Anton Endres el miembro élite de las SS y torturador del campo de concentración de Dachau; camina por un pasillo de madera hacia la horca. Cada paso resuena como los gritos de los inocentes quemándose en las cámaras de Gas.
Sube una corta escalera y la soga pende en lo alto.
Le colocan la soga y una capucha. El sacerdote murmura unas palabras en latín y se escucha el golpe seco del cuello fracturado. El torturado patalea y agoniza en el vacío.
Nadie entra en la muerte sin que sus demonios lo ataquen sin piedad!.
Se siente la carne que se despelleja y los demonios lanzan el cuerpo hacia la nada.
Ahí comienza el verdadero infierno!





