La salvación sin fe, es una anatema

“Todo ser viviente por su propia naturaleza tiene absoluta necesidad de vida comunitaria”

Todos los hombres somos iguales, tenemos la misma dignidad y los mismos derechos, somos personas que deben crecer y desarrollarse. Sin embargo, no podemos alcanzar la plena realización solos, aislados. El hombre es un ser social, tiene las capacidades para llevar una vida social. El texto del evangelio de “Marcos” y la constitución “Gaudium et Spes” nos enseña que el hombre tiene derecho de ser atendido en la comunidad y que los miembros de la misma deben favorecerse y ayudarse entre sí. Que es querida por Dios y que en ella se realiza el hombre como una familia cuando vive el amor en la comunidad.

Las aves migratorias que en determinadas épocas del año, por instinto natural vuelan en bandadas de un lugar a otro, para poder continuar su ciclo de vida. Algunas se quedan rezagadas y otras llegan dispersas a su destino.

Lo mismo hace las grandes ballenas boreales que de las islas Cook y Nueva Caledonia, en el Pacífico Sur lugar donde se aparean y paren, y su destino es el Océano Antártico, donde se alimentan. Emprenden su” Gran viaje” probablemente motivadas por diversas razones tales como el incremento de la población, la presencia de un mar más libre de hielo debido al calentamiento climático global o tal vez por algún motivo religioso o social desconocido.

Habíamos comenzado por describir que, los seres vivientes cualquiera sea su condición, especie y habitad por instinto, es vivir estando juntos. Sin este principio divino legado por Dios ¡te imaginas! ¿Cómo sería la vida si estuviéramos completamente solos? Pero, no podemos cerrar los ojos a la realidad que estamos viviendo: la vida ya no es amada ni respetada. “La cultura moderna se caracteriza por la centralidad del hombre; los valores de la personalización, de la dimensión social y de la convivencia; la absolutización de la razón, cuyas conquistas científicas y tecnológicas e informáticas han satisfecho muchas de las necesidades del hombre, a la vez que han buscado una autonomía frente a la naturaleza, a la que domina; frente a la historia, cuya construcción él asume; y aún frente a Dios del cual se desinteresa o relega a la conciencia personal, privilegiando el orden temporal exclusivamente” de no ser así, perderíamos el norte de las cosas.

Nos pasaría lo del cetáceo que desvió su rumbo por razones desconocidas, apartándose del grupo, perdió su camino y terminó en pleno centro de la capital británica “Londres“ nadando penosamente por el río Támesis. Los ecologistas y el mundo entero manifestaron sus preocupaciones al enterarse de la insólita noticia, “Vive en aguas profundas y se alimenta de calamares”, ¿qué hace una ballena de siete toneladas, desorientada atravesando el río? ¿Que la motivó a desviarse, apartándose de las demás?, “se va a quedar varada en las riberas y va a morir”-comentaban otros con asombro- Y efectivamente, eso fue lo que sucedió “el cetáceo Nariz de botella” ¡murió! en su perdida y agitada travesía.

Es obvio que el hombre en su afán por conquistar los bienes de la naturaleza y gozar de ellos, ha olvidado valores fundamentales de su vida, espirituales de la convivencia humana y, sobre todo, se ha olvidado de Dios. El hombre ha querido construir una cultura sin Dios y le ha resultado una cultura contra el hombre mismo. Desde el punto de vista de la fe, el secularismo es el problema más grave que enfrenta la Iglesia en su labor  evangelizadora. En su esencia, el secularismo separa y opone al hombre con respeto a Dios. La doctrina social de la iglesia tiene su fundamento en la fe que proclama que Dios es padre de todos los hombres. De este principio se deduce la dignidad propia de cada hombre y la fraternidad que debe existir entre todos.

El cristiano autentico es un hombre de vida, que ama la vida, recibe la vida, y cuida y protege la vida, porque viene de Dios, que es la vida. El cristiano autentico para alcanzar la salvación contrae un compromiso serio con la vida; con la vida de la naturaleza y con la vida del espíritu; con la vida de los animales y de las plantas, y con la vida de nuestros hermanos. Nuestro compromiso es con la vida de  que nos ha sido encomendada.  ¿Cómo vas a responder? Juzga Tú y Elije la vida y vivirás.  

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