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¿Dónde ha quedado mi corazón?
¿Dónde ha quedado mi alma?
¿Dónde ha quedado la razón?
¿Dónde ha quedado la esperanza?

¿Dónde ha quedado el amor?
¿Dónde ha quedado el sentido?
¿Dónde ha quedado el sinsabor?
¿Dónde ha quedado lo querido?

 Todo ha sido consumido por mí mismo.
Todo ha sido suplantado por vacío.
Todo está por dentro destruido.
Todo por buscar mi propio destino.

¡Musa! ¿Dónde estás?
Las líneas las debo exprimir.
La muerte me acecha en la esquina,
De todos ella es el porvenir.

¡Musa! ¿Por qué me has abandonado?
¿Por qué las puertas de mi alma has cerrado?
¿Por qué la boca a mí me has sellado?
¿Y el corazón por dentro destrozado?

 ¡Musa, que has sido la guía de mi pluma!
¡Musa, que nunca me dejaste abandonado!
Ahora, no estás... y yo,
Me siento por entero traicionado.

 Yo sé porque la Musa se ha ido.
Yo ya no puedo complacerla.
Mi ser desesperado está por dentro,
Al necesitar una maldita respuesta.

 Me ha abandonado porque yo,
El Gran Idiota de los tiempos,
Puso su vida en manos de Dios;
Y en las del diablo, sus conocimientos.

 Y entre ellos me desgarran a pedazos,
La Musa no siente porvenir.
Mi Musa me ha abandonado,
Por abandonarla en su diario sentir.

 Musa, no puedo pedirte que regreses,
Por más que tú me haces falta.
Mi vida he desperdiciado,
Busca a alguien que sepa apreciarla.

 Busca a aquel que sepa de emociones,
A aquel, que no le importe el vivir.
Porque él lo hará con benevolencia,
Sin esperar nada del maldito porvenir.

 Musa, vete ya, que yo no puedo,
Complacerte tras los muros que yo hice.
Musa, recuerda que te he amado,
Pero el amor se pudre con mi vida.

 Recuerda, musa, que fui bueno.
No partas a guardarme a mí rencor.
Perdona la traición que yo te hice.
Y busca a otro que te lleve la razón.

 Musa, no puedo yo salir de esta trampa,
Aquella que yo mismo construí.
Esta maldita jaula dorada,
Que ni siquiera fue hecha para mí.

 Yo ya perdí las llaves a las rejas.
Y nadie sino yo puede abrir,
Las puertas del destino de la muerte,
Y ver más allá del porvenir.

 Musa, perdona mi egoísmo.
Musa, no llores por favor.
Y vete, dejándome a mi destino,
Así se me destroce el corazón.

Martes, 26 de abril de 2005

 

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