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    Se despertó al sentir el violento puntapié contra su estómago que su padre acostumbraba a darla, aunque esa mañana aún con un mayor motivo, ya que éste había descubierto su pequeño hurto del día anterior. Se despertó y después de permanecer por unos minutos encorvada esperando resistir los siguientes embistes que aún faltaban por llegar, miró a su derredor y todo permanecía igual, todo, excepto que las velas se habían consumido en la ventana, se limitó a mirar y dejó de creer en los cuentos de hadas. Se levantó, se mal-lavó  y se dispuso a salir de la casa para ganar su jornal y a la vez intentar recuperar parte de lo que el día anterior había sustraído, y decidió dejar de pensar en hechizos y magias, en la existencia de su ser, simplemente dejó de pensar y creció, se alzaron por encima de ella muchos años mas que no correspondían ni a su cuerpo ni a su edad.


    Y os preguntareis, que tiene de especial esta narración, supongo que siempre existe un rayito de luz o de esperanza, o como solía decir mi abuela, siempre hay que saber buscar y hallar lo positivo de cualquier situación negativa; pues bien, aquella tarde cuando regresaba a su casa, con la mente en blanco, vacía,  recordar que así ella lo había decidido esa misma mañana, fue alcanzada por un rayo, al menos eso aseguraron varias vecinas que en aquel momento lo presenciaron, y os preguntareis que tiene de especial ser alcanzada por un rayo; supongo que aparte del dolor, o de la muerte nada mas, aunque también dicen que si un rayo no te mata, ya no te mata ninguno; y bueno, yo no sé si a ella la mató o no el rayo, simplemente desapareció, se evaporó; eso sí no antes de emitir el mismo aullido que emitió unas horas después de su nacimiento, cuando su madre decidió abandonar su cuerpo; sin embargo y lo más curioso de todo es que, y cito con las mismas palabras que a mí me redactaron los hechos, de la misma forma que se había estando haciendo, ya sabéis de generación en generación, que aquel día había habido un eclipse solar, que por unos minutos el cielo se había oscurecido...; ¡vaya que asombrosa coincidencia!.


    Ya sé que esto os sonará a cuentos de viejas alcahuetas, pero yo y ya os dije desde el primer momento, simplemente me limito a narrar los acontecimientos tal y como me han llegado a mí, es más hay quien asegura que fue un caso tan extraño que ocupó la portada del periódico dominical junto con el eclipse solar, y que durante muchos años ese periódico había estado guardado como prueba fehaciente por alguna de mis antepasadas generaciones, pero que a igual que la niña un día desapareció.

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