MATSUALÍ
“La que ve lo que aún no ocurre”
Capítulo 8: Danza Ritual
Durante varios dias y noches la gran casa se convirtió en la casa de curación, todos los heridos que Matsualí había traido del campo de batalla (amigos o enemigos) fueron tratados allí. Viejos manuscritos que ella había conseguido de su comercio con los nómadas del desierto trataban de heridas de guerra y cómo curarlas. Aunque su propósito había sido el de tener una guía para tratar las enfermedades de su gente, el alma belicosa de los pueblos nómadas le daban más importancia a curar heridas que a tratar enfermedades.
Un poco más de una semana después de la gran batalla, varios jefes de clanes de las tierras altas se hicieron presentes ante Matsualí y el consejo. Los cinco hombres presentaron sus respetos a Matsualí y dando un paso atrás dejaron al más alto de ellos para que sea su portavoz
– Me llamo Ha’am. Venimos en son de paz. No queremos tener que enfrentarte de nuevo - Le dijo el hombre en tono arrogante y forma altanera. No concebía la idea de tener que doblar la rodilla ante una mujer y era su orgullo herido el que hablaba por él.
– Vienes como líder, no como hombre. Es mejor que tengas respeto a este consejo. - Le dijo Matsualí mirándolo a los ojos, con expresión fría y dura. Makut gruñó por lo bajo, moviendo su frondosa melena dorada como advertencia.
– Lo siento por el tono de mi camarada - Dijo otro saliendo delante reemplazando al primero. – Me llamo Kirub. Queremos saber si podemos negociar un tratado entre nuestros pueblos. Tenemos ofertas que hacerles - Ha’am se fué detrás de todos observando el lugar con interés y odio. Entregó su respectivo pergamino cuando se lo pidieron pero no volvió a decir ni una palabra en toda la reunión.
Matsualí escuchó las ofertas conjuntas de los cinco clanes y preguntó qué era lo que necesitaban.
– Alteza, solo necesitamos que nos provean de trigo y otros cereales que sabemos que ustedes producen, nuestras cosechas se han ido haciendo más pequeñas a causa de la invasión del desierto. La arena toma más territorio cada año –
Matsualí escuchó el título con el que el hombre se había dirigido a ella. No dijo nada, los demás sentados en el consejo tampoco lo hicieron aunque algunos esbozaron una sonrisa divertida. Para todos siempre había sido solo “Matsualí” la niña lider, pero más allá de sus fronteras la niña era una figura casi mítica y después de la batalla y de cómo habían derrotado a un ejército casi 20 veces más grande, su nombre se pronunciaba con temido respeto.
– Tendrán lo que piden. Pueden anotar las cifras de cada clan y coordinar con los miembros del consejo. En una semana estará listo todo y podrán venir a recoger lo que le corresponde a cada uno. La única condición es que lo hagan ustedes personalmente. - Matsualí miró a Ha’am directamente a los ojos. El hombre se retorció furioso en su lugar.
– No soy un mandadero - Le dijo Ha’am a Matsualí mandaré a quien me dé la gana.
– La condición es para todos. Si uno falla no hay para nadie - Los otro cuatro jefes se pusieron alerta y trataron de calmar al orgulloso Ha’am.
– No creo ni la mitad de lo que estos cobardes dicen - dijo señalando a sus compañeros - Tienes que estar jugando sucio para haber hecho lo que hiciste. Cuantos espías mandaste para saber de nuestros planes. Te anticipaste a todos. Tenías que haberlo sabido -
Matsualí bajó de su asiento tranquila pero con la mirada afilada. Respiraba acompasadamente. Los miembros del consejo se quedaron quietos, era la misma expresión que tenía siempre que buscaba controlar su furia.
– No necesitaba espías para saber de sus tácticas infantiles - Se acercó a Ha’am a menos de dos pasos de él. La figura alta del hombre contrastaba con la aparente frágil figura de la adolescente – Todas tan predecibles e ineficaces. Tácticas de niños - Cuando pronunció la última palabra, Matsualí golpeó en el pecho a Ha’am con el puño izquierdo. El hombre salió volando a tres metros del lugar, retorciéndose en el piso de dolor.
Matsualí volvió a su asiento acomodándose tranquila. Miró a los otros Jefes y les hizo una seña para que se sienten también.
