyes, como lo harás siempre.

No hay mas paz en tus días, no la habrá jamas...

Yo me encargaré de eso, cada instante, a cada momento, tus ojos me mirarán y querran destrozarme pero no podran porque necesitan una razón para no sentirte culpable y yo soy esa razón, un simple trozo de pañuelo, manchado con la sangre de ella.

¿La recuerdas aun?, su rostro, sus labios, sus ojos, el color de sus ojos, el largo de sus cabellos, la dimensión de sus pechos, la tersura de su piel..., ¿la recuerdas aun?.

¿Recuerdas la última noche?..., ¿cuando fuiste a verla, como siempre para decirle que te habías enamorado como un estúpido de ella y ella se burló de tí sin clemencia?.

Burdo, romántico estúpido, no tienes ni tenías ni tendras el dinero suficiente para una mujer como ella. Y bien que te lo dijo gritándotelo a la cara, que ya ella costaba mas de lo que tu querías o podías pagarle.

"No te enamores de una prostituta, si no puedes sacarla de esa vida", ¿no te lo dijeron y repitieron hasta el cansancio tus cómplices de esos amores prohibidos?, pero jamás escuchaste, no quisiste oir, estabas enamorado, apasionadamente enamorado, embrutecidamente enamorado, animalmente enamorado...

Hoy huyes..., a partir de hoy, huyes, como lo harás siempre.

La carretera, el viento, la soledad, el atardecer, el campo abierto, las manos al volante, nadie a cien millas a la redonda y un alma que no puede deshacerce del pasado.

La música del coche suena a todo volumen, y el cigarrillo de la comisura de sus labios, tiembla en el recuerdo de esa risa humillante y degradante, mientras ese cuerpo lascivo se contorneaba encima tuyo. Gratis..., por ser la última vez que te recibía te lo daría gratis, su cuerpo y su piel, mas jamás su vida y su sentir...

Recuerdas el cuerpo volando despues del empujon, sientes aun sus cabellos entre tus dedos su mirada se volvió miedo despues de la burla y la tuya enceguecida furia despues de la súplica...


El cigarrillo tiembla en la comisura de los labios, el sonido de la radio del coche suena mas fuerte, el camino es amplio y vacío, el viento ruge en los costados y el recuerda el cuerpo de ella volando por la ventana del quinto piso del hotel donde la había llevado.

Se vistió como pudo, salió a la calle, se compró una cajetilla de cigarrillos y se fue sin mirar para atras. Tomó el coche, sacó su dinero del banco y se fue hacia huyendo por la carretera.

Ha puesto el cigarrillo en su boca y busca el encendedor en su chaqueta..., solo encuentra el pañuelo de ella, manchado en sangre, la sangre que salió de su boca cuando la golpeó para que se callara...

Solo su pañuelo sacó...

La carretera, el viento, la soledad, el atardecer, el campo abierto, las manos al volante, nadie a cien millas a la redonda y un alma que no podrá deshacerce del pasado.

Solo tiene adelante soledad, definitiva soledad.

Fin
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