La voz del pueblo, la voz de Dios

ImageEste domingo  16 de marzo de 2008 llamado, precisamente, de Ramos y de la Pasión del Señor, domingo que nos invita al testimonio y a la misión, puesto que es el Espíritu Santo el que nos hace testigos que aclaman a Cristo, para poner nuestras vidas al servicio de una civilización más digna, la civilización del Amor. Este domingo de Ramos a pesar de las predicciones meteorológicas, para los cristianos colombianos era, el primer día de la Semana Santa, un período en el que se conmemora la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo, y la entrada triunfal de Jesús de Nazaret en Jerusalén, de acuerdo a los Evangelios, en  medio de una multitud que lo aclamó como el Hijo de Dios.

Mientras los ministros de Dios en la tierra eran  los encargados de predicar la liturgia, celebrar el sacramento de la eucaristía con sus feligreses en sus distintas parroquias, hacer, con un solo corazón y una sola alma, las solemnes procesiones con los ramos de olivo y de palmas, momentos para orar  y de bendecir los ramos y las palmas que los fieles portaban y alzaban durante  largos instantes a un cielo despejado y caluroso esperando por Dios ser bendecidos en un acto de fe y adoración… la mayoría de otros colombianos optaron por trasladarse a Cúcuta para acudir a la gran convocatoria, al llamado a la convivencia en paz de los pueblos latinoamericanos, llevando en vez de ramos y palmas, banderas y pancartas alusivas al suceso, claveles blancos, bloqueador solar, gafas oscuras y gorras para protegerse del sol, así mismo abundante agua fría para evitar la insolación y la deshidratación pues el calor que hace en ésta región es muy fuerte.

Tanto así que antes de comenzar el concierto muchas jóvenes y adultos se desmayaron debido al intenso calor, sin embargo, los bomberos y la defensa civil se hicieron oportunamente cargo de la situación. Una manifestación del poder de acción colectiva  se convirtió en una enorme mancha blanquecina formada por una multitud de personas casi todas vestidas con cómoda ropa blanca; acudieron  a la cita el día domingo de ramos cubriendo la explanada de aproximadamente tres hectáreas, entre la orilla del rio Táchira y la parte baja del costado izquierdo del puente  Internacional fronterizo Simón Bolívar;  convirtiendo este inhóspito lugar en el escenario de un concierto histórico, inédito  sin precedentes.

Como una onda  explosiva cundió la convocatoria de Juanes, artista Colombiano de renombre internacional  a la voz del pueblo a estar presentes y celebrar  el fin de una crisis diplomática andina con un concierto cuyo lema “Paz sin fronteras “, terminó en una propuesta para que las constituciones de todos los países del mundo incluyan  “La Gran Enseñanza” confucionista, como el camino a la felicidad “honradez en el corazón, belleza en el carácter, armonía en el hogar, orden en la nación, paz en el mundo”. Por causas políticas o humanitarias han servido de excusa para que en varias ocasiones, importantes artistas del mundo se reúnan en un mismo escenario y unan sus voces en favor o en contra de alguna situación en el mundo.

Para este evento, además de las cerca de 180 mil  personas que aceptaron la invitación de Juanes para cantar junto con sus artista, por la “Paz en las fronteras”. Acudieron  al llamado seis destacados artistas de talla internacional. Quienes algunos debieron tomar hasta cuatro aviones para llegar al sitio y otros lloraron emocionados al despedirse antes de regresar hacia sus países de origen después del concierto: por   Venezuela,  Ricardo Montaner, Ecuador, Juan  Fernando Velasco,  República Dominicana, Juan Luis Guerra. Por España, Miguel Bose y Alejandro Saenz,  y Carlos Vives por Colombia. Con ellos en concierto fueron más de cuatro horas de euforia, de cantos y de coros que abrieron a la 1:15, veinticinco niños colombianos del grupo "Soñando" y los venezolanos del grupo de cámara popular de San Antonio del Táchira, habían dado apertura al concierto más grande que ha tenido Colombia.

Y así, se vieron recompensados cuando los siete  cantantes se subieron al escenario, les tiraron claveles blancos y emotivos vibraron con ellos hasta la saciedad. A estos personajes también vestidos de blanco, por creer, practicar y expandir los principios y valores espirituales y morales universales, y en particular el principio básico de “Vivir por el Bien de los Demás” por la crítica mundial los llamaron “Cancilleres de Paz”. Este traslado de todas partes, multitudinario,  apoteósico de humanidad a la frontera y la leve  llovizna de claveles blancos que caía  provocada  desde el aire  por los helicópteros de la Policía Nacional que sobrevolaban la zona  en medio del sofocante calor; se confundían con el  rociado pertinaz de agua obtenido de las mangueras desde los carros de los bomberos para refrescar a todo ese  público enardecido que sin cesar repetían a todo pulmón cada una de las letras de las canciones al compás de la música con el cantante de turno; Estos momentos, me hicieron  evocar  un pasaje bíblico del éxodo vivido por los israelitas después de haber sido liberados por Moisés de la esclavitud de los egipcios, ese día el pueblo aumentó su fe en Dios y creyó en Moisés su profeta.

En el desierto faltó el agua y el pueblo se moría de sed. Moisés, por orden del Señor, golpeó con su bastón una roca y de ella brotó una fuente de agua en la cual bebió todo el pueblo y bebieron sus ganados. La gente empezó a sufrir hambre y a protestar. Entonces Dios hizo llover del cielo un pan blanco y agradable. La gente al verlo decía: ¿Maná? (que en su idioma significa ¿Qué es esto?). Dios le dijo a Moisés: "Este es el pan con el cual los voy a alimentar mientras se encuentran en el desierto". Y así durante 40 años el maná fue el alimento prodigioso que los libró de morirse de hambre.

La conclusión a este episodio, es, donde hay más marchas y donde éstas son más masivas hay más poder ciudadano y más poder de las organizaciones sociales… es la voz del pueblo, la voz de Dios en la posibilidad de una construcción conjunta.

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