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Amor:

Donde haya luz siempre habrá sombras, y donde asome la felicidad, temores. No podemos ignorar que los sentimientos son más efímeros que nuestra vida a pesar de nuestras buenas e infructuosas intenciones. 

Muchas veces he afirmado que la monogamia no está escrita en los genes de la especie humana; que instituirla ha sido probablemente un disparate. Más con matrimonios que se fraguan para siempre. La poligamia o la monogamia cambiando de pareja son soluciones sociales a la infidelidad del hombre. Practicar la fidelidad es un tormento cuando el amor se ha ido. Que la traición acecha, he pensado en medio de la soledad y del despecho. Hoy, que me vuelvo a ilusionar con el amor, quisiera no pensar en ello. ¡Es imposible! Cuando se inicia una relación hermosa quisiera que fuera para siempre, mas el amor a la voluntad no se doblega. ¡Mísero destino! Nadie ama porque la voluntad lo mande. La voluntad puede perpetuar una relación pero nunca un sentimiento. Y contra lo que dictan los cánones sociales, me opongo a que por la fuerza se mantenga una unión sin la chispa del afecto. 

Víctimas somos del mandato natural que rige los sentidos, por ello no condeno a quien sucumbe a esa ley natural que involuntariamente lleva a la apatía por el ser que un día se quiso, más aún, que aviva simultáneamente el interés por otro. Una vez saturados los sentidos, pierden interés por el estímulo que los excita, por eso una criatura inédita embelesa. Habré de dosificar el placer que me prodigas para que siempre algo nuevo perciban mis sentidos.  “¿Qué seguridad puedo ofrecerte?”, preguntas con el sobresalto de quien vacila en emprender una aventura. Y solamente atino a contestarte que tantas como tú a mí puedas brindarme. No somos nosotros quienes guiamos  al amor, sino él, el que a su antojo nos gobierna. Sólo actuemos con honestidad, sin el deseo de hacer o hacernos daño, así nunca habremos de sentir reproche.  Las promesas del enamorado son auténticas, pero no eternas como su juramento las proclama. No tienen más existencia que el amor que las inspira. 

¿Pero no debemos, por ello, albergar siquiera una esperanza? ¿Por qué no disfrutar la dicha del presente si el futuro se nos presenta incierto? Razón tienes al dudar del sentimiento que te atrae a mis brazos. Al fin y al cabo renuncio para amarte a otra relación, que en algún momento creí maravillosa. Hoy eres favorecida por mi infidelidad, no pensemos que mañana puedas por ella ser sacrificada. Mis palabras son sinceras, mi motivación honrada y mi corazón tan sólo alberga buenos sentimientos.  El temor a ser herido impide afectos más profundos, genera desconfianza. Podría ser mejor para mí una relación superficial que  nada arriesga. No lo anhelo así, por ti corro el peligro. En materia de infidelidad puede por igual ser uno víctima o verdugo. 

No presientas que es menos mi cariño porque mis palabras rehúyen al amor eterno que juran los amantes. Con la mitad de mis años sería con ingenuidad perjuro, pues a ti me hubiera ofrecido para siempre. Con los que hoy me colman, por experiencia, únicamente te ofrezco con honestidad mi presente, y mi deseo porque la dicha pueda indefinidamente prolongarse.

Luis María Murillo Sarmiento ("Cartas a una amante")

http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de críticas y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)

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