Identificarse Registrar

Identificarse

Índice del artículo

Según Don Darío Jaramillo, un estudioso de la vida y obra de Rafael Pombo, mil cuatrocientos poemas. Alrededor de esta cifra alcanza la obra de Rafael Pombo publicada hasta ahora. Los seis gruesos tomos de poesías editadas son el resultado material de una decisión juvenil, cual fue la de entregar su vida a la poesía, quise compartir algunos de sus versos, unos muy conocidos y otros no tanto, como un homenaje al poeta en su centenario de muerte:


Doña Panfaga o El Sanalotodo

(Para tartajosos y otros)

Según díceres públicos doña Pánfaga hallábase hidrópica
O pudiera ser víctima de apoplético golpe fatal;
Su exorbitante estómago era el más alarmante espectáculo
Fenómeno volcánico su incesante jadear y bufar.

Sus fámulos y adláteres la apodaban Pantófaga Omnívora
Gastrónoma vorágine que tragaba más bien que comer
Y a veces suplicábanle (ya previendo inminente catástrofe)
"Señora doña Pánfaga, véase el buche, modérese usted"

Ella daba por réplica: "¿A qué vienen sermones y escándalos?
"Mi comida es el mínimum requisito en perfecta salud.
"Siéntome salubérrima y no quiero volverme un espárrago,
"Un cínife ridículo, un sutil zancarrón de avestruz.

"¿Esta panza magnífica la encontráis por ventura estrambótica?
"¿Hay pájaros más ágiles? ¿Hay quien marche con tal majestad?
"Mi capacidad óptima no consiente un vulgar sustentáculo.
"Vuestras zumbas y prédicas son de envidia: "¡En buena hora rabiad!"

Y prosiguió impertérrita la garbosa madama Heliogábalo
A ejércitos de víveres embistiendo con ímpetu audaz,
Hasta que, levantándose de una crápula clásica, opípara,
Sintió cólico y vértigo, y " ¡el doctor! " exclamó la voraz.

SALTABANCOS FARANDULA, protomédico de ánsares y ánades,
Homeo-alópata-hidrópata-nosomántico cuatri-doctor,
Con cáfila de títulos que constaban en muchos periódicos,
Y autógrafos sin número declarando que él era el mejor;

Gran patólogo ecléctico, fabricante de ungüentos y bálsamos
Que al cántaro octogésimo reintegraban flamante salud,
Tal fue, según la crónica, el llamado por posta o telégrafo
A ver a Pata Pánfaga y salvarla en aquel patatús.

«Iré al punto» respóndele, y durante media hora dedícase
A cubrir con cosmético y cepillo la calva senil,
Pues, aunque vende un líquido que al más calvo lo empluma de súbito,
Nunca es lícito a un médico emplumarse o curarse por sí.

Saltabancos es célibe, doña Pánfaga es viuda y riquísima,
Y en carátula o físico no se cobran hechuras los dos:
Por esto entra en los cálculos del doctor atraparla de cónyuge,
Y antes de verla alíñase con insólita extrema atención.

Al presentarse el pánfilo daba lástima ver a esa prójima,
Pata y poltrona y cámara retemblaban cual buque al vapor
«Señora Excelentísima, él le dijo, aquí estoy a sus órdenes
«Ay mi doctor Farándula, repuso ella, ¡qué mala estoy yo!

FARANDULA-Sin preámbulos, procedamos a hacer el diagnóstico:
¿Qué siente usted de anómalo, qué de extrínseco a su orden normal?
PANFAGA-Dióme un síncope y he quedado muy lánguida y trémula,
Tengo la vista túrbida y en el pecho una mole, un volcán.

FARANDULA-Entendámonos: ¿a qué causas remotas o próximas
Su actual estado mórbido y aquel síncope debo atribuír ?
En análisis técnico lo que usted llama pecho es estómago:
Tal vez hoy en su régimen tuvo usted un ligero desliz.

PANFAGA-¿En la bucólica? no doctor, nunca tuve, el más mínimo,
Soy sobria anacorética, con mi mesa ayunara un ratón;
Pero el miércoles último fui a escuchar a la Pata en Sonámbula,
El céfiro estaba húmedo y quizás me ha inflamado el pulmón.

FARANDULA-Permítame toco el pulso y consulto el cronómetro..
¡Hum, fiebre de mala índole, grave plétora, crece veloz!
¿A ver la lengua?... ¡Cáspita! nunca he visto más diáfanos sintomas:
¡Tragazón troglodítica, tupa bárbara, hartazo feroz!

Del colon al esófago, del polo ártico al ínfimo antártico
Cuántas vísceras y órganos la armazón constituyen
Cuanto encierra, hasta el tuétano, su distensa cutícula elástica,
Es un cúmulo omnígeno de indigesta panzada brutal.

