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Muchos pueden pensar en el transcurso de éste que los acontecimientos a continuación son ficción o son sacados de algún cuento de hadas o de un cuento de brujas. De pronto lo son. Pero también pueden ser eventos de la vida cotidiana que sin imaginarlo podrían pasar:

Se conocieron de una manera casual, en un momento inesperado para los dos, en donde se encontraba cada uno tratando de ubicarse y a la expectativa de lo que pudiera pasar en sus vidas.

Eran dos muchachos muy jóvenes, él estaba alrededor de los 19 y ella tenía unos 17 aproximadamente. Cada uno había tenido un fracaso amoroso que para la edad de ellos es lo peor que puede pasar en la vida pues hasta ahora se empiezan a conocer y a descubrir muchas cosas que con el transcurrir de los años se vuelven hábito o costumbre.

Los dos habían perdido ese primer ser quien los había despertado de la niñez y con quien pasaron a la pubertad sin mucho aviso. Él con un poco más de experiencia pues llego más lejos que ella que solo alcanzó a conocer unas cuantas caricias pero sin mucho más que contar.

El día estaba radiante, había sol de verano que hacia resplandecer todos los campos y todas las fuentes de agua. Se encontraban cada uno con su familia compartiendo y tratando de ocultar lo que por dentro estaban llevando, eso que le hace falta al joven de hoy en día cuando conoce alguien y quiere estar en todo momento con ese otro como si fuera lo único que realmente importara en la vida.

Cuando se cruzaron casualmente en el corredor se miraron mutuamente sin advertir que en unas pocas horas iban a terminar conversando y que en unos pocos días ya estarían compartiendo casi a diario muchos momentos.

Se reencontraron en el gran patio cuando los padres se presentaban mutuamente, la mirada de cada uno directa a los ojos presagio el inevitable diálogo. Comenzaron muy tímidamente una conversación poco profunda, se despidieron sin mayor entusiasmo.

Pocos días después se volvieron a ver y ya con más confianza entraron en temas personales los cuales los llevaron a entablar una amistad, se llamaban casi a diario se veían muy frecuentemente hasta muy temprano en la noche pues ella vivía en una casa para universitarios en la gran ciudad con su hermana y el horario era bastante estricto.

Ella viajaba todos los fines de semana a visitar a sus padres quienes vivían a las afueras de la gran ciudad. Con el paso del tiempo él empezó a acompañarla en esos viajes pero la madre de ella era una persona de temperamento muy fuerte y no le gustaba que nadie visitara a ninguna de sus dos hijas, eso los alejo un poco al principio pero se dieron cuenta que realmente se gustaban y empezaron las visitas clandestinas, esas visitas que despiertan algo increíble, que hacen que pasen cosas inesperadas no se sabe si es por lo corto que se hace el tiempo o porque hay algo prohibido en el ambiente que hay que disfrutar al máximo. Y ellos lo hicieron.

Los problemas comenzaron, la madre de ella la negaba en las llamadas y ordenó en la casa donde ella vivía que por ningún motivo podía salir después de su llegada de la universidad. Obviamente este par de jóvenes querían estar más tiempo juntos y se ingeniaban cualquier manera de verse, no ir a la universidad o simplemente llegar tarde a casa.

Poco a poco ella fue convenciendo a la mamá para que la dejara recibir visitas en casa, tenía la ventaja que la hermana era una persona muy introvertida y seria y no insistía mucho con lo de visitas y amigos, era muy dedicada a sus estudios y parecía no importarle tener ningún tipo de relación. Pasaba horas dedicada a la lectura, no salía de la casa de su madre cuando la iba a visitar.

La hermana intervino ante la madre para dejar entrar la visita y como influía tanto por su manera de ser tan calmada y dedicada logró lo que ella con tanto esfuerzo no había podido. Una visita los sábados después de la hora del almuerzo y por no más de hora y media.

A la primera oportunidad llego él con una muy buena apariencia, chocolates en mano y una sonrisa de oreja a oreja que hacia notar que estaba nervioso pues sabía de lo arrogante y lo fuerte de los padres de ella, sintió que el mundo se lo quería tragar cuando se sentó en la sala de la gran casona rodeado por toda la familia incluyendo un pequeño perro que sentado casi encima de los pies de la madre lo interrogaba no solo con la mirada sino con unos pequeños colmillos que el pensaba le podían atravesar el pantalón y destrozarle la pierna.

