Los juegos olvidados (2)

El diablo intenta atrapar una de las almas que, sin soltarse, se escudan en San Miguel, las almas que atrapa el diablo se van para el infierno… hay variantes del juego.

Hay otros como Cuclí; soldados libertados; Lobo, ¿estás?; los envenenados, los asfixiados, espernancados, etc. Los juegos de sala o de salón han trascendido el tiempo y la mayoría siguen vigentes; por lo menos en los pueblos pequeños y en la provincia y como son del conocimiento general de todos sólo quiero decirles que dichos pasatiempos llenaron horas y horas de sus padres y abuelos en esas horas interminables sin luz eléctrica a la luz de velas o lámparas de gasolina o kerosene. Me refiero al parqués, las damas chinas, damas, ajedrez, escalera, las barajas con todas sus variantes (había juegos específicos para la baraja española y otros para el póquer), el dominó y otros que se me escapan.

No sé en qué momento, creo que a principios de los sesentas, irrumpió en las salas y salones el bendito MONOPOLIO.  En Antioquia, Colombia, adquirieron los derechos de distribución y comercialización del pasatiempo y lo sacaron al mercado con calles y plazas de Medellín, para hacerlo más atractivo al público de mi país; no joda, yo dejé miles de horas de mi pubertad y adolescencia en el juego, en este juego.

Lo más seguro es que la memoria me fue infiel y muchas distracciones lúdicas quedaron olvidadas. No hice mención de los deportes, esos no necesitan presentación porque hacen parte de la historia permanente de todos los países. Los juegos de las niñas merecen un capítulo especial. En mi época el contacto de niños y chicas se limitaba a sacarse la lengua en la iglesia o  a pelearse con las hermanas. Con la educación tan rígida los mundos masculino y femenino estaban tan distantes como podemos estar nosotros en este momento de los hotentotes africanos. De pronto le dedico un artículo a los juegos que teníamos con las barajas y a todas las marrullas que utilizábamos para brincarnos las normas de toda clase de juegos. Lo que ocurre es que este relato fue pensado para decirles como eran las distracciones y no para enseñarles más mañas de las que saben.  

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