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Andrés, Irritado por el dolor incisivo y pulsante por una caries en una de sus muela, que desde hace varios días venía quitándole el sueño, y tras probar toda clase de medicamentos caseros, que la gente del barrio le indicaba, como: clavitos olorosos, con aceite y ron, que si buches de sal con limón y pasta dental, buches chimo con aguardiente y toda clase de locuras que le contaban, tanto asi que  se armó de valor y tomó la decisión de ir al odontólogo la cual era una de sus fobias.

Temprano a primeras horas del día, se levantó Andrés, pero en la esquina de la calle, cerca de su casa había una licorería donde Andrés se reunía con algunos vecinos y a hechar charadas, se detuvo un rato y entre conversas y mamaderas de gallo, se le fueron varias horas, pero Andrés tenía un temperamento volátil y no aguantaba mucho el chalequeo y se fue a las manos con uno de sus vecinos que​ le proporcionó semerendo puñetazo que le arrancó la muela y otras más de la boca, incluida la picada.

Desde ese día Andrés tomó ese habitual sistema, no muy profesional pero efectivo, para sus dolores de muela. Con el tiempo los vecinos le preguntaban, Andrés vas al odontólogo y decía hoy no me toca. Y cuando lo veían en la licoreria decían Andrés​ segurito le duelen las muelas.

Al pasar el tiempo el dueño de la licoreria le cambió el nombre por licoreria Er odontólogo. Que se hizo famosa por las escaramuzas de Andrés. Y su fobia a los odontólogos.

El sensato diría, mas vale salir de una muela que cuatro volando.

No haga como Andrés vaya al odontólogo.

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