PANFAGA-¡Abate, pécora! matasanos, gaznápiro empírico
¡Qué con tales andróminas faltas cínico a dama gentil!
FARANDULA-Harto pésame, pero tengo que ser muy explícito;
Mi conciencia, mi crédito, mi amistad me lo ordenan así.

Ser, mándanos Hipócrates, confesores, apóstoles, mártires,
Y a la antropófaga Atropos es preciso esta perla arrancar.
Interesante Pánfaga, ¡haga usted testamento,confiésese!
Su situación es crítica y ni a un ganso pudiera engañar.

Mas tengo un específico infalible en extremas análogas
El Nostram Curapáporos , fruto de años y estudios sin fin,
Quintaesencia de innúmeras, y aún incógnitas,plantas indígenas,
Y de cuantos artículos ha enfrascado jamás botiquín.

De este líquido sólido cada escrúpulo cuesta dos águilas,
Que ante omnia, y en metálico, me hará usted el favor de pagar
Pues óigame el catálogo de los simples que incluyen mi fórmula
Y dígame si a crédito o de bóbilis puédolo dar:-

"Récipe:-Acido prúsico, asafétida, fósforo, arsénico,
Pólvora, coloquíntida, tragorígano asarabácara,
Cantáridas, nuez vómica, sal catártica, sen, bolo arménico,
Ruipóntigo, opobálsamo, opopónace, alumbre y sandáraca,

Cañafistula, zábila, ésula, ámbar, sucínico, alúmina,
Eléboro, mandrágora, opio, acónito, lúpulo, argémone,
Canfora, álcali, gálbano, tártago, ánime, pímpido, albúmina,
Tártaro emético, inola, ásaro, isico, láudano, anémone.

Agáloco, tusílago, ácula, íride, azúmbar, betónica,
Elixir paregórico, yúyuba, éter, almáraco aurícula,
Sarcócola y crisócola con dorónica y flor de verónica,
Ranúnculo, dracúncula, emplasto géminis, guaco sanícula,

Cal, ácido sulfúrico, zinc, astrágalo, muérdago, etcéter.
Mézclense por hectógramas todas estas sustancias, ad líbitum,
Y en cataplasmas, caústicos, baños, píldoras, cápsulas, glóbulos
Sinapismos, apósitos, polvos, pócimas, gárgaras, clísteres
Bébase, úntese, tráguese, adminístrese, sóbese y friéguese".

Aquí el método o táctica es similia curantur similibus.
Una atracada cósmica pide un cósmico fármaco atroz.
Un esmético ecfráctico ecoprótico alexipirético,
Calólicon enérgico que no deje decir ¡Santo Dios!

Señora, oiga el pronóstico: in artículo mortis no hay jácaras:
Pague y trague este antídoto o me marcho a otra parte con él.
¡Está usted a los últimos. ya me olisca su trágico término!
¡Pánfaga, amada Pánfaga!. ..¡Oh dolor, oh espectáculo cruel!.

La gálofre, la adéfaga oyó al fin tan patéticas súplicas;
Bebió hectólitros, múcuras; vomitó, se sangró, se purgó;
«¡Etela, dijo el físico, ya está fuera de riesgo, qué júbilo!
Pero... la erró el oráculo:-¡a los cinco minutos murió!

Fueron sus honras fúnebres solemnísimas, largas, espléndidas
Con dobles, kirieléisones, gran sarcófago, séquito real;
Melancólica música la condujo a la umbrosa necrópolis
Y allí, ciegos de lágrimas, le entonaron responso final.

Mil rasgos necrológicos, mil sonetos y párrafos lúgubres,
Mil láminas y pésames dió la prensa en tan triste ocasión
Y hoy, con dolor de estómago, léese aún en su lápida el rótulo:
Yace aqui doña Pánfaga.

¡Véase en este espejito el glotón!
¿Qué fue de Saltabancos?. . . El mundo está lleno de pájaros tales,
¡Y de gansos que dellos se fían!
Apóstoles, Mesías, abolicionistas de todos los males,
Que con migas de pan o disfraz para drogas triviales
Alborotan, deslumbran, enganchan... y el bolsillo vacían.
Con arduo estudio, con carísima diaria experiencia
Logra un mortal darse cuenta de sí,
Porque iguales no hay dos en complexión, salud ni dolencia:
¿Y uno que nunca me ha visto en su perra existencia
Me curará de un mal que jamás me expliqué ni entendí?

Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Remedio para todos a nadie cura.
Esa cura es la locura, que no hace bien ni mal, o envena.
Cada cual lleva en sí mismo su Hipócrates, su Avicena:
¡LA NATURA!
La Natura y la Moral son dos maestras socias y hermanas,
Como hijas de un mismo Dios que a cada instante anuncian y prueban,
Ellas nos aconsejan; ellas premian, castigan, reprueban;
Y ellas también curan o alivian las dolencias humanas.

