Identificarse Registrar

Identificarse

Índice del artículo

Ahora no tengo perro, ni esposa, ni vértice alguno de autoflagelación. Días después de claudicar con el perro, también lo hice con mi matrimonio; mi esposa, igual a la vez del can, no hizo más que apoyarme. Total, los dos hacían demasiado ruido.

 

Por favor comparta este artículo:
Pin It

Bienvenido a la comunidad de escritores, poetas y artistas del mundo.

 

Aquí podrá darse a conocer, conocer a otros, leer, disfrutar, compartir, aprender, educarse, educar, soñar y vivir el mundo de fantasía que hay en todo artista.

 

¿Quién sabe? ¡A lo mejor también es uno!

Están en línea

Hay 333 invitados y ningún miembro en línea

Concursos

Sin eventos

Eventos

Sin eventos
Volver