La primera visita fue una tragedia, preguntas que iban y venían como si al saber de su llegada hubieran sacado un cuestionario del libro “Como evitar las visitas en su casa”. La madre trato de ser un poco amable y con una voz como si la hubieran obligado a hacerlo le ofreció lo que el mas odiaba en la vida UN VASO DE LECHE., “este es el fin de mi estadía en esta casa” pensó él y tratando de evitar el ofrecimiento intento entablar conversación con el padre de ella quien le pregunto “quiere la lechita”?. El acepto el ofrecimiento y dejó el vaso entero de leche en la mesa de la sala, al cabo de unos minutos se despidió y salió de esa casa sintiendo que nunca más volvería a entrar allí.

El lunes siguiente parado en la puerta de la universidad y esperándola vio que una sonrisa lo saludaba, un hola fue todo lo que escuchó, empezaron a caminar y ella con tono nervioso le dijo que tenía que reunirse con algunas compañeras y que no podía estar con él y vio como ella se retiraba sin decir ni una sola palabra.

Lo único que se le ocurrió fue ir a hablar con la hermana y no dudo en hacerlo. La hermana salió sorprendida pensando que algo había pasado, con unos ojos azules enormes preguntó por su hermana, él le dijo que ella tenía algo que hacer pero que estaba muy preocupado por lo que había pasado el fin de semana. La hermana soltó una sonrisa espectacular y él quedó perplejo mirándola callado por unos segundos observando fijamente y descubriendo en esos ojos azules y en esa sonrisa blanca y perfecta que nunca antes se había impactado de tal manera como lo estaba haciendo en ese momento. Fué tal la manera en que él la miró que ella se sonrojo y pidiéndole disculpas porque tenía que seguir estudiando le dijo que eso se lo preguntara a ella.

El sintió mucha vergüenza de haberla mirado de esa manera y se lo hizo saber, le pidió el favor que no se fuera y que le comentara del fin de semana porque estaba preocupado por la opinión que los padres lograron de él. No obtuvo mayor información simplemente que les parecía buen muchacho. “Y el vaso de leche”? Pregunto, y la respuesta simplemente fue. “No a todo el mundo le gusta la leche o sí?

Pasaron los días y ella ya no era la misma, por las tardes cuando él pasaba por la universidad a verla siempre tenía algo que hacer, por las noches la llamaba y la hermana le decía que dormía o que simplemente no estaba.

Cualquier día decidió esperar en la esquina de la casa para poder hablar con ella, cuando se sorprendió al ver que llegaba con un muchacho alto y fornido y se despedían con un beso en la puerta de la casa, quedo bastante confundido y llamo por teléfono, la hermana la negó pero él le dijo que si podían hablar sólo unos minutos que por favor le dijera donde se podían reunir, con la respuesta negativa pues la dedicación a sus estudios y a la lectura no le dejaban ni un solo momento libre.

Unos días más tarde él recibió la llamada de ella quien le dijo que se encontraran en la cafetería de siempre que ella quería hablar. Ya reunidos ella fue muy sincera y le contó que al muchacho con quien ella estaba saliendo lo había conocido mucho antes de haberlo conocido a él y que las cosas se dieron para los dos. Él se abstuvo de preguntar de lo que paso entre ellos pues prefirió que quedara ahí, no quiso hacerla sentir culpable porque ella le había sido sincera. Ella le agradeció mucho porque gracias a la entrada de él a la casa de sus padres y a la hermana, (le contó que aquel fin de semana la mamá se disgustó mucho por la actitud de haber dejado lo que se le ofreció en la mesa y la hermana lo defendió y los había convencido que era muy buen muchacho), gracias a eso ahora ella puede ir con quien esta saliendo y las cosas están marchando muy bien. 

La sensación fue extraña realmente no sintió frustración o rabia simplemente se dio cuenta que alguien había sido sincero con él y que ese alguien por solo ese hecho se merecía todo su respeto y admiración; además fueron pocos pero muy agradables momentos los que pasaron juntos y le agradeció por eso.