Trabajo, sobriedad, orden, régimen, conciencia tranquila,
Clima, ejercicio, aseo, aire puro, fragancia de Dios;
Agua, vino del cielo, que el limpio éter acendra y destila:
He aquí el SANALOTODO, el eterno e infalible doctor.


Mirringa Mirronga

Mirringa Mirronga, la gata candonga
va a dar un convite jugando escondite,
y quiere que todos los gatos y gatas
no almuercen ratones ni cenen con ratas.
"A ver mis anteojos, y pluma y tintero,
y vamos poniendo las cartas primero.
Que vengan las Fuñas y las Fanfarriñas,
y Ñoño y Marroño y Tompo y sus niñas.
"Ahora veamos qué tal la alacena.
Hay pollo y pescado, ¡la cosa está buena!
Y hay tortas y pollos y carnes sin grasa.
¡Qué amable señora la dueña de casa!
"Venid mis michitos Mirrín y Mirrón.
Id volando al cuarto de mamá Fogón
por ocho escudillas y cuatro bandejas
que no estén rajadas, ni rotas ni viejas.
"Venid mis michitos Mirrón y Mirrín,
traed la canasta y el dindirindín,
¡y zape, al mercado! que faltan lechugas
y nabos y coles y arroz y tortuga.
"Decid a mi amita que tengo visita,
que no venga a verme, no sea que enferme,
que mañana mismo devuelvo sus platos,
que agradezco mucho y están muy baratos.
"¡Cuidado, patitas, si el suelo me embarran
¡Que quiten el polvo, que frieguen, que barran
¡Las flores, la mesa, la sopa!... ¡Tilín!
Ya llega la gente. ¡Jesús, qué trajín!".
Llegaron en coche ya entrada la noche
señores y damas, con muchas zalemas,
en grande uniforme, de cola y de guante,
con cuellos muy tiesos y frac elegante.
Al cerrar la puerta Mirriña la tuerta
en una cabriola se mordió la cola,
mas olió el tocino y dijo "¡Miaao!
¡Este es un banquete de pipiripao!"
Con muy buenos modos sentáronse todos,
tomaron la sopa y alzaron la copa;
el pescado frito estaba exquisito
y el pavo sin hueso era un embeleso.
De todo les brinda Mirringa Mirronga:
– "¿Le sirvo pechuga?" – "Como usted disponga,
y yo a usted pescado, que está delicado".
– "Pues tanto le peta, no gaste etiqueta:
"Repita sin miedo". Y él dice: – "Concedo".
Mas ¡ay! que una espina se le atasca indina,
y Ñoña la hermosa que es habilidosa
metiéndole el fuelle le dice: "¡Resuelle!"
Mirriña a Cuca le golpeó en la nuca
y pasó al instante la espina del diantre,
sirvieron los postres y luego el café,
y empezó la danza bailando un minué.
Hubo vals, lanceros y polka y mazurca,
y Tompo que estaba con máxima turca,
enreda en las uñas el traje de Ñoña
y ambos van al suelo y ella se desmoña.
Maullaron de risa todos los danzantes
y siguió el jaleo más alegre que antes,
y gritó Mirringa: "¡Ya cerré la puerta!
¡Mientras no amanezca, ninguno deserta!"
Pero ¡qué desgracia! entró doña Engracia
y armó un gatuperio un poquito serio
dándoles chorizo de tío Pegadizo
para que hagan cenas con tortas ajenas.


Cutufato

Quiso el niño Cutufato
Divertirse con un gato;
Le ató piedras al pescuezo,
Y riéndose el impío
Desde lo alto de un cerezo
Lo echó al río.

Por la noche se acostó;
Todo el mundo se durmió,
Y entró a verlo un visitante
El espectro de un amigo,
Que le dijo: ¡Hola! al instante
¡Ven conmigo!

Perdió el habla; ni un saludo
Cutufato hacerle pudo.
Tiritando y sin resuello
Se ocultó bajo la almohada;
Mas salió, de una tirada
Del cabello

Resistido estaba el chico;
Pero el otro callandico,
Con la cola haciendo un nudo
De una pierna lo amarró,
Y, ¡qué horror! casi desnudo
Lo arrastró.

Y voló con él al río,
Con un tiempo oscuro y frío,
Y colgándolo a manera
De un ramito de cereza
Lo echó al agua horrenda y fiera
De cabeza

¡Oh! ¡qué grande se hizo el gato!
¡qué chiquito el Cutufato!
¡Y qué caro al bribonzuelo
su barbarie le costó!
Más fue un sueño, y en el suelo
Despertó.


