Censura, autocensura y los medios informativos de hoy

La noticia más importante de hoy, 18 de agosto de 2010, para todos los “oficiantes”(*) del periodismo es la decisión del Tribunal 12 de Caracas (Venezuela) en el que prohíbe al diario El Nacional “la publicación de imágenes, informaciones y publicidad de cualquier tipo con contenido de sangre, armas, mensajes de terror, agresiones físicas que aticen contenidos de guerra y mensajes sobre muertes y decesos”(1).

De inmediato, los medios de información a nivel internacional comenzaron  a manifestar su desaprobación de la decisión, tachándola de “Censura a los medios de información”; una decisión que va en contra de la libertad de prensa.

Soy periodista y una de las clases que me dictaron durante mi educación en la Universidad de La Sabana se llamó ética periodística. Curiosamente en esta materia nos inculcaban algo parecido a la decisión del Tribunal 12 de Caracas. Nos enseñaban que había que basarse en el “sentido común” para aplicar la autocensura. Los “oficiantes” del periodismo de hoy han olvidado esta sencilla regla. Aquellos que no lo hicieron, no tienen lugar en los medios de información de hoy, ya que a los últimos les interesa obtener lucro, pasando por alto la función periodística para el bien de la sociedad, en pos de la cual fueron creados.

No puedo sino estar de acuerdo con este edicto de censura, ya que los medios de información hoy dan miedo. Sentarse a ver televisión o leer el periódico lleva a la depresión absoluta y a la creencia errónea de que en el mundo no existe más que maldad, sangre, asesinatos y los bufones del espectáculo (que ya dan grima de tanta pendejada que hacen para hacerse notar).

Las imágenes gráficas que muestran sangre, destrucción, violencia, sexo, morbo, lascivia y perversión priman en los medios de hoy. ¡Y todavía los periodistas, psicólogos y políticos tienen el descaro de afirmar que no saben el porqué del aumento de la violencia, la tasa de suicidio en la población juvenil, desinterés en la educación y la proliferación de la errónea idea de que el dinero es lo más importante en la vida! Perdón, ¿acaso ellos no ven la misma televisión que el resto del mundo?

Señores periodistas, colegas: Hago un llamado a su conciencia. Hago un llamado a su corazón y su alma. Recuerden que los medios de información no es el cuarto poder. Es el primero y único en el control de masas. Es el primero y único en la manipulación y desinformación. Y ustedes, los que tienen en sus manos la verdad, los que tienen en sus manos la capacidad de cambiar la fórmula de “sangre, fútbol, tetas”, lo saben.

Piensen, colegas: cómo pueden acallar su conciencia al ver los resultados de la información que dan a conocer. Cómo podrán acallar esa voz que les desgarra el alma cuando ven la cantidad de gente que sufre por la información que ustedes ocultan.

Piensen colegas: ¿Qué es más importante: que sus editoriales y jefes de los medios obtengan un lucro (del que ustedes ni siquiera reciben un porcentaje – para ponerlo en términos económicos) o que su alma de periodistas profesionales esté en paz porque están cumpliendo el sueño de sus vidas?

Hace pocos días se celebró en Colombia el onceavo aniversario de la muerte del periodista Jaime Garzón, vilmente asesinado el 13 de agosto de 1999. Los medios colombianos se desgañitaron con lágrimas de cocodrilo, inundando a sus lectores, oyentes y televidentes con frases tipo “Once años de impunidad”, “La única voz de la verdad”, “El que luchaba contra los corruptos”, etc… Lo que los excelentes, experimentados y motivadísimos “oficiantes” de periodismo olvidan mencionar es que Jaime Garzón también luchaba contra la función embrutecedora de los medios de información. Mostraba el cinismo de los editores a la hora de mostrar las noticias y defendía la sociedad y no a los grupos políticos o económicos.

Quizás, solo quizás, sería bueno mostrar esa parte de la verdad a las personas… Tan sólo para recordar los buenos tiempos en los que ser periodista era sinónimo de respeto, inteligencia, erudición, confianza, ética y valor.

(*) NOTA: “Oficiantes” del periodismo se refiere únicamente a aquellos periodistas quienes ejercen su profesión en territorio colombiano. En el resto del mundo son profesionales.

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