Reflexiones sobre los Adolescentes Urbanos

Dice [[Juanes]] en una de sus canciones “sueño libertad para todos los que están secuestrados hoy en medio de la selva”, “sueño con morir de viejo y no de soledad, sueño con ir a trabajar y mucho más con regresar cada noche a mi casa para estar junto a ti” “sueño despertar en un mundo sin dolor y que el corazón no sufra más las penas, sueño caminar por las calles de mi país y solo encontrar, PAZ”

Lo que para muchos adultos fueron quizás realidades o certezas, hoy se han convertido solo en sueños….es impactante percibir esta realidad.

Nuestros adolescentes actuales han nacido y crecido como secuestrados en un ambiente lleno de rejas y restricciones, inmovilizados en pequeños espacios de apartamentos de grandes ciudades, mirando por la ventana del [[Internet]], el [[televisor]], la [[X-box]] y ahora el [[Wii]]…viviendo realidades ajenas, diseñadas por personas extrañas a su mundo; incapaces muchas veces de comunicar sus sentimientos profundos, sus necesidades y sus sueños, en medio de adultos que parecen lejanos y que pueden cambiar de un fin de semana al siguiente…, viviendo en muchos casos una gran violencia intrafamiliar. Si nos pusiéramos “en los zapatos” de nuestros muchachos actualmente y tratáramos de comprender desde ahí la agitada realidad colombiana, tal vez veríamos la vida de una manera diferente y comprenderíamos sus ansiedades y temores. Para los que nacimos en una época donde los adultos significativos estaban presentes y donde teníamos muchas seguridades en nuestras vidas, es difícil imaginar por lo que pasan actualmente los muchachos.

¿Cuáles son las seguridades de nuestros adolescentes actualmente? ¿Somos los adultos significativos modelos adecuados para ellos?

Es fácil observar que las familias no están siendo un factor de seguridad ni bienestar para muchos niños y jóvenes y la vida cotidiana tampoco; los días pueden ser tensionantes en una ciudad como [[Bogotá]], fácilmente podemos observar en vivo y en directo o a través de los medios de comunicación, paros, disturbios, petardos, heridos, terremotos, inundaciones, etc, etc, los adultos van y vienen atareados y preocupados por darles “todo” a sus hijos; los niños y adolescentes parecen contagiados por esa tensión de la familia, de la ciudad o del país y a su vez vivencian entre ellos las “réplicas” de esta realidad a través de sus muchos conflictos y problemas; la agresión, la rabia y la impulsividad están a la orden del día.  El nivel de [[violencia]] que se vive entre los muchachos puede llegar a ser muy alto; desafortunadamente los problemas entre los adolescentes ya no se arreglan solo con una "trompada", un insulto o una burla a la hora del recreo, en mitad de clase, en el chat o a través de [[Facebook]],  sino que trascienden a sus respectivas tribus urbanas y puede ser realmente alarmante.

El “matoneo” ya es a otro precio cuando cada uno de los implicados reúne a sus grupos y se ponen cita para enfrentarse en determinados barrios o sectores de la ciudad  y no son 5 ni 10, cada uno puede llevar un grupo de 50, 100 o quizás 150 personas.... y acuden de otros barrios, incluso lejanos para apoyar a su respectivo protegido. La pelea puede empezar por un pequeño incidente “lo miró rayado” o por grandes conflictos de poder. Las agresiones pueden llevar a lesiones personales e incluso a la muerte de algunos implicados. Hay barrios preferidos para los enfrentamientos y ya vemos ese tipo de situaciones muy a menudo en los parques aledaños a los conjuntos residenciales (tanto que es necesario llamar a la policía para que los dispersen); además en los grupos hay quienes hacen labor de inteligencia, amenazan a las familias,  rompen los vidrios o atacan los carros...pero ¿es esta una conducta sociopática?, ¿se podría interpretar también como una manera de sentirse parte de un grupo y protegerse?; al no encontrar lo que los jóvenes necesitan en los adultos al rededor, pues en general se observa poca unión y un mínimo de comunicación en las familias actuales, observamos que los jóvenes luchan por ser parte de un grupo que defiende su terreno, sus pertenencias, su modo de pensar y pasan a ser parte de una “tribu”; como es de esperarse, las ideas de los líderes de la tribu son respetadas y seguidas al pié de la letra, sin cuestionar la sensatez de las mismas.

