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-          Compadre, compadre, compadrito – creo que me oyó y soltó las lágrimas que estaba conteniendo. 

ESTOS HIJUEMADRES CHOFERES ME QUIEREN MATAR

Ya no se que hacer con esta úlcera, estos hijuemadres choferes me van a matar de un infarto. Cada vez que no tienen completa la plata diaria que les corresponde entregar de  promedio, vienen a pedir cacao y uno coma cuento y después, le da a uno por darse una pasada por las canchas de tejo o los billares y preciso, ahí los encuentra a los desgraciados, jugando encantados de la pelota como si la vida les importara un culo. Bueno, para que, esto es cuando el bus está en el taller, pero me pregunto cómo putas hacen para sacar plata para jartar y putiar si viven llorando que no ganan ni para la comida, vaya usted a saber. Cabrones de la mierda que hacen lo que les viene en gana y se la gozan mientras lo envidian a uno.

No sé como putas me metí en este enredo del transporte y a veces todos lo miran con respeto: “Don Hermógenes por acá, patroncito por allá, como si uno no supiera que le lamben las patas por delante y le hacen pistola doble y le mientan la madre por detrás y le arrean la madre ( la pobre santa ya está en el reino de los cielos y que Dios me la proteja), y le hacen roscas y le ponen apodos como a mí que me llaman “Panceburra”, pero por delante quien los ve a los malparidos haciendo venias y hablando con respeto porque si no se van pa la puta mierda. Y sólo porque uno tiene diez buses en la empresa los cabrones creen que uno es rico y piden prestaciones sociales, prima de navidad y subsidio familiar, y horarios de trabajo; coman mucha mierda, si no les gusta como están pues las puertas están abiertas para que se larguen a donde les de la regalada gana.

Claro, usted no dice nada don fulano porque como tiene fama de “madre” con los malditos choferes y les suelta marmaja cuando están en la olleta y usted no tiene sino dos busecitos y medio viejos, no sabe lo que son las responsabilidades de un empresario del transporte intermunicipal como yo; ojalá Dios lo ayude y progrese para que sepa lo que es candela cuando uno tiene más de seis carros de servicio público, que si no fuera por la Santísima Virgen del Carmen que lo protege a uno, estaríamos en la puta olla, como dicen los choferes y sus bellezas de ayudantes.

NOS TOCA DARLE ES PA´LANTE

Después de salir Uldarico con el cuatro treinta y seis el despachador sólo me dio de ventaja tres minutos de diferencia; había pasado por la carretera central el setenta de la empresa “La flecha” y le dije a mi ayudante: “nos quedamos sin pasajeros porque esos berracos son súper agalludos y lichiguean como el divino putas”, después le grité:

-¡Súbase “Mujer Maravilla” que nos toca darle es pa´lante.

Al chino lo llaman así los demás ayudantes porque su programa preferido de la televisión es el de esa vieja y hasta compró camiseta estampada con la figura de ese bizcocho; claro que muchos choferes y sus secuaces de carretera se refieren a ese programa como “La guaricha maravilla”, ofensivamente y “La güeva nuclear”, el del Hombre nuclear.

Mi buseto es el dos cuarenta y cinco y tiene fama de ser uno de los más rápidos en la ruta del plan. Aquí donde ustedes me ven con mis sesenta años, yo, Jesús Quinitiva, llanero de nacimiento y tolimense de crianza, soy la verga de Judas para correr por estas carreteras de mi Dios y mis compañeros de Transmontaña me tienen respeto, porque a mí, no se me tiembla el culo para mandar este carro de Don Hermógenes por donde sea, hasta por donde no cabe, cerrar a los otros buses y ponérselo de frente al carro que se me atraviese y no me importa el tamaño ni el color ni lo que sea, conmigo es pa´lante; y vea le digo; cuando veo que viene de frente un carrito pequeño y yo voy pasando a otro y quedo en contravía, que se joda porque se quita o yo lo quito y los pasajeros, a veces, rezongan y gritan y manotean y si veo que están muy alzados, pues detengo el bus y me paro a ver que es la vaina y si alguno sigue alegando saco el machete que cargo debajo del asiento, de veinte pulgadas, listo pa lo que se ofrezca, y lo rastrillo contra el piso del bus para sacar chispas y eso le mete miedo al más berraco y las vainas quedan de ese tamaño; con otros choferes de otras empresas ya tuve mis mierderos pero me cogieron respeto, o yo creo que más que respeto es miedo porque, aquí donde ustedes me ven, con todos mis años encima, yo soy un berraco para la pelea a golpes, con machete, a bala o con lo que sea, con lo que se les de la puta gana porque nací en medio de la violencia y así me criaron y me curaron el miedo a punta de fierro y plomo físico; fui alumno de la escuela de esgrima de Domingo González en el Tolima, de plomo con los chusmeros y de tramacazos, tiestazos y bofetones con todos los hijueputas que se me pusieron por delante; unos me rompieron la jeta, otros me cortaron, por aquí en esta pierna tengo un balazo; pero sobreviví maricas mientras muchos de esos están chupando gladiolo, friquis mortis, pailas man, que les parece, y aunque tenga todos los años que tengo yo soy una soberana cagada... ¡y, qué¡ 

ESO LE PASA POR BRUTO PARA MANEJAR

Salí del paradero de los buses acelerado, llegué al parque central afanado, echándole pito a don Uldarico para que arrancara cuanto antes, pa´ntier es tarde, aunque todavía le quedaba como un minuto; ustedes no me lo van a creer, pero a mi bus se sube mucho pasajero porque saben que corro como el demonio con candela en el culo. Casi todos los estudiantes y trabajadores que van retardados para llegar a su destino se suben con  la sonrisa más grande porque saben que conmigo es pa´ya; los que se molestan y rezongan por mi forma de correr son pasajeros nerviosos a los que se les tiembla y no debieran montarse en la nave que maneja un as del volante como yo.

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