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¿Cómo explicarles, mi condición actual? Fui el primer nieto de mi abuela, era el único en una familia de grandes, y yo era muy unido con mi tío, el único hermano en una familia de mujeres, andaba siempre con él, escuchaba la misma música, el potro Rodrigo, ahí aprendí mi primera mala palabra, carajo, no sabía qué era, pero la dije en una reunión y todos se rieron, así descubrí que había palabras que a los grandes le daban gracia, pero yo me pasaba, era muy boca sucia. Un día, caminando con mi mama, yo ya tenía 5 años, lo recuerdo por que iba con uniforme, ella paró a comprar algo en una tienda y vi un cartelón que anunciaba que un circo de fenómenos venía al pueblo. Jodí tanto para que me llevaran que una tarde mi tío me complació, fuimos, pero con su novia, lo cual no me importaba, porque él le ponía más atención a ella, y me permitía ver libre las cosas. Me paré frente una atracción y luego se me unieron mi tío y su novia, una señora que hablaba, pero no le di mucha bola. Cuando terminó de hablar se sentó frente a una mesa con una bola de cristal, y mi tío avanzó y se sentó del otro lado de esta mesa. Yo estaba parado al lado, aburrido, la señora tenía la cara como una vela derretida, llena de manchas, y le contaba cosas del futuro mientras movía las manos. Soporté hasta que me harté:

- Cuanto tiempo vamos a soportar a esta vieja lotuda, estoy aburrido, ¡sabes que esto es una mierda!

La vieja me fulminó con la mirada.

Ellos siguieron.

- Esto es una lotudes, vámonos y dejemos a esta vieja uta.

Me miro indignada, dijo algo que no pude entender, como retándome, y me agarró de la trucha, y me la tirañó.

Mi tío se paró, le pagó, y nos fuimos.

Paseamos un rato más, hasta que paramos en un puesto a comer. Yo comí unas empanadas, no sé si tenían ají, pero me picaba la boca, algo así como una comezón. Yo me comencé a alejar y a ver las cosas por mí mismo, veía los leones y los otros animales, miré hacia un lado y estaba la señora, la vieja, mirándome, me asusté y comencé a ir hacia donde estaba mi tío, pero cuando llegue al puesto de comida no los vi. Intenté gritar:

- Luiiii- pero ahí ocurrió:

Miré hacia abajo y vi mis labios tirados en el suelo, palpé mi cara y era lisa, sentí una carcajada detrás mío, me volví y era la vieja. Levanté mi boca y me la apoye en la cara, corrí unos metros hasta que la perdí en la multitud, cuando lo escuché:

- ¡Mariano!

La voz de mi tío llamándome. Saqué la cabeza para ver hacia la multitud, pero la alegría no duró mucho, porque lo siguiente fue que se me cayó de la cara la oreja derecha, y no sé cuánto pasó, pero enseguida le siguió la izquierda. Levanté del suelo los pedazos de mi cara, y salí a buscar a mi tío.

  • ¡Marianoooo!

Agarré una de mis orejas y la levanté.

- ¡Mariaaannoooooo!

 Sentía la voz tan cerca, comencé a correr entre la multitud, cuando se me cayó uno de los ojos, y se perdió entre los pies de las personas que ahí estaban …

Lo último que vi, antes de que se me cayera el otro ojo, fue a la vieja riendo.

Pasaron años.

Ahora, soy parte del circo.

Me dicen el señor cara de papa… 

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