Pasaron unos cuantos días con sus noches y para él era cada día mas intenso el recuerdo de aquella sonrisa blanca, pura y acompañada de ese par de ojos azules que brillaban con la pureza del alma que se guardaba en el interior de un ser ingenuo en todo sentido y que le estaba despertando sentimientos y anhelos de volver a hablar pero que no encontraba la manera de poder hacerlo porque la dedicación y el encierro en que la hermana de ella permanecía no le permitía ninguna oportunidad de conversar y ni siquiera de volver a verla.

Un día tomo la decisión de no asistir a sus estudios y madrugo para seguir a esta persona que le estaba rondando en su cabeza, esperó en la esquina a que saliera rumbo a la universidad, se fué muy despacio observándola y advirtió que en esa persona ingenua e introvertida se guardaban unos atributos admirables, un cuerpo escultural y un cabello claro que hacía conjunto con su piel blanca. Se propuso ir a la conquista que aunque sabía que era muy difícil algo lo llevaba a hacerlo.

Tenía claro que era una labor bastante complicada empezando porque era la niña de los ojos de sus padres que como él bien sabía era una pareja bastante conservadora y difícil de abordar; también por la dedicación que le tenía a sus estudios y por que como ya se lo habían advertido no le interesaba tener ningún tipo de relación. Sabía que tenia varias amigas pero que le corría a los admiradores y el mayor punto en contra era la relación que había tenido con su hermana, larga o corta no importaba pero algo había pasado y eso hacia todo mucho más complicado y difícil.

Hizo varios intentos de abordarla pero todos fueron en vano, la seguía a la universidad y de la universidad pero no se atrevía a hablarle porque no sabía la reacción que pudiera tener. Un fin de semana decidió irse a donde los padres vivían y advirtió que el novio de ella estaba de visita y decidió acercarse a la casa sin importarle lo que pudiera pasar. Pensó que era buena excusa pues ella estaba ocupada y la hermana estaba sola así que podrían hablar.

Tocó al timbre y cuando la puerta se abrió la sorpresa fue general, hasta el pequeño perro daba vueltas en su propio eje desesperado y ladrando sin parar, ella salio y le advirtió que el novio estaba de visita y que era un poco agresivo, él le dijo que ya sabía y que lo único que le interesaba era poder hablar un rato los cuatro “con la hermana” que por favor lo tomara de la mejor manera y que le ayudara a disipar los ánimos. Ella con un movimiento de cabeza y un gesto alcahuete aceptó y lo dejo pasar presentándoselo al novio como un amigo de la familia.

La mamá se lo quería a tragar, el papá estaba totalmente desconcertado y la hermana bajo y lo miró fija e inquisidoramente sin advertir que el motivo de la presencia de él en la casa era para poder hablarle. A pesar de ser tan fuertes eran bastante decentes y por eso lo dejaron pasar y lo invitaron a sentarse, pasaron varios minutos hasta que el novio de ella rompió el hielo y empezó la conversación hablándole directamente a él lo cual hizo que todo fuera un poco mas relajado.

Al cabo de una hora y como por arte de magia la madre interrumpió la conversación para hacer una invitación absolutamente inesperada por todos. La madre insistió que la visita se quedara para la cena, todos se miraron extrañados pero a la vez aceptaron sin dudarlo ni un segundo.

Ella le preguntó a la madre que porque había hecho eso. La madre le dijo estar segura que a la hermana le gustaba ese muchacho pues la primera vez que fue a su casa lo defendió como si lo conociera de hace muchos años y que como la conoce muy bien nunca va a aceptar hablar con él de otra manera. Así que organizó la comida y sentó a todos en la gran mesa.

Él, que realmente estaba a gusto los invitó con la venia de los padres a ella al novio y a su hermana a hacer una cabalgata al otro día por los campos que circundaban la casona que realmente eran espectaculares. Todos aceptaron pero la hermana no lograba entender todo lo que estaba pasando y al principio se rehusó a ir hasta que ella intervino y le pidió que los acompañara para poder ir porque estaba segura que si la hermana no iba no los dejarían realizar la cabalgata.

