Entre gritos y latigazos

Abriendo impetuosa el camino sin detener su marcha, marcó por muchos años un estilo de viajar. Aquellos valientes mayorales de carácter bien plantado, dominaban los desbocados caballos con gritos y latigazos, asegurando  la continuidad del viaje rumbo al destino marcado. No había cañada ni lluvia que los detuviera, solamente por fuerza mayor se interrumpía el viaje.

  En el pescante el mayoral Don José Ma. Iribarne y su ayudante. Arriba el grupo de maletas de los pasajeros de turno, junto a la cartera del correo. Generalmente cuatro ó cinco eran los pasajeros que viajaban entre el pueblo de Dolores, y la estación Bizcocho del ferrocarril central, ubicada entre Mercedes y Palmitas. En esa estación se realizaban los trasiegos de pasajeros y la correspondencia del Correo, que iban o venían de la capital Montevideo. Su propietario Don Máximo García, la había bautizado  “La Bizcochera”. Años antes fue su propietario Don Nemesio Madrid, un conocido y respetado ciudadano del pueblo de Dolores.   Tirada por dos caballos negros avanzaba entre caminos polvorientos, haciendo muchas veces escalas, en estancias y pulperías. En su interior, los pasajeros de turno acortaban distancias, con cuentos y anécdotas propias y de terceros.

  Entre los años 1867 a 1924, el pueblo de Dolores fue el centro de pintorescas diligencias, como “La Paloma” de Francisco Lozano, en el año 1873, uniendo este pueblo con Mercedes y Nueva Palmira. Luego comenzará la actividad en 1874 “La Perla Oriental” de Francisco López, uniendo los mismos pueblos. Las diligencias de mayor capacidad eran tiradas por ocho caballos y muchas veces los guiaba “el cuarteador” también a caballo. Esas diligencias tenían una capacidad para ocho pasajeros. Los diarios de la época como El San Salvador y la Propaganda en sus páginas  sociales, registraban los viajeros, que gentilmente los mayorales de las diligencias, oficiaban de informantes al administrador del periódico. En el año 1886 eran muy conocidas las diligencias “Minerva”, “Rivadavia” y “Apolo”. Don José Ma. Sánchez importante empresario unía el pueblo de Dolores con el paso de Perseverando. Salía de Dolores, haciendo escalas en comercio Braña y Cimadevilla. Las salidas eran lo días sábados y martes, regresando los días domingos y miércoles. Luego Don José Garmendia en 1919 cubrirá la carretera entre Dolores y Mercedes.

   Don Arturo Madrid primer dueño de La Bizcochera, en uno de los viajes entre Dolores y Bizcocho, fue interceptado por un desconocido (algunos dicen que fue un  Comisario),  recibiendo un tiro en la pierna para robarle. A consecuencia de dicho disparo, su pierna queda con dificultades y decide vender La Bizcochera a Don Nemesio Madrid, que luego la venderá a Don Máximo García. Esta será la última diligencia del pueblo de Dolores. Entre el paraje de Palo Solo y el pueblo de Dolores, cubría el traslado de la correspondencia en una volanta de su propiedad el Sr.Próspero Domínguez, una vez por semana, haciendo escala en el poblado de Cañada Nieto,  comercio del Sr. Manuel Souto En 1924 el Sr. Máximo García adquiere un auto-camión, para seguir trabajando como corresponsal de correo.

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