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Podría ser visto como la segunda entrega de "Dulce sueño"

Los primeros rayos de sol entraron por la ventana sin cortinas, dieron en mi cara con insistencia hasta que desperté, no pude estar más agradecido cuando al abrir mis ojos la vi., dormida sobre mí pecho, respirando profundamente; todo fue perfecto en ese momento, todo lo era cuando estábamos juntos, me pregunte, mientras la contemplaba, que estaría soñando, ¿sería yo quien causaba esa ligera sonrisa? No podría decir cuanto tiempo paso antes de que despertara, pero puedo decir que disfrute cada segundo, sin embargo, no era sencillo hacerme a la idea de verla abrir lentamente sus hermosos ojos, aun desubicada parpadear para aclarar su vista, verla reconocerme y llenarse de alegría por verme a su lado, simplemente era algo que no podía manejar.

Buenos días hermosa le dije cuando despertó, me sonrió y me abrazó, después de estirarse para estar completamente consiente, besó mis labios y se levantó; la noche anterior habíamos decidido… no apresurarnos en arreglar y organizar, más bien, nos habíamos encargado de disfrutar de nuestra reciente intimidad total y a causa de ello, pasamos la noche en nuestro colchón, en el suelo de nuestra habitación sin cortinas. Era increíble saber que sería así cada día, saber que dormiría junto a ella cada noche cómo una vez, mucho tiempo atrás solíamos anhelar, era increíble todo lo que había pasado, todo lo que estaba por pasar, era increíble… todo lo que tendríamos que arreglar, pero ella me sacó de mis pensamientos con una invitación matutina que no pude rechazar, me levanté también y la seguí al baño, por suerte sin que algún vecino inoportuno o inescrupuloso se percatara de la joven pareja que andaba desnuda en una habitación sin cortinas.

-         … Y esta me gustaría pintarla de rojo… – Después de tomar un baño y ponernos lo más ligero que pudimos encontrar sin parecer  pacientes del quirófano, bajamos las escaleras y empezamos a planear arreglos y cambios en la casa, rojo había sido el color que había pensado para la pared de la sala, no era mi color predilecto pero, se vería bien – ¿Que opinas?

-         Está perfecto, amor – Apretó mi mano un poco y sonrió – ¡Se va a ver muy bien!

-         Si, oye tengo otra idea – Estaba en el cielo después de todo, además, los pequeños detalles son el ultimo refugio de los hombres complejos ¿no? – ¿Que te parece si la pintamos hoy?

-         ¿Hoy? – Pareció sorprendida, luego me sonrió, tomó mi cuello con su mano derecha y me acercó a ella, me besó tiernamente y como sucedía muchas veces, su beso se llevó consigo mi concentración, ella, conciente de eso, sonrió y repitió su pregunta – ¿Hoy? ¿Vamos a pintar hoy?

-         Eso parece, pero antes – Algo rugió dentro de mí – …Deberíamos comer algo

Increíblemente, ambos preparamos nuestro primer desayuno en casa antes de que llegara la hora del almuerzo, para cuando terminamos, estábamos hambrientos  de nuevo y definitivamente sin deseos de pintar, abrazados en nuestro sofá hablábamos de cómo todo había resultado en nuestras vidas, simplemente para evadir pintar, pero en un momento, mientras ella mordía suavemente mi brazo y mi pecho, sentí ese impulso de hacerlo, el mismo que me había levantado a armar nuestra cama la noche anterior, quería terminar de organizar todo lo mas pronto posible, sería nuestra casa, nuestro hogar, quería terminar de organizar y empezar a hacer recuerdos, pero esta vez, mi reacción no fue tan impetuosa, seguí enredando mi dedo en su cabello, un privilegio del cual solo yo gozaba y que me hacia feliz, seguí  respirando su fragancia adictiva y seguí haciendo espirales en su piel con mis dedos, esperé complacido hasta que la mujer de mis sueños cayó dormida de nuevo, era tan hermosa, su rostro pacífico, su respiración pausada, su cabello ¡o cuanto adoraba su cabello! respiré profundamente una vez más antes de levantarme, ella pregunto entre-dormida Que sucede, amor? Le sonreí y ella hizo lo mismo, sus labios se curvaron y me abrazó mas fuerte aun, su cara se ocultó en mi pecho y cuando creí que había caído dormida, se levantó rápidamente y  con una mano extendida hacía mi y otra hacía la pared me invitó a pintar.

El primer brochazo en la pared hizo que dudara de mi decisión, el rojo sangre no parecía ahora tan buena idea, para empezar, sentía que no iba a verse como lo había visualizado, y además había despertado en ella el deseo terrible de morderme, fue por eso que la guerra comenzó; Mientras pasaba la brocha por la pared, empezando desde arriba, tuve la sensación de que alguien me observaba, me dí media vuelta y la vi., perfecta como era, en el otro extremo de la habitación, sonriéndome con una brocha en la mano, se acercó lentamente y tomó mi mano, sentí estática recorriendo mi brazo, descansó su cabeza sobre mi hombro y para ser sincero, no pude resistir – ni tampoco puse mucho empeño en ello – la tentación de pasar mi brocha por su brazo.

