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vivía en un árbol en medio del bosque un pequeño monito llamado Tito.

La familia de los monos habitaba en aquel  árbol y en otros que estaban cerca, caminaban juntos en manada para protegerse de los peligros  que los acechaban.

La mama mona protegía  a todos sus bebes y  trataba de enseñarles que no debían alejarse del grupo, pero siempre hay alguno que es mas aventurero que los demás y ese era Tito, siempre quería saberlo todo y le gustaba averiguar las cosas el solo.

Cuando Tito veía volar una mariposa corría tras ella para verla bien, igual quería saber porque los pajaritos cantan, que comen las ardillas y muchas cosas más.

El pequeño monito tenía muchos amigos y amigas, una paloma, una ardillita, una mariposa y hasta una serpiente.

Por las mañanas muy tempranito después de comer Tito saltaba de rama en rama para saludar a sus amigos.

Una mañana la mama mona sentó a todos sus hijitos y les dio la lección acostumbrada advirtiéndoles que no se podían alejar de la manada y los hermanitos se quedaron jugando al pie de árbol, menos uno, Tito que al ver pasar volando una mariposa, dando un salto subió a una rama, pero su amiga siguió volando sin darse cuenta y el monito salto de una rama a otra hasta pasar a otro árbol.

En aquel otro árbol tenia el nido su amiga la paloma que al verlo le dijo;

----Para donde vas Tito, con tanto apuro?

----Quiero ver hacia donde va mi amiga la mariposa.

Y siguió saltando sin darse cuenta que se estaba alejando de su casa.

Había tantas cosas bonitas que ver en el bosque que el monito quería caminar, correr y  saltar cada vez más y más.

Una vez que bajo de un árbol y camino por el piso cubierto de hojas secas sintió  un ruido y un rugido desgarrador que lo estremeció dio un salto y subió rápidamente al árbol 

Y desde la rama más alta vio un enorme y  tigre mirándolo con deseos de devorarlo.

-----Que susto; pensó de la que me salve.

Pero como el no era nada cobarde siguió saltando, ahora con mas precaución, ya se la había perdido la mariposa, pero se puso a perseguir a una pequeña iguana de color verde, que mas tarde cambio de color y se escondió.

De pronto comenzó a caer la tarde y Tito sintió miedo, no sabia como regresar a su árbol, casi temblando se recostó a una rama y se quedo dormido, cuando abrió los ojos de nuevo buen susto que se llevo estaba dentro de una jaula había caído en una trampa de esas que hacían los hombres malos.

El monito sabía que estaba en problemas y que tenia que buscar la forma de salir de ellos, pero por mucho que lucho y trato de romper la jaula no pudo, solo vio que unos hombres tomaban su celda y la subían a una camioneta también habían otros dos monitos como el pero que no eran de su familia.

No sabe que tiempo estuvieron caminando pero cree que no fue mucho, no habían ido muy lejos, cuando pararon y los sacaron.

Habían llegado a un lugar muy extraño donde había mucho ruido, era una casa muy grande donde muchas personas caminaban de un lado a otro haciendo maromas, caminando por unas cuerda y también habían hombres que subían muy alto y se tiraban colgados de unos hilos eran cosas muy raras, otros hombres muy extraños vestidos con ropas de colores y unos zapatos muy grandes decían no se cuantos disparates.

El lugar donde había llegado Tito era un circo.

El pobre monito estaba muy asustado al igual que sus compañeros de infortunio.

Los tres animalitos comenzaron a hacerse amigos pues los pusieron en una misma jaula, para comenzar al día siguiente a entrenarlos para trabajar en el circo.

Tito era el mas astuto y le dijo a sus dos amigos;

----Tenemos que buscar la forma de escaparnos de aquí.

Al día siguiente muy temprano llego un hombre que les sonrió cariñosamente, se introdujo en la jaula y les extendió la mano en un saludo, nuestros pequeños amigos no sabían, pero Tito que era muy observador recordó que había visto otros hombres dándose las manos y extendió la suya, así comenzó el entrenamiento de los asustados animalitos.

