- ¿Qué pasó compadrito?- pregunte temerosa pero deseando salir ya de las dudas. -¿Qué le paso a Uldarico?
- Comadre…nos jodimos…
La respuesta, así, en el aire, acabo con mis nervios y comencé a llorar desesperadamente.
- Comadre, tranquila, mi Dios es muy grande…
Yo no podía contenerme, la voz no me Salía y las lagrimas me escurrían por los cachetes como un chorro de agua.
- Compadre…Carlitos… dígame que pasó- pero me ahogaba entre las lágrimas.
- Comadrita- me respondió, mientras él también se atoraba con los ojos llorosos- mi compadre…
- ¿Qué le pasó? ¿Qué le pasó a Uldarico? Contésteme por Dios, ¿se mató? ¿Lo mataron? ¿Está herido? ¿Está en el hospital?...
- No, comadre, él está bien…pero…
- ¡Está en la cárcel!, lo sabía…
Imaginé todas las desgracias del mundo en un instante, lo vi indefenso y encadenado y le grite al compadre:
-¿Pero…qué? –pregunté desesperada.
-Comadre del alma…perdóneme que se lo suelte, así, a la verraca… el compadre mató con el bus a cinco personas.
No pude preguntar, ni decir, ni hablar, me fui en lágrimas, en el llanto más amargo de toda mi vida.
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