Una parte de la verdad he encontrado ya.
Ellos huyen y se esconden en si mismos,
Espantados por la penosa realidad.
El hombre a sí mismo está abandonando,
Desaparece como ser.
Dice que se ha vuelto perfecto,
Y en verdad está a punto de desaparecer.
La fe en las máquinas
Ha reemplazado a la de en Dios.
Las iglesias son centros culturales,
Nada tienen que ver con lo que antes era su misión.
La casa de Dios se ha profanado
Y no como antes, ahora es peor.
Por lo menos hace veinte siglos,
Se tenía un poco de respeto y de amor.
A una tecnología sin par.
Seducido por las facilidades que ella ofrece,
Seducido por la pereza y la fatalidad.
Los valores que ahora el hombre pregona,
Que son el orgullo, fe, amistad, honor, amor...
Son sólo eso: pregonanzas,
De un ser bastante inferior.
Ya que en lugar de desenvolverse,
El hombre enrollándose está.
Perdido entre las facilidades,
Escalvizado por la "libertad".
Destroza a todo lo que ama,
Ignora a los que ha de ayudar.
Destruye la bienaventuranza,
Asesina el amor y la amistad.
No hay honor hoy sobre la tierra,
No existe un caballero como tal.
Bien lo planteó Cervantes hace rato,
A quién interese, el principio del fin en el Quijote encontrará.