Me acostumbré a los lamentos

Existes y yo soy gracias a ti
Te respiro
dejo mis huellas en tu tierra bendita
bebo del agua que generoso me ofreces
me alimento de tus elementos
mi centro se enraíza con el tuyo
existes y yo existo
eres fundamental

Despierto día a día
embriagada con el canto de tus aves allá afuera
fascinada con su natural melodía
Me refresco en la sombra de tus árboles sagrados
y vivo porque vives tú
Pero dejé de escucharte Planeta mío
volví el rostro hacia otra parte
para que no me incomodaran tus sollozos
Fui insensible, egoísta y caprichosa
soberbia como buen ser humano
despiadada estúpida e irracional
Pueblos enteros se quedan sin su gente
En otros se dice que es urgente
que vuelva la tranquilidad
la hospitalidad…la paz
Pero esa…¡Está tan lejos!
Me acostumbre a tus lamentos
mi Planeta tan querido
perdóname te pido
Te defiendes con rabia
Exiges respeto con impotencia
sacudes indignado tu centro
devastándolo todo en tu furia colosal
abofeteándonos sin sentido
entregándonos una triste realidad
Tus polos se han derretido
Los bosques enflaquecidos perdieron aquella grandeza
pero no has sido tú el culpable de todo esto
Hemos sido nosotros.
los mismos que ahora nos sentimos tristes
que nos miramos disimuladamente
nos negamos a ver nuestras manos
avergonzados y confundidos
porque nos sabemos culpables de tanta devastación.
Me acostumbre a tus lamentos
Planeta mío
y cuando al fin presté atención
estabas ya tan enfermo
que agonizabas abandonado
con el cuerpo lacerado
y tu espíritu resquebrajado
Perdón te pido
volví el rostro hacia otra parte
fui insensible, egoísta y caprichosa
soberbia como buen ser humano
despiadada estúpida e irracional
Pero ahora ¿qué más da?

Elena Ortiz Muñiz

 

Comentar