El sol los acompaño todo el día, salió desde muy temprano y estuvo con ellos con una actitud majestuosa, caluroso y radiante como si supiera que él quería que todo saliera perfecto para que la hermana se sintiera de lo mejor y se pudiera relajar para tratar de entablar la conversación que tanto deseaba sin saber que también estaba despertando cierto interés pero por la manera de ser no le demostraba absolutamente nada.

Llegaron a la orilla de un riachuelo de aguas transparentes como un cristal se bajaron de sus caballos, ella y el novio se alejaron caminando cogidos de la mano, él quedo frente a frente con quien había anhelado hablar durante tantos días, realmente no sabía que decir no le salía ni una palabra estaba nervioso sin saber como actuar, como por impulso lanzó una piedrecilla al riachuelo y ésta rebotó tres y hasta cuatro veces y recibió un aplauso que le lleno el alma. Ahora el acercamiento empezaba, él le pedía que lo intentara y la hermana lo hizo sin que las piedrecillas rebotaran de la misma manera. Lanzaron varias veces pero ahora los dos fallaron y de eso se reían sin parar, la miró y de nuevo observó esa risa que tanto le gustaba y sin pensar lo dijo “Su risa es hermosa” y por haber dicho eso recibió el mejor de los regalos una mucho mas leve pero agradecida sonrisa acompañada de un color rojizo en el rostro que lo hizo temblar y hasta casi arrodillarse de la emoción.

De regreso a casa estaban muy contentos, el novio invitó a cenar en la gran ciudad apenas llegaran pero la hermana se negó rotundamente asumiendo que tenía mucho que estudiar, él insistió levemente y al fin todo quedo cuadrado para mitad de semana.

Fueron tres días muy largos, durante ese tiempo no hubo ni una llamada, solo esperaba a que el novio lo recogiera para ir por las hermanas y salir a comer. Llego la hora y en el asiento trasero del carro solo miraba por la ventana sin saber que decir, hasta que oyó una voz que le interrogaba por su semana, volteo y contesto muy positivo e hizo la misma pregunta. “Que tal la tuya”?....

Fué una noche muy agradable; ya de regreso a casa iban hablando y hablando sin parar, les pareció muy corto el tiempo pero lo disfrutaron. Ahora todos los fines de semana se programaban cabalgatas a los campos de la casa de las hermanas y durante la semana hay un cuarteto por las calles de la gran ciudad que se ríen y disfrutan casi todas las noches de las cosas mas sencillas.

Fueron casi tres años de una muy bonita e ingenua relación, eran bastante confidentes y amigos, hasta los padres que al principio habían sido tan difíciles lo aceptaban con aprecio. Ahora cada día mas unidos, la veía siempre de una manera muy especial pues le parecía que su ingenuidad era lo más atractivo que podía tener, empezaron a descubrir muchas cosas juntos, él ya conocía ciertas sensaciones pero le parecían mucho más interesantes cuando la miraba y observaba que realmente estaba descubriendo y aprendiéndolo todo. Lo hicieron absolutamente todo despreocupados, libres y sin advertir o evitar nada querían estar juntos sin importarles juventud o inexperiencia.

La naturaleza no falla y vino lo que tenía que venir, el embarazo inesperado pero a la vez buscado. Ahora las cosas se tenían que hacer de una manera más inteligente pero a la vez rápida. Él sin dudarlo citó a los padres de cada uno y pidió la mano para poderse casar lo antes posible. Las dos familias pusieron un grito en el cielo pero al final lo aceptaron.

Nadie supo el porqué de esa decisión tan apresurada o al menos nadie lo insinuó, solo ella algo advertía pues sabía que la hermana antes que nada quería terminar sus estudios universitarios, pero nada supo.

