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Desde niñita soñé, ordenadamente una lista de objetivos como plan de vida. Mi casa era ordenada, mi familia era conservadora y prevenida. Se me ocurre que su ejemplo marco un modo de acción en mi persona e historia.

Yo creía en el valor de estudiar, ser maestra especializada en discapacidad intelectual era la meta primera. Yo estaba más que segura que aquellos niños con capacidades diferentes imperiosamente necesitaban que les aporte educacion y amor desinteresado. Transcurri cuatro años y otro tanto estudiando en un instituto publico. Cuando ya estaba en condiciones de ejercer me abofeteo el sistema y abandone la meta. No hacía falta una maestra ciruela!

Comencé a trabajar en una y otra cosa como para que mis padres perdonen mi fallida incursión. Sé que rompí sus esperanzas. Era la hija más buena y obediente. La que dirían menos problemas les causó.

Yo pensaba de todos modos insesantemente, si no tengo título me quedo afuera!  Y lo que es peor no puedo seguir cumpliendo mis otros sueños. Así fue que ingresé a una escuela de policía, la histórica " Juan Vucetich"

Definitivamente mi vocación era de servir. Yo ni me había ido a un viaje sola cuando de repente estaba en medio del conurbano bonaerense, zona caliente, para una piba del interior. Conocí gente maravillosa por demás y luego de un tiempo regresé a mi pago enriquecida y orgullosa de volver viva. 

El escalón estaba sorteado y completado. Había estudiado y tenía el trabajo deseado!

Debía ahora abocarme a conseguir la casa y el auto. El noviesito ya venía de antemano.

Trabajé durísimo hasta enfermarme.

Creo que en ese tiempo descubrí lo temeraria que puede ser la cabeza humana.

Afortunadamente me recupere aereosa. Aunque en el medio perdí el novio con quién pensaba casarme.

Seguí trabajando. Conseguí primero el auto. Seguí estudiando y encontré un viejo amor de la adolescencia. Ni podría aseverarles que me enamoré de él en ese momento o que cai rendida ante los recuerdos de mi ideario adolescente, en fin amor y casa ya podía tildarlos.

Los hijos para cuando? Esas preguntas que escarban el alma, suplicar que ese útero infantil me diera fruto, uno solo aunque más no fuera. Rogar al cielo que me permita concebir. Difícil resultó y al fin llegó mi primer hija.

Otro golpe, de pasar tantos años sola para mi misma, fue durísimo el transe. Jamás me habían explicado de que se trataba ese arte.

Ni voy a andar diciendo que fui la mejor madre y me surgió el instinto, porque la verdad que en un principio no. Solo me sentí más acorde cuando llegó mi segunda pequeñita.

Bien encamida en mis logros, reincido en el estudio actualmente. Pero me quedo en suspenso, sin saber que más quiero. 

La lista fue muy corta o jamás debieron imponermela?

Qué sigue en mi existencia?

Criar a mis muñecas, hacerlas mujeres, esperar que se reciban, se casen y me hagan abuela?

Esa maldita lista!

Esa estúpida quimera de ordenarle al sino que debe guardar la compostura de mis ancestros!

A estas alturas ni me arrepiento ni me desespero.

Solo quería rememorar, por si acaso hubiera dejado algún pendiente en la lista, que sé yo; al fin y al cabo por la lista es que soy yo hoy.

 

 

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