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_¡Que sucio!_ le gritó.  Barán caminaba más adelante riéndose de lo que había hecho y alegre de saber que su amigo no estaba molesto con él_ ¡Casi me voy de boca!

Barán siguió caminando cuando vio a una muchacha muy bonita, de piel caramelo y cabello largo, sentada en la loma a la que se dirigían. Subió la mano y le saludó desde lejos. La joven le devolvió el saludo.

Charlotte aceleró el paso_. Voy a ir a sentarme con Isabela mientras esperamos por los demás_ dijo antes de pegar un salto para un lado alejándose de un sorprendido Barán. Adriano venía desde atrás silenciosamente para patear a su amigo en el pie de la misma forma. Barán trastabilló pero mantuvo el equilibro. Adriano le golpeó el otro pie haciéndolo caer de boca al suelo.

_¡OH! ¿Dos veces?_ Exclamó Barán mientras se ponía de pie para perseguir a su amigo hasta la loma donde Isabela estaba sentada.

_Estamos iguales, deja el peo!_ le dijo Adriano al correr sobre la loma y sentarse cansado al otro lado con Charlotte, sonriendo a su amigo.

Barán pretendió lanzarle un golpe pero se detuvo y se sentó al lado de Isabela. _Hola_ le dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

_Son juegos de muchacho hasta que alguien se parte una pierna. Ahí no va a dar tanta risa_ dijo Isabela con picardía. Barán sonrío presionándole la mano con un dedo_ hace rato te esperaba.

_Sí, me distraje con Adriano metiéndose en peleas… Buscando que le caigan a patadas!

_¡Ja!_ exclamó Adriano desde el otro lado de la loma.

_Disculpa si esperaste mucho tiempo_ continuó Barán.

_No te disculpes, te estoy vacilando_ respondió recostándose en la grama, Barán estaba a su lado.

Los cuatro se relajaban en silencio, a punto de quedarse dormidos bajo el brillante sol en la cómoda cama de grama.

_¡Dónde está Lucas?_ Preguntó Charlotte sin abrir los ojos, recostada sobre Adriano.

_Dijo que le faltaba poco para salir del examen. Debe salir como en media hora_ respondió Isabela. Barán la observaba_ ¿Qué pasa?

_Nada_ respondió volviendo a voltear hacia las nubes_¿Y Tevin?

_Está con Lucas.

Tomaron el sol hasta que Lucas y Tevin llegaron a reunirse. Estos dos eran los últimos del grupo de amigos con el que Barán pasaba la mayoría de su tiempo.

_¿De vuelta a tu casa, Barán?_ Empezó Tevin.

_Me acabo de sentar, tipo. Deja el peo_ dijo Lucas mientras terminaba de echarse al otro lado de Isabela.

_Deja la flojera “tipo”_ se burló Tevin antes de volver a hablar a Barán_ Vamos que tengo cosas que hacer y mi carruaje está en tu casa_ Terminó, golpeándolo en juego con el pie para que se levantara.

_Vamos, pues... Para que Tevin deje la vaina_ dijo Barán en voz alta mientras entre risas se ponía de pie y se estiraba.

Los seis caminaron al estacionamiento y se amontonaron en el carruaje de Barán, que al igual que los demás carruajes en Aldenberg tenía la forma de un carro moderno, pero estaba hecho de madera hasta las ruedas. El suyo era un inmenso mustang de roble.

_No nos debimos haber venido todos en tu carruaje, está demasiado nuevo_ Dijo Lucas mientras se amontonaban en el asiento de atrás.

_Que conste que no lo dije yo_ respondió Barán sonriente_ No, la verdad que no me importa_ Encendió el motor y aceleró para opacar su voz y risa con el intenso sonido del motor a vapor. Lucas reía con entusiasmo ante el aturdidor silbido de tetera.

Al llegar a la casa de Barán, Isabela salió del carruaje y dio un golpecito cariñoso al burro que se encontraba al lado de la gran puerta de madera, este empezó a caminar en círculos amarrado a una polea y a un sistema de ruedas y cuerdas. La puerta subió para dejar entrar el carruaje. Isabela aseguró la traba de la puerta y le soltó la cuerda al burro para que se echara por el jardín. Era una casa de tres pisos decorados como casi todas las casas en el área. Una elegante mezcla de mundo moderno y de lujo, parecían los años veinte. Una abierta y acogedora sala de paredes de tronco y un salón donde había algo parecido a una mesa de pool hecha de piedra con un material marrón encima que debía ser algún tipo de cuero animal. La cocina era también espaciosa, del mismo estilo que el resto de la casa.

Barán era quien mantenía su hogar lujoso y ordenado. En el aspecto material su padre nunca había sido en absoluto negligente, así que para mostrar respeto mantenía las áreas comunes de su casa en orden. Además de ser un muchacho ordenado, disfrutaba compartir con sus amigos en casa, así que la mantenía como todo un adulto.

_Voy a tomar unas cervezas_ dijo Adriano.

_Trae para todos pero no mantengas mucho tiempo abierta la nevera, hasta la próxima semana no viene el señor Coniac a recargar el hielo_ Barán se disponía a sentarse en la sala junto a todos los demás.

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