
DESOLADO
No sé cómo puedo tener el valor de levantarme cada día de la cama si hoy mis manos están vacías, cómo puedo seguir en la vida si lentamente he tenido que renunciar a todo, cómo tengo el valor de hacer las cosas cotidianas de los días si da lo mismo realizarlas; hoy no tengo el espíritu de seguir adelante y por más que intente ver algo bello en cualquier cosa, encontrando un motivo, no dejan de pesarme las malas decisiones y los fracasos, lo que no hice y lo que dejé ir; me sirven de lastre la soberbia y el miedo, todo el pasado.
No sé de qué más me tengo que deshacer, si dejé de aferrarme a cosas que siempre supe que no lograría, si ya no anhelo emociones que dejen ver el nerviosismo sobre mi piel; no hay una razón para continuar aunque, al mismo tiempo, no quiera llegar a la muerte física acabando conmigo mismo, porque puedo entender que las cosas bellas están en cualquier lado esperando a ser creadas, descubiertas y admiradas; porque, muy adentro de mí, quisiera que la más pequeña posibilidad se revelara frente a mis ojos para no sentir la vida tan pesada, y que me baste con sólo decir que simplemente viviré.




