ARADO Y CIELO
El sol se desnudaba en el lecho de la muerte,
Una agonía clara de charol sangriento
Sembraba el surco de semilla estéril,
El grano se envolvía en el ocaso
Y sucumbía en el remolino tibio de las vertederas.
Un montón de gritos navegaban al silencio
Entre el sollozo de la mangera honrada,
El gemido de la tierra
Se perdía en el murmullo de la reja.
La noche venía huérfana de resplandores,
Una luciérnaga tejía diademas verdes
En la palidez de la madera.
El balbuceo de un no se qué cantar de amores
Se oía en las bodegas.
En la ruta dormida del horizonte
Corría la noticia de un dios derrotado.
Todo un séquito de querubes alados
Recogía el cadáver
Y lo lanzaba a algún desconocido destino,
El arado dormía
Temblaba el silencio....
contemplo impotente
éste olimpo de dioses muertos,
de inexistentes paraísos artificiales,
y ésta tos profunda que me hostiga,
al mirar el cielo encalado
de mi amarilla habitación de nicotina,
y ésta sucia camisa blanca de mi depresión profunda,
y éste insistente sudor del verano
y tu brumoso recuerdo,
y la tristeza de mis ojos
mirando en tus ojos verdes,
y tu mirada ausente.
Cultivo en mi jardín
doloridas rosas rojas
para adornar tu recuerdo,
y todavía te siento flotar en él
en las largas noches bajo el cielo,
y oigo tu voz
recorriendo el laberinto de los setos,
y creo que, inevitablemente,
aún te quiero.
mientras el espejo
mira cruelmente,
la tristeza infinita de mi rostro,
mis ojos,
mi corazón y mi alma,
inevitablemente apegados a tu recuerdo,
te contemplan lejana,
imposible,
inexistente y blanca.
Y tus labios, lejos de mis besos,
dibujan en la noche
sonrisas y sueños,
fantasmas de amores y de cielos.
Mi piel recuerdala caricia de tu cuerpo,
deslizarse suave,
caricia de terciopelo!,
soñando despiertos
lejanos horizontes sin cielos.
La húmeda pasión,
¡maravilloso sentimiento!,
recorría su mágico sendero,
y un viento suave, y un sol tibio,
inmortalizaban el momento..
Te recuerdo
y siento en el aire, tu perfume,
tu vertiginoso deseo,
y beso como un ciego aquel recuerdo,
y siento cada instante más fuerte que te quiero,
y tu mientras, mi último regalo,
sin saberlo....
noche inmensa,
caricia eléctrica del viento,
se oye suave
el rumor del silencio,
todos los dioses han muerto,
la hoja azul tiembla
tirita una gota de rocío,
sonríe,
yace,
vuelan adulterados en un mar de sangre
oscuros sentimientos,
y el alma que duele
que escuece.
Ya se han dormido las sombras del bosque,
las hadas madrinas,
los duendecillos,
las hayas,
los cipreses , los pinos,
la luna dibuja sobre la tierra
figuras de tristeza
fantasmas,
tumbas de luz,
mármoles de esperanza,
una brisa de tierra adentro
acaricia sin cesar millones de cuerpos,
comienza a sonar despacio,
el increíble rumor del silencio,
millones de trompetas inundan la nada,
es una canción de espumas,
de algodón, de indiferencia,
huele a incienso y a muerto,
se adormecen los últimos latidos del silencio,
muere el dios tardío,
indiferente,
perdido,
sin cielo.
Vereda blanca,
veo tus ojos grises, grandes,
tu mirar sereno,
la ilusión azul de tu sentimiento,
vienes,
dejas un rocío de aire fresco,
estela invisible del deseo,
Un día grande
un sol profundo...
un día inmenso,
no debes llorar,
no puedes poner esa cara al invierno,
dulce ilusión difusa,
acércate,
el frío es intenso,
algunas aves vuelan en un cielo eterno,
arboles enhiestos
blancas plumillas de hielo.
Grandes ojos grises,
mirar sereno,
manos blancas buscando el juguete eterno....
Se apagaron las voces limpias,
la tarde es noche,
el corazón otoño,
huyen las hojas secas,
¡ brisa de indiferencia!
Siento la melodía incierta,
la nota húmeda de esperanza,
es primavera,
vuelan alas locas leves,
golondrinas muertas
que el viento arroja.
La mano tiembla
el corazón despierta,
nostalgia química del sentimiento,
melancolía apagada, eléctrica,
violácea, muerta...
¡ Cuanta tristeza!
Inexplicable apoyo indefinido.
Necesito una palabra,
su esencia, teoría de la nada,
la tantas veces perdida esperanza,
otoño prematuro, nevada calvicie plateada...
Principio.
Y tu mirada azul se hizo tenue
Y tus caricias eligieron la ausencia,
Y dejaste de quererme
Y te fuiste de mi vida
Al otro lado de la calle del tiempo.