Las cabalgatas de los fines de semana continuaban unas veces los cuatro y otras solos, lo tomaban como descanso y como relajación porque la semana de los dos era bastante dura y eso les ayudaba a estar mejor. Una tarde en que estaban solos decidieron apostar una carrera hasta el riachuelo la cual terminó en una aparatosa caída. El se bajó del caballo y trató de levantarla pero los ojos azules estaban absolutamente blancos y sólo había dolor, le dió un poco de agua y la logro abrazar y levantar, la fortaleza de esa niña fue admirable aunque no podía aguantar el dolor no le dijo nada a los padres, se montó ese domingo en la tarde en el carro de él y salieron como siempre para la gran ciudad. El sólo preguntaba y preguntaba sin recibir respuesta, entró al hospital principal de la gran ciudad y los médicos se encargaron alrededor de tres horas.

No había respuesta todo estaba en silencio la gran ciudad estaba cubierta con una gran nube negra de domingo que hace que todo sea triste y melancólico, pasaba y pasaba el tiempo, se quería morir no quiso llamar a nadie, no quiso hablar con nadie simplemente espero y espero se sintió solo, se sintió culpable, pasaron muchas cosas por su cabeza, se advertía lo peor, A lo lejos oía la llovizna persistente y era como si algo se le entrara en la cabeza como si lo estuvieran acusando de haber hecho lo peor por haber corrido sin precaución, sin advertir de los cuidados que debían tener, alzó la mirada y una enfermera flaca y desgarbada se acerco y fríamente como si le estuviera hablando a una pared dijo “Ella esta estable pero perdió al bebe”.

Se abrazaron muy fuerte y hubo un silencio de minutos que parecieron horas acompañados de muchas lagrimas de cada uno, él le hizo una llamada a ella y le dijo que la hermana se había caído del caballo y que se estaba recuperando en el hospital que todo estaba bien y que si llamaban los padres por favor manejara la situación. Ella hizo muchas preguntas pero el nunca le dijo la verdad solamente que la hermana tenía un dolor lumbar que estaba siendo controlado y que ya pronto iban a la casa.

El golpe psicológico fue duro para los dos más cuando nunca quisieron que nadie se enterara de su perdida. Eso los llevo a tener una serie de problemas personales pero no en la relación de pareja que llevaban que siempre fue muy cordial y el dialogo primaba ante cualquier eventualidad, él se refugio en el alcohol con su grupo de amigos, tomaba casi a diario después de verla y dejarla en su casa salía muy triste sin que su pareja se enterará que iba a refugiarse y a seguir sintiéndose culpable por lo acontecido.

El refugio de la hermana fue la lectura, el genio le cambio, pero nadie advirtió que algo así le hubiese pasado, además ante él demostraba una fortaleza envidiable, simplemente se creyó que la invadieron los nervios por lo de la boda. Hablaron mucho del tema se sentaban horas y horas a cuestionarse del porque pero nunca se culpó el uno al otro simplemente siguieron con sus planes.

Antes del matrimonio los padres de las hermanas las invitaron a pasar las ultimas vacaciones en familia, se fueron para Europa los cuatro muy contentos y además la madre había planeado comprarle muchas cosas a la novia quien todo lo estaba disfrutando y a medida que pasaba el tiempo se olvidaba más y más de lo que había pasado pues guardaba la esperanza de volver a intentarlo de nuevo una vez su unión se legalizara pero lo que nunca supo fue que él se prometió nunca mas intentarlo, no se sabe si fue por tanta culpa que sintió o porque simplemente el dolor interno que llevaba por esa perdida era tan grande que pensó nunca se iba a recuperar de el.

Por la soledad en que él creyó quedar por la ida de su prometida tuvo algunos inconvenientes con su familia y con algunos de sus amigos pero con fortaleza y mucha madurez a pesar de su edad limo toda aspereza con su gente volviéndose mas noble y acercándose mucho mas a su propia familia. El novio de ella se volvió el mejor amigo de él pues los dos se encontraron “solos” por un tiempo así que hablaban mucho salían al gimnasio juntos y compartían la mayor parte de sus momentos libres.

Una noche en la que salían del gimnasio decidieron ir a comer algo y dejar pasar las horas de alguna manera. Estando en un restaurante de la gran ciudad él no pudo guardar su secreto y se lo contó todo al novio de ella quien quedo plasmado en la silla sin poder decir ni una palabra. Lo único que medio se pudo escuchar fue “Esas cosas a cualquiera le pueden pasar”.

