Patriotismo: La gran falla del colombiano

EL PRINCIPIO DEL FIN EN LA IDENTIDAD DEL COLOMBIANO

 

La historia de Colombia está teñida por la violencia, la inconformidad, la corrupción, el individualismo, las diferencias sociales, las raciales. Los historiadores se han roto la cabeza tratando de comprender la raíz del problema, intentando descifrar el por qué de este comportamiento del pueblo colombiano, cuál es el motivo de estas diferencias tan radicales; proponiendo teorías que van desde las diferencias ideológicas de los partidos, hasta la falta de ideologías. Algunos han señalado la época que propició el desastre del pueblo colombiano – mucho antes que este existiera – ubicándola en la Conquista, otros en la Colonia y así sucesivamente hasta nuestros días, sin llegar a un común acuerdo. En lo único en que coinciden los diversos pensadores, políticos, escritores, filósofos, periodistas, caudillos, clérigos, etc.., es en las consecuencias del problema, pero no en su principio.

El principio del problema colombiano radica en la falta de identidad nacional. No existe un patriotismo de hechos. El patriotismo que profesa la gran mayoría de los colombianos se queda en las palabras y no trasciende mas allá, anteponiendo el interés personal al de la Nación. Sobre todo, anteponiendo las necesidades materiales a las espirituales y llevando las diferencias personales a un nivel de alta prioridad, frente a la problemática que vive el país.

 

  1. Los partidos políticos.

 

Narrado grosso modo, el nacimiento de los partidos políticos se remonta a los finales de la décadas de 1840. Las ideologías liberales radicales, provenientes de Europa invitan a ciertos grupos económicos (más que todo comerciantes) a abrirse económicamente para el extranjero. Este hecho contraria los intereses de otros (principalmente de terratenientes y esclavistas), quienes se oponen – primero mediante el diálogo y luego por medio del uso de la fuerza – a los primeros. Los primeros toman el nombre de liberales (tomando como ejemplo a la corriente filosófica liberal europea) y los segundos se denominan conservadores (porque trataban de conservar sus intereses económicos). Además los liberales, copiando al pie de la letra la corriente europea, atacan la Iglesia expropiando en 1853 sus bienes, rechazando a la Institución religiosa (más no la religión), lo que obliga a la Iglesia a unirse con los conservadores para salvaguardar en primer lugar sus bienes, y en segundo su estatus).[1]

 

De esto se concluye que el nacimiento de los partidos políticos en Colombia se dio no por intereses políticos, patriotas o de índole nacional, sino por intereses económicos personales. Tanto así, que las guerras que siguieron a continuación, tratando de imponer la hegemonía conservadora o liberal, fueron llevados por pocos hombres, que tenían a su disposición una gran cantidad de peones[2] a quienes no se les explicaba qué era ser liberal o conservador. Tan sólo se les obligaba a defender los intereses de su patrón (léase amo). Tratando de obtener hombres que se unieran a la “causa”, ambos bandos reclutaban miembros por medio de acaloradas proclamas en las que se ocultaba el verdadero interés disfrazándolo de ideas políticas y promesas de mejoras económicas y sociales para el vulgo. Esto era en el mejor de los casos. En el peor, simplemente se amenazaba al individuo o se le obligaba por la fuerza a formar parte de uno u otro bando. Por otro lado, la Iglesia se esforzaba de obtener miembros para su propia facción, amenazando desde el púlpito a los creyentes con las eternas llamas del infierno para los que no se enlistaran en las filas conservadoras. Es decir, como lo afirman los “Apartes del Informe de la Comisión de Análisis y recomendaciones sobre la relaciones entre Colombia y EEUU”: “la política es en ciertas regiones de Colombia un ejercicio derivado del control armado”.[3] (Aunque este aparte se refiere al control de la guerrilla en lugares apartados del país, bien se puede aplicar al tema, ya que los métodos utilizados fueron exactamente iguales a los aplicados hoy por la guerrilla).

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