Y todo quedó en la nada.
Ya no recuerdo tu recuerdo.
Han pasado varios meses.
Llega la mañana, fría y lluviosa;
luego la tarde, y la noche con sus animales nocturnos.
¿Qué recordaré en unos años?
¿Seguirás escondida en alguna neurona?
¿O habrás muerto?
¿O tal vez sea yo?
¿O ambos, quizá,
y vayamos a buscar besos
entre ataúdes llenos de tierra mojada?
Quién sabe.
Nadie sabe nada.