El joven los saco de la jaula y comenzó a enseñarlos a subir y bajar a unos sillas y después les trajo un extraño aparato que no era otra cosa que una pequeña bicicleta, a los amigos de Tito les gusto aquello y  rápidamente  se montaron y también se fueron al piso, pero a Tito seguía sin gustarle aquello, eso no era lo suyo, le gustaba mucho la libertad y el aire libre y extrañaba mucho a su mama, pero comprendió que de momento había que disimular y seguirle el juego a los hombres del circo.

Pasó aquel día y los tres amigos aprendían rápidamente, después de cada jornada de entrenamiento les daban de comer pero no había ninguna posibilidad de escapar, pues el joven entrenador cuando terminaba sus clases los volvía a encerrar en su jaula.

Un día llego el  joven con unas ropas y una gorra para cada uno de ellos, y les dijo así;

--Arriba amiguitos hay que vestirse para su primera función en público.

A nuestro amigo naturalmente dado su carácter independiente y liberal aquello no le gusto para nada, y pensó; ‘y esto que es, jamás he visto un mono con esos trapos, no quiero’, y trato de hacer resistencia pero no pudo evitar tener que vestirse.

Como todos los días comenzó a escucharse la música y el circo se lleno de público, el alboroto y las rizas de los niños, hacían de todo aquello una verdadera locura.

Cuando les toco a nuestros amigos su función todo quedo muy bien, pero Tito  seguía pensando que tenía que volver al bosque.

Todos los días entraban y salían dos camionetas que bajan mercancías al circo y nuestro inteligente monito las observaba cuidadosamente.

Al día siguiente ya el entrenador tenía más confianza con sus alumnos y los dejó fuera de la jaula después del entrenamiento.

Tito tuvo deseos de salir corriendo pero pensó; ‘cuidado monito no te apures, ve con precaución’.

La bicicleta estaba tirada en el piso muy cerca de ellos y el joven se había alejado bastante y conversaba animadamente con una hermosa bailarina. .

En ese momento salio el chofer de una de las camionetas que se encontraba estacionada a media cuadra de distancia y Tito observo que casi estaba llegando a abrir la puerta, sus amigos estaban comiendo  merienda y  estaban tan a gusto en aquel lugar que preferían quedarse en la civilización y Tito agarro la bicicleta, se monto tratando de no hacer ruido y se deslizo cautelosamente por detrás de un carro que estaba estacionado, corriendo llego a la parte trasera del vehiculo tiro la bicicleta detrás de unos tanque de basura para que no la vieran y de un salto subió y se escondió detrás de una caja de madera, justo en el momento que la camioneta echaba a andar a toda velocidad, el monito respiro mas tranquilo, pero entonces pensó: ‘`y ahora a donde me llevara esto’.

Ya pasado el primer susto miro a su alrededor y vio jaulas para casar animales y después de recorrer pocos millas fue reconociendo el lugar, estaban entrando en el bosque, pensó:

--Tengo que salir de aquí antes que me descubran.

Cuando noto que la camioneta estaba disminuyendo la velocidad dijo:

--Este es el momento, monito no puedes perder tiempo.

Y mirando que pasaban muy cerca de un gran árbol salto y se agarro de una rama y a la mayor velocidad que pudo siguió saltando hasta alejarse lo mas posible, casi sin respiración decidió descansar y sentado en lo mas alto que pudo sintió un conocido susurro que lo llamaba, era su amiga la paloma, que al verlo le dijo:

- Monito pareces muy asustado, que te ha pasado, todos te estábamos buscando.

Nuestro amigo le dijo:

--Es una historia muy larga, se las contare en casa.

Y así nuestro amigo guiado por la paloma se volvió a reunir con su manada y le prometió a su mama que nunca mas se alejaría de ellos, contándoles como los hombres encierran a los animales en jaulas y los hacen sus prisioneros. 

Fin

 

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