-         ¡Amor! – Se quejó mientras miraba con expresión dramática la mancha roja en su piel

-         Oops – Sonreí, me encantaba ver su rostro cuando pretendía estar enojada – Fue un accidente, kitty-         ¡¿Un accidente?! – Entrecerró sus ojos y con tono amenazador dijo – No sabes lo que es un accidente… Aun no-         ¿Que piensas hacer?– Su tono en realidad me había asustado, quien podría imaginar lo que pasaba por su maquiavélica mente, sus manos se abrazaron a mi más fuerte y con el amor en la sonrisa pero la maldad en la mirada me dijo-         Nada, amor – Me soltó y caminó hasta la pintura, empapó su brocha en ella y mirándome fijamente sentenció – Empecemos

No tuve que pensar mucho para empezar a correr, no tenía problema alguno con la pintura, pero no quería ser cubierto de pies a cabeza en rojo sangre, después de esquivarla en la sala, entré a la cocina… ¿Qué me sucede con las cocinas?... lo cual fue una pésima idea, pues quedé atrapado entre la brocha y la pared. Ella caminó despacio y segura hasta mí, no pudo contener una sonrisa cuando abrí paso a la diplomacia Amor, no hagas esto, mira fue un accidente en su expresión se veía lo decidida que estaba, apuntó la brocha hacia mí, y con un rápido movimiento describió un óvalo en mi pecho, aliviado pero algo decepcionado dije ¿Eso fue todo?  Su expresión cambió, reconocí de inmediato lo que sucedía, había electricidad en el aire ¿o solo era yo? Antes de que pudiera reaccionar, la tomé de la cintura y empecé a besarla, fuerte y rápido, desesperado, ella seguía mi ritmo, después de todo eso era lo mejor, sostuve con mi mano su cuello mientras besaba su cuello, si había algo mejor que su aroma era su aroma mientras la besaba, ella entrelazó sus dedos en mi cabello y a tropezones llegamos a la puerta de la cocina, descanse mi peso sobre el marco y le dije

-         ¿Te llevo arriba?

-         Solo – Hablaba en susurros, su voz hacía estragos dentro de mí cuando hablaba de este modo, simplemente perdía todo rastro de voluntad propia, solo podía pensar en su voz y en sus palabras – Cállate y bésame

-         No vamos a terminar nunca, sabes –La noche empezaba a cubrir la ciudad, y nuestra pared apenas si tenía un par de brochazos en ella – No si sigues así…

-         ¿Así? – Levantó un poco su cabeza de mi pecho y pretendiendo estar ofendida dijo - ¿Cómo “así”?

-         Tan hermosa y sensualmente peligrosa – Sonrió y se acercó a mis labios, sentí su calido y dulce aliento golpeando mis labios, me incliné para besarla y en ese momento, cruelmente, ella se levantó

-         Pues manos a la obra entonces – Recogió su cabello y se fue de la habitación, seguramente reventando a carcajadas, me hipnotizaba verla, tan hermosa como nunca me lo había imaginado, y parecía mejorar cada día, siempre haciéndome sonreír, haciéndome amarla… haciéndome desearla desde las escaleras con una sorpresa de encaje, no había manera en que esa pared se pudiera pintar rápido, por lo menos no por nosotros, pero después de todo ¿A quien le importa una pared?

Caminé hasta ella y en su mirada reconocí que no estaba tratando con la misma mujer que me persiguió con una brocha, o no, esta vez era alguien muy diferente, cuya simple presencia era una invitación a abandonarlo todo y seguir su juego, alguien que tenía gravedad propia, que me atraía hacia ella sin dejarme escapatoria, grabé su imagen de pies a cabeza en mi mente, y para cuando la sentí entre mis brazos, ya nunca la olvidaría, lentamente y sin decir una palabra me tomó de la mano y me guió hasta nuestra habitación, estaba iluminada con una luz tenue, calida, entrelacé mis manos en las suyas y traté de besar su boca, pero evadió mi beso para besar mi cuello, puso sus manos en mi pecho y me empujó sobre nuestra improvisada cama, mordí mi labio para soportar el latente deseo de tenerla, su mirada se clavaba en mis ojos mientras que los míos no hallaban un punto donde quedarse, no me equivocaba, cada día era aun más brillante. Cuando por fin pude levantarme, me acerqué a ella, su beso fue largo pero nunca tedioso, la llevé hasta nuestro lecho y quise decirle todo lo que pasaba por mi mente en aquel momento, ella, siendo quien mejor me conocía, quien sabía todo de mí, mi alma gemela supo entonces lo que iba a decir, y yo supe que ella quería decir lo mismo, así que además de nuestros susurrados Te amo no hubo necesidad de decir más, no aquella noche.

 

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