Dejando el caparazón para crecer | Andres Lacrosse

 

 

 

A pesar de que las dificultades muchas veces no consumen, es importante que hablemos sobre la perseverancia, porque veo que gracias a la constancia las nubes negras en nuestra vida se disipan.

 

Quizás por eso a veces sentimos que no podemos más, que en un segundo de nuestra vida las cosas se complican para mal y sentimos que todo nuestro esfuerzo es desperdiciado.

 

Tal vez no entiendas como funciona la vida, seguramente tampoco yo lo entienda. pero si algo es seguro, cuando más nos alegramos en nuestros tiempos malos. Mejor hemos de pasar, ese momento.

 

Pienso que más allá de entender esto, es muy difícil de lograr, cuando alguien se propone lidiar con algún problema grave, es más que entendible que nos desanimemos por no encontrarle solución.

Siempre pienso que las posibilidades están y para todos a nuestro alcance.

 

El camino más corto hacia la resolución de problemas es la constancia: y para que seamos constantes en todas las áreas de nuestra vida, que queramos mejorar tenemos que hacer las cosas que tanto queremos

 

Como salir de la zona de confort

 

Siempre pienso que la naturaleza nos habla, somos partícipes de un universo tan perfecto y tan exacto, que nosotros cambiamos las reglas de juego.

 

La langosta es crustáceo que cambia su caparazón varias veces durante su vida, cuando esta es pequeña crece hasta que se siente incómoda en su caparazón, así que muy hábilmente lo que hace ella,  es ponerse deja de las piedras para cubrirse de los depredadores y así fabricar un nuevo caparazón más grande, de esa forma para crecer tiene que dejar atrás el caparazón más pequeño.

 

Esto lo hace aproximadamente cinco veces en su vida. Pienso que su vida es una vida de éxito ya que cuando está incómoda con su realidad esta intenta cambiar,  para así tener una mejor disposición de su cuerpo y así cambiar.

 

Nosotros tendríamos que aprender mucho de esto, ya que vamos por la vida tolerando cosas y por miedo a cambiar o de salir de nuestra zona de confort. No nos animamos a cambiar nuestro caparazón.

 

No dejemos que las comodidades de lo inmediato nos nuble la visión y no veamos el verdadero camino.

 

Podemos detenernos en ver el árbol varias horas sin apreciar ni un segundo el bosque detrás.

 
 

Saludos..

 
 

 

Andres Lacrosse

Comentar