A la mañana siguiente el novio quien era un gran deportista y un trotador incansable, salio como era su rutina pero desafortunadamente el destino le tenía preparada su hora. Un vehículo que venía por la avenida por donde el trotaba perdió los frenos y lo arroyo arrebatándole su juventud y su fortaleza, “le quito la vida instantáneamente” fue el parte medico. 

Muy triste al recibir la noticia él salio a acompañar a la familia en su duelo y durante el funeral decidió que el secreto que ellos tenían nadie jamás lo iba a saber y que así quedaría, como un secreto. Nunca le contó a su prometida que el novio supo lo que a ellos les paso. El secreto quedo guardado parar siempre.

Cuando ella llego del viaje con su familia y se entero de lo que sucedió se desmorono como azúcar, la tristeza la invadió porque ni siquiera lo pudo acompañar en el funeral. La pena la embargo tanto que no se pudo recuperar y después de la boda de su hermana salió de misionera para el África donde hoy en día reside y está casada con un alemán a quien conoció y con quien tiene una hermosa niña. Pero ella nunca retorno a su país, los padres la han visitado un par de veces y están tranquilos de saber que ella esta bien.

La boda de la hermana fué pomposa flores por todos lados, regalos, amigos gente de muchas partes, se veían muy contentos y parecía que nada les hubiera pasado él algunas veces pensaba que tener su secreto lo unía un poco mas y que podían llegar muy pero muy lejos.

Paso el tiempo y las oportunidades económicas para él se le presentaban en otras ciudades, en la gran ciudad era todo muy competido y difícil de conseguir algún trabajo relevante que los dejara continuar con esa vida que desde el primer día llevaban, una vida de comodidad y elegancia de muy buena posición, pero al pasar del tiempo las preocupaciones por mantener el ritmo lo llevaron a aplicar a posiciones en diferentes lugares hasta que recibió una llamada para un trabajo bastante bueno en una ciudad lejana a la gran ciudad.

Como siempre acudieron al dialogo y lo analizaron detenidamente por un largo tiempo, a los dos meses llego de nuevo la llamada para definir la situación pues había mas candidatos para tomar dicha oportunidad. La decisión no se hizo esperar y definieron que él saliera por esa gran oportunidad y que su compañera con el tiempo cuando estuviera más acomodado se le uniría.

Todo empezó a cambiar, a pesar de hablar a diario vía telefónica él sentía que las cosas no eran iguales, algo debía estar pasando pues oía en la voz de su compañera algo que le era diferente, ya no se podía concentrar en su trabajo, a pesar de haber conseguido un gran apartamento en un muy buen lugar y de tener casi todo preparado para la llegada, siempre encontraba un pero y una excusa para no realizar el viaje que le había prometido.

Como pudo consiguió un permiso especial para desplazarse a la gran ciudad y encontrar la verdad, pero su compañera le dijo que en esos días iba a estar en la casa de sus padres que si quería conversar debería ser allá. El tiempo que logro fue muy corto, hizo un gran esfuerzo para conseguir tiquetes y llegar a la gran casona.

De nuevo sintió esa misma sensación de hace algunos años cuando fue a tocar el timbre sin saber que podría pasar. Al abrirse la puerta el pequeño perro empezó a ladrar y a dar vueltas y vueltas, el padre quien abrió con una gran sonrisa lo convidó a seguir muy amablemente.

Ya sentado en la sala conversando con el padre miraba desesperado para lado y lado esperando que en cualquier momento apareciera su compañera, pasaron muchos minutos hasta que por fin se oyeron pasos que venían desde la escalera principal de la gran casona. La primera en asomar fue la madre quien tenia una sonrisa amable en su rostro, detrás venia su compañera con el cabello recogido y a quien se le notaba algo de amargura en su rostro.

El padre esta vez fue quien ofreció un trago para tomar el cual aceptó sin mayor reparo. Se estaba hablando de cualquier cosa y él interrumpió esa vana conversación mirando a su compañera y diciendo que el tiempo para él era muy corto y que quería saber a que hora salían para el aeropuerto.

