Acabo de leer media página de Fosse y es fascinante.
Recolectar, de una forma tan sencilla, una idea, un instante…
Un momento.
¡Eso fue precisamente lo que faltó!
Carreteras mojadas.
Piedras húmedas de lágrimas.
Fantasmas de una ilusión rota.
El café se volvió noche.
Y la nostalgia,
ese dolor peor que la muerte.
Porque en la muerte, al menos, se descansa.
En la nostalgia, se muere a diario.
Cada segundo.
Cada minuto.
Te entrego una flor blanca.
Beso tu ataúd con dos o tres recuerdos inventados.
No hubo más despedidas.
Y el silencio…
El silencio también se despide.
Lo dice todo
sin decir nada.






