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 CELOSO SIN MOTIVOEn un hotel del Caribe colombiano, cerca del mar y con varias piscinas, yo acostumbraba salir a caminar por la orilla de la playa y en otras horas a nadar en alguna de las albercas. Suele suceder   que en estas salidas se conocen personas que jamás se vuelven a encontrar, aunque intercambien números de celular y direcciones. En una de esas caminatas tempraneras coincidí con una hermosa turista en diminuto bikini con la cual entablamos conversación porque se dio el caso de ser muy amable, me dijo que estaba de vacaciones con su esposo, pero a él no le agradaba salir a caminar y prefería permanecer en la habitación viendo deportes. En los siguientes días, no demasiados, volvimos a encontrarnos...

Alguna vez me paro a pensar en las cicatrices que tengo por ahí grabadas en el cuerpo, no son muchas, pero algunas hay.La que siempre miro está bajo mi codo izquierdo, es un surco blanquecino de alrededor de 3 centímetros y unos 6 milímetros de grosor, me la hice cuando tenía 12 años, al caer de una bicicleta.Pero el asunto no es solamente la caída, sino la razón de esa caída. Lo recuerdo bien, era un domingo por la tarde, mis padres habían ido a visitar a unos amigos y nos llevaron...

Pasó que hubo un festival gratuito en la plaza principal de la ciudad y nada menos que de una de las bandas de rock más míticas del planeta. Y no solo eso, sino que además habrian presentaciones de otras bandas locales super populares en distintos lugares de la plaza en papel de teloneros de la banda principal.Se me ocurrió ir a verlos, sería una oportunidad única, me sabía todas sus canciones de cabo a rabo, era un fan total. Y por lo mismo, no iba a perderme una oportunidad así...

La primera vez que la vi traía puesta una chaqueta de gamuza café con el cuello afelpado color blanco. Jeans ajustados, metidos en un par de botas negras que terminaban casi en sus rodillas.Cabello negro, lacio, dócil, brillante. Caminar firme, grácil. No tengo muy buena vista para los detalles, así que no distinguí su rostro sino hasta que estuvo muy cerca, se me detuvo el corazón ante su amable sonrisa, firmó la planilla de asistencia que le presenté y se fue.Me quedé pensando...

 Doña Candelaria vivía muy aburrida y cansada, porque no podía descansar en la noche debido a los ronquidos de su esposo- a pesar de los muchos años de matrimonio nunca pudo acostumbrarse a ese ruido nocturno que la desesperaba.No valieron los tapones en los oídos y las pastillas para dormir ese sonido insufrible la acompañaba hasta en sueños y despertaba asustada porque soñaba que estaba en medio de una tormenta y retumbaban los truenos y relámpagos, cuando su corazón recobraba el...

¿Qué tan locos debemos estar de amor? ¿Qué opinas, mi amor? Pero espera... no puedes responder. Aún estás inconsciente, todavía recuperándote de la cirugía. Maldición, no te vayas a morir, necesito saberlo, necesito saber cómo se siente estar así. ¡Dímelo, no te mueras, dímelo! ¿Qué tan loca de amor estabas por él? ¿Dímelo! Ah, rayos… no pudo soportar la cirugía. Supongo que eso me pasa por extirpar el miembro de este hombre y coser tu cabeza en su lugar. Pero no importa...

 Mi buen amigo, con el que compartíamos largas horas de charlas serias o intrascendentes en medio de carcajadas o reflexiones serias, los dos solos o con otros jóvenes de nuestra edad, por lo general él siempre proponía e iniciaba las conversaciones.En una de tantas tertulias de amigos dijo:¿Qué sentirá uno al morir?Averígüelo, mi hermanito, contestó algunoYo creo que depende de la forma en que uno muere, respondió Carlos, que era el nombre del curiosoSi, según como uno encuentre el...

UN ENCUENTRO FELIZLAS TRAMPAS DE LA MENTE 5Salí a caminar hace tres días, al anochecer, como siempre, y seguí la ruta acostumbrada; unos diez minutos más tarde sentí la voz de mi hijo que me llamaba con su acostumbrado Padre amado, espéreme y lo acompaño, por supuesto, me detuve y cuando llegó nos dimos el habitual abrazo de padre e hijo. Pero, por alguna razón que en el momento no pude explicarme, lo sentí como ingrávido, levitando.No le di mayor importancia y anduvimos el camino que...

En una oficina sin ventanas, las horas se deslizan entre el clic constante de teclados y el zumbido de las luces fluorescentes. María suspira, anhelando escapar de la monotonía. Un día, una simple nota en su escritorio la llevó a un viaje inesperado: "¿Qué tal un café y un plan para cambiar el mundo? - Juan".

 

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