La mirada de su compañera se lo dijo todo pero el padre interrumpió pidiéndole que se quedara que realmente no era necesario que se sacrificaran saliendo a esa ciudad tan lejana para estar solos y desamparados, la madre también intervino diciendo que su niña había empezado la carrera de odontología en la universidad y que lo mejor era que se quedaran.

El padre volvió a interrumpir y mirándolo fijamente le propuso que le manejara parte de los negocios que tenía como la transportadora de carga y la hacienda principal. Además que podían vivir en el gran apartamento que ellos ya le habían regalado a su hija junto con el carro del año que ella quiso.

Ahora la mirada inquisidora era la de él, los ojos azules hacia el suelo, solo escuchaba, solo esperaba, solo oía pero no modulaba palabra alguna. “Vamos a hacer nuestra propia vida con nuestro propio esfuerzo” exclamó con un tono que no era el normal del muchacho calmado y tranquilo que hace unos años a la gran casona entró.

Se levantó de la silla y mirando al padre se disculpo y le dijo que desafortunadamente el no podía aceptar ese gran ofrecimiento que el compromiso con la hija era con el corazón y que con su propio esfuerzo y dedicación el podía salir adelante y brindarle una vida digna como su hija lo merecía, volvió a pedir disculpas esta vez mirando a la madre y estirando el brazo hacia su compañera la tomo de la mano y la llevo hasta el balcón donde estuvieron conversando por una hora.

 

La conversación cada vez subía más de tono hasta que él mirándola fija y profundamente a los ojos le ofreció ir con él hasta el final, le prometió futuro, le aseguro tranquilidad, le pidió que estudiara en la ciudad lejana, le regalo un beso en la frente diciéndole que sí que podían y que eso era lo que él le ofrecía. Nunca la forzó, nunca se sobresalto, simplemente casi lo imploro.

“Me quiero quedar a terminar mi carrera en la gran ciudad” escuchó. La mirada que él ya conocía le indicó que era una definitiva que lo empezaba a derrumbar por dentro, como no quería demostrar esa debilidad que estaba sintiendo le apretó entre sus brazos y salio de la gran casona dejando el trago servido y al pequeño perro ladrando sin parar.

Montado en el avión de regreso a su trabajo guardaba una leve esperanza, pensaba que el cariño que se tenían iba a primar por sobre lo material y que de alguna manera la convencería para que fuera a la ciudad lejana pues él estaba seguro que le podría gustar y que podía hacerla quedar.

La llamó por una semana entera pidiéndole que llegara el fin de semana para que conociera la ciudad lejana que le dijera para cuando le enviaba los tiquetes y que la esperaba. Siempre hubo una negativa porque era el tiempo de exámenes y no quería perder ni un segundo, ya se conocía su dedicación y esmero en el estudio.

Pasaron meses. Una tarde como cualquiera entró a su apartamento y observó un sobre que estaba en su caja de correo, muy intrigado se afano en abrirlo y se llevo la sorpresa más grande de su vida cuando leyó que quien le escribía era un conciliador matrimonial citándolo para establecer los términos de su divorcio. Ahora era imposible describir la sensación que sentía, rabia, pena, frustración, desasosiego, impotencia. ¿Quién podía describir eso que le pasaba por todo su cuerpo? ¿Quién le podía decir que estaba pasando y porqué?

No dudo más y se dirigió al teléfono ciego de furia, hizo la llamada que terminó absolutamente todo lo que algún día pudo haber construido se porto como nunca antes lo había hecho con su excompañera. Boto todo por la borda y lo tomo como una ofensa que jamás podría perdonar. Acabo la relación que otros terminaron.

En la gran ciudad hay una odontóloga maxilofacial eminente quien tiene 12 horas de su día completamente copadas atendiendo gente y arreglando sonrisas, sonrisas de muchas otras personas porque a la profesional consagrada y dedicada es muy difícil observársela.

 En la ciudad lejana quedo él, conservo su trabajo y a su familia, una familia que formó después de mucho sufrir y de mucho penar pero esta feliz viviendo y gozando de la compañía de los suyos, los que creo y en los que creyó. Esa relación que en su juventud vivió y el secreto que nunca compartió así quedó, como el secreto que no se revelo.

BEN!

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