Identificarse Registrar

Identificarse

El Maestro meditaba a la sombra de un viejo árbol acerca de las ofensas. Tomás, su discípulo incrédulo llegó, precisamente, a consultarle sobre el tema:

-          ¿Excúseme Maestro, puedo preguntarle algo?

-          Por supuesto, hijo, ¿De qué se trata?

-          Es que un buen amigo me ofendió y no sé qué hacer.

-          ¿Te ofendió o te sentiste ofendido?

-          ¿Qué diferencia hay, Maestro?

-          Si no hay agresión física nadie en este mundo puede ofenderte.

-          No entiendo

-          Mira, la ofensa nace de una intención. Si el agredido con las palabras no quiere sentirse ofendido, la supuesta ofensa pierde su razón de ser.

-          Ya entendí maestro.

-          Anda hijo, no pierdas tu paz interior y, si en algún momento algún sentimiento negativo anidó en tu interior hacia tu amigo. Perdónalo en tu corazón.

-          ¡Gracias Maestro!

Por favor comparta este artículo:
Pin It

Bienvenido a la comunidad de escritores, poetas y artistas del mundo.

 

Aquí podrá darse a conocer, conocer a otros, leer, disfrutar, compartir, aprender, educarse, educar, soñar y vivir el mundo de fantasía que hay en todo artista.

 

¿Quién sabe? ¡A lo mejor también es uno!

Están en línea

Hay 229 invitados y ningún miembro en línea

Concursos

Sin eventos

Eventos

Sin eventos
Volver