Identificarse

Identificarse

ACTUALIZACIÓN DE LA COMUNIDAD

 

Aviso Importante:

Estamos renovando el Rincón.

Durante el proceso de migración y rediseño, las opciones de nuevas publicaciones y registro de nuevos usuarios estarán temporalmente pausadas. La Biblioteca Literaria seguirá disponible para lectura mientras preparamos la nueva etapa del proyecto.

Gracias por tu paciencia y por seguir siendo parte de esta memoria literaria.

 

 

Hace muchos años, cuando yo era adolescente, uffff, años luz de la tecnología, los celulares y otros artificios de la ciencia y la tecnología, circuló este chiste que les voy a compartir en mi estilo.

Dos compinches del pueblo, reconocidos por sus bromas y pequeños latrocinios, se encontraron detenidos en la cárcel del pueblo, el mío, el de siempre.  Y como eran los únicos huéspedes aprovecharon el tiempo para intercambiar chismes y rumores de amigos y enemigos.

La charla desembocó en anécdotas personales y dijo uno: hace unos años mi madre, en un paseo por el campo, perdió un ojo por una rama que se lo sacó, entonces la llevamos donde el especialista que le instaló un ojo electrónico que le permite ver a kilómetros de distancia y a través de  las paredes.

Increíble, respondió el otro, pero lo de mi abuela es, también, increíble. La viejita utilizando un molino metió la mano derecha y perdió cuatro dedos; la llevamos al especialista y le puso pezones de vaca. Lo maravilloso es que cuando queremos leche le ordeñamos los dedos.

No me joda compadre, eso si no se lo creo, hay que verlo.

Pues lo verá con el ojo electrónico de su madre.

Edgar Tarazona Angel

Por favor comparta este artículo:
Pin It

Están en línea

Hay 288 invitados y ningún miembro en línea

Temas populares

Concursos

Sin eventos

Eventos

Sin eventos
Volver