La pobre viejecita

Érase una viejecita
Sin nadita que comer
Sino carnes, frutas, dulces,
Tortas, huevos, pan y pez
Bebía caldo, chocolate,
Leche, vino, té y café,
Y la pobre no encontraba
Qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía
Ni un ranchito en que vivir
Fuera de una casa grande
Con su huerta y su jardín

Nadie, nadie la cuidaba
Sino Andrés y Juan Gil
Y ocho criados y dos pajes
De librea y corbatín

Nunca tuvo en qué sentarse
Sino sillas y sofás
Con banquitos y cojines
Y resorte al espaldar

Ni otra cama que una grande
Más dorada que un altar,
Con colchón de blanda pluma,
Mucha seda y mucho holán.

Y esta pobre viejecita
Cada año, hasta su fin,
Tuvo un año más de vieja
Y uno menos que vivir

Y al mirarse en el espejo
La espantaba siempre allí
Otra vieja de antiparras,
Papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita
No tenía que vestir
Sino trajes de mil cortes
Y de telas mil y mil.

Y a no ser por sus zapatos,
Chanclas, botas y escarpín,
Descalcita por el suelo
Anduviera la infeliz

Apetito nunca tuvo
Acabando de comer,
Ni gozó salud completa
Cuando no se hallaba bien

Se murió del mal de arrugas,
Ya encorvada como un tres,
Y jamás volvió a quejarse
Ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita
Al morir no dejó más
Que onzas, joyas, tierras, casas,
Ocho gatos y un turpial

Duerma en paz, y Dios permita
Que logremos disfrutar
Las pobrezas de esa pobre
Y morir del mismo mal


El gato bandido

Michín dijo a su mamá:
"Voy a volverme Pateta,
y el que a impedirlo se meta
en el acto morirá.
Ya le he robado a papá
daga y pistolas; ya estoy
armado y listo; y me voy
a robar y matar gente,
y nunca más (¡ten presente!)
verás a Michín desde hoy".
Yéndose al monte, encontró
a un gallo por el camino,
y dijo: "A ver qué tal tino
para matar tengo yo".
Puesto en facha disparó,
retumba el monte al estallo,
Michín maltrátase un callo
y se chamusca el bigote;
pero tronchado el cogote,
cayó de redondo el gallo.
Luego a robar se encarama,
tentado de la gazuza,
al nido de una lechuza
que en furia al verlo se inflama,
mas se le rompe la rama,
vuelan chambergo y puñal,
y al son de silba infernal
que taladra los oídos
cae dando vueltas y aullidos
el prófugo criminal.
Repuesto de su caída
ve otro gato, y da el asalto
"¡Tocayito, haga usted alto!
¡Déme la bolsa o la vida!"
El otro no se intimida
y antes grita: "¡Alto el ladrón!"
Tira el pillo, hace explosión
el arma por la culata,
y casi se desbarata
Michín de la contusión.
Topando armado otro día
a un perro, gran bandolero,
se le acercó el marrullero
con cariño y cortesía:
"Camarada, le decía,
celebremos nuestra alianza";
y así fue: diéronse chanza,
baile y brandy, hasta que al fin
cayó rendido Michín
y se rascaba la panza.
"Compañero", dijo el perro,
"debemos juntar caudales
y asegurar los reales
haciéndoles un entierro".
Hubo al contar cierto yerro
y grita y gresca se armó,
hasta que el perro empuñó
a dos manos el garrote:
Zumba, cae, y el amigote
medio muerto se tendió.
Con la fresca matinal
Michín recobró el sentido
y se halló manco, impedido,
tuerto, hambriento y sin un real.

Y en tanto que su rival
va ladrando a carcajadas,
con orejas agachadas
y con el rabo entre piernas,
Michín llora en voces tiernas
todas sus barrabasadas.
Recoge su sombrerito,
y bajo un sol que lo abrasa,
paso a paso vuelve a casa
con aire humilde y contrito.
"Confieso mi gran delito
y purgarlo es menester",
dice a la madre; "has de ver
que nunca más seré malo,
¡oh mamita! dame palo
¡pero dame qué comer!"


 

Epílogo

A muchos lectores de EL RINCÓN DE LOS ESCRITORES estos poemas les traerán gratos recuerdos de la infancia y a otros les abrirá la puerta por conocer la obra de este insigne bardo colombiano.

Tomado de:

  • Wikipedia
  • Fundación Rafael Pombo.
  • Obras completas de Rafael Pombo de Círculo de lectores
  • Biblioteca del autor

Edgar Tarazona Angel

 

Por favor comparta este artículo:
Pin It

 

email

¿Quiere compartir sus eventos, noticias, lanzamientos, concursos?

¿Quiere publicitar sus escritos?

¿Tiene sugerencias?

¡Escríbanos!

O envíe su mensaje por Facebook.

Están en línea

Hay 203 invitados y ningún miembro en línea

Concursos

Sin eventos

Eventos

Sin eventos
Volver