--Estás desvariando Fernando, y me querés volver loco a mi.
El tan tan de la barrera volvió a sonar. Fernando se levantó y apoyó su frente contra el vidrio para acercarse aún más a ese espectáculo que lo seguía fascinando.
Desde esa posición y a pesar de estar visiblemente abstraído, susurró poniendo un nervioso énfasis en sus palabras:
--Si, puede ser, pero escuchame. Ayer bajé las escaleras, y ese olorcito a café recén preparado llegaba tibio desde la cocina y junto a la taza vacía que me esperaba, había por primera vez.....una nota.
Dejó caer un trozo de una hoja de cuaderno sobre la mesa, antes de salir sin siquiera esperar que yo lo leyera.
Sachu
Ya sé que no te olvidaste de cuántos cumplo mañana, pero por si acaso te advierto que son veintitrés y me voy a agarrar una borrachera de novela. Y quisiera que estés a mi lado.
Sachu