Los grupos pueden tener en algunos casos infiltración política y los adolescentes en ebullición son fácil presa y carne de cañón. Surgen grupos por la [[música]] que oyen o los programas de TV o de internet que prefieren, por ideas políticas extremas, por los equipos deportivos que siguen, por las enfermedades que comparten, como la depresión y la ansiedad, por las sustancias que consumen, por el sector donde viven o la ropa que usan. Los que no pertenecen a grupos caen en la categoría de raros, nerdos o "Frikis" y son dejados de lado. Las niñas y niños que ingresan a estas “tribus” son muchas veces utilizados como parte de las ganancias o pertenencias de la misma y la idea de “niños inocentes” se desvanece en medio de la realidad abrumadora que descubren. Las presiones sobre el ejercicio de una [[sexualidad]] incontrolada son grandes y la dignidad de los participantes como seres humanos ni siquiera se piensa…, tampoco las consecuencias. 

Es casi una realidad alterna; en el colegio y en la casa se pueden ver como niños relativamente "normales", pero salen con sus atuendos o simplemente con sus impulsos desbordados y se convierten en actores de una película de terror, donde son alimentados por la adrenalina, las sustancias psicoactivas y las emociones extremas. Lo grave del asunto es que los adultos alrededor tenemos una influencia limitada y escaso conocimiento de la situación; los padres están muchas veces tan asustados que ya no ponen límites ni normas a ese adolescente que puede parecer muy agresivo y los muchachos más afectados van pasando de una experiencia a otra sin control, llevando consigo su carga de intolerancia cada vez más inmanejable para ellos y para la sociedad; Quizás algunos de estos adolescentes crecen (no maduran) para convertirse posteriormente en empresarios o trabajadores igualmente intolerantes y ya encontramos en las noticias y en las investigaciones de las universidades, que hay sitios de moda en las “Zonas Rosa" de la ciudad o incluso algunas  empresas, que no permiten la entrada a determinadas personas, por su color de piel, por sus ideas, por su corte de pelo o por cualquier otro factor que escojan como bandera de su “movimiento”. 

¿Y que podríamos hacer nosotros frente a esta situación?

Todo lo que podemos hacer los adultos alrededor es seguir trabajando y construyendo cada día en nuestra respectiva “parcela”,  tratando de sembrar valores y esperanza en este terreno minado y viviendo cada día, como si fuera el último; los creyentes, disfrutando todo lo que [[Dios]] nos regala diariamente y confiándonos en él para que nos ilumine porque definitivamente "solos no podemos"; es una carga demasiado grande para cualquiera y es necesario reflexionar sobre esto para poder hacer por lo menos un llamado al cambio, a la necesidad de que las familias quieran a sus hijos y que los adultos significativos tengan el valor de actuar como padres o como educadores; “que se pongan la camiseta de su equipo”, poniendo límites, exigiendo disciplina, desarrollando habilidades y creando futuro, pero ante todo atreviéndose a amar hasta el extremo, a llenar el vacío y la soledad que observamos en los corazones de estos muchachos, es decir atreviéndonos a cumplir nuestra misión y a ser testimonio de vida.

Sigamos soñando como Juanes en solo encontrar Paz en nuestro país.

No estamos solos, podemos ser esperanza para nuestros muchachos.
Atrevámonos a ser parte de la solución y no parte del problema

Inés Elvira Cortés
Psicóloga

Comentar