Pero era extraño entender
que tal animal anduviera,
recorriendo estos parajes
y rondando esta pradera.
Para nadie era un secreto
que estaba bien extinguido,
y que hace ya muchos años
no se veía este felino.
V
Quiso el destino indiscreto
que un día Alfonso olvidara,
unos libros y un bosquejo
de su hallazgo en la quebrada.
El rumor corrió enseguida
y llego hasta el capataz,
quien mando llamar a Alfonso
para el misterio aclarar.
“Mira muchacho” le dijo,
con voz segura e imponente.
“yo quiero que seas honesto
y que la verdad me cuentes”
“ha llegado a mis oídos
que en lugar de trabajar,
te la pasas escondido
para la fauna estudiar”
“encima dicen que andas
inventando unas historias
de jaguares imposibles
deambulando entre las sombras”
“yo se por tus documentos
que en la capital estudiaste
y por no encontrar trabajo
aquí de peón terminaste”
“te pido que corrobores
si en verdad has visto al gato
y si tenés pruebas concretas
que demuestren el hallazgo”
Alfonso comenzó entonces
a mostrarle sus dibujos,
sus libros con descripciones
y toditos sus apuntes.
El hombre guardo silencio
como recordando algo,
luego encendió un cigarrillo
y se le quedo mirando...
“yo también llegue aquí un día,
para ayudar a don Arredondo,
y me enamore del lugar,
del monte y de sus entornos.”
“y viendo todo tan verde,
tan imponente y salvaje,
mi mente empezó a imaginar
ver cosas en el paraje”.
“el animal que tu dices
fue hace mucho exterminado
y fueron los portugueses
los últimos que lo avistaron”
“sigue siempre mi consejo
y no pierdas la cordura,
yo lo se por experiencia,
aquí no hay tal criatura”.
“trabaja aquí un tiempo mas,
hasta que algo en lo tuyo encuentres,
pero mientras te lo pido,
no mas historias inventes”.
VI
Alfonso se decidió una mañana
a renunciar al empleo,
y rumbear a buscar trabajo
de nuevo en Montevideo.