– Siento mucho haber tenido que hacer eso. Pero los hombres son simples. Solo te respetan si eres mas fuerte que ellos. Y los líderes te respetan si demuestras ser competente. Espero poder ganarme ese respeto con los demás -
Los cuartro hombres vieron a Ha’am quedar inconciente pero no hicieron ademán de acercarse. Se sentaron a la señal de Matsualí y la miraron con asombro y respeto.
– Señores, todos tenemos entre la gente que nos rodea, alguien sabio, alguien que resuelve problemas mas pronto que los demás. Alguien que conoce los secretos de los elementos. ¿o me equivoco? - Los miró a todos uno a uno
– Alteza, me llamo Farhim - Dijo el mas joven de todos - Tenemos si a dos sabios en el clan, que no encuentran la explicación a avance del desierto. Pero que son los que siempre ayudan cuando los demás no encontramos explicaciónes -
– Bienvenido Farhim – dijo Matsualí inclinando la cabeza - Necesito que los traigan cuando vengan por el cereal y lo demás. Ustedes se irán y ellos serán mis invitados por una luna entera.Vendrán con los sabios de cada clan. Incluído el clan de Ha’am. El consejo les dirá que productos traeran a cambio del celeral. Atiendan a su compañero ahora y espero que lo hagan entrar en razón. La condición inicial se mantiene. Ustedes en persona vendrán a recoger el cereal dentro de una semana. Ahora me retiro, hay todavía gente herida por su guerra que debo atender - Matsualí se levantó, inclinó la cabeza a modo de despedida y salió del salón seguida por los imponentes leones.
– Hasta pronto Alteza - Dijeron los hombres a su vez estremeciéndose cuando las bestias pasaron escoltando a Matsualí. Se sentaron luego con los hombres del cosejo para ultimar cifras y detalles.
Matsualí se reunió con Nilo en la puerta de la gran casa de curación. Nilo la miraba divertido.
-¿Alteza? me dicen que ya te llaman “Alteza” la gente de afuera - Le dijo riendo.
– Vamos, no seas niño - le dijo Matsualí dándole un suave golpe en el hombro - De alguna forma tenían que dirigirse a mi. Y si escogieron ese título, pues seré “Alteza” para ellos.-
– No entiendo lo de los sabios, el hecho de que les obligues a ser ellos mismos los que vengan a recoger los productos seguro es para ver su compromiso con su gente. ¿pero y los sabios? para que los quieres-
– Mi querido amigo, no has entendido nada al parecer - Le dijo Matsualí mirándolo con condescendencia - El saber es el tesoro mas grande de un pueblo. Tendré a sus sabios aquí y podré conocer hasta donde alcanza su conocimiento, eso me enseñará hasta donde ha llegado cada clan. Tal vez encuentre respuestas a mis propias preguntas. A veces siento que el tiempo no es suficiente. -
Nilo la miró asombrado y maravillado. Matsualí siempre sabía cómo hacerlo sentir un idiota aunque nunca lo hiciera a propósito.
A la semana siguiente los cinco jefes comparecieron a la entrada del pueblo. Seguidos cada uno de carretas con los productos de trueque y varios hombres que miraban todo con curiosidad.
Entre los jefes estaba Ha’am, todavía arrogante, pero sin la altanería del primer día. El golpe de Matsualí había hecho recapacitarle sobre lo que consideraba fantasía o exageración. Sin duda lo que se decía de ella en batalla era muy cierto.
Se hicieron los trueques correspondientes. Se cargaron las carretas y los sabios de cada clan fueron recibidos por la misma Matsualí con una cena en su honor luego que los demás se habían ido de regreso.
Fue una semana interesante para la niña. Debates, preguntas, respuestas, teorías, etc. Durante todo el tiempo que pasaron juntos, los sabios de las tierras altas se dieron cuenta que no eran nada al lado de la prodigiosa mente de la niña, que hacía y deshacía cada teoría y explicación que le daban. Pero aprendieron en cojunto muchas cosas. Matsualí aprendió más de la practicidad de las cosas y ellos de la razón y el porqué de esas cosas.
Tres meses después de la victoria y con muchos grupos de visitantes de los clanes de las tierras altas que habían ido a recoger a sus heridos, los tambores llamaron a la celebración.
La victoria merecía ser honrada. No con arrogancia, sino con el reconocimiento de que la vida había sido concedida otra vez, y que los muertos—los veintitrés que habían caído del pueblo y los cientos de las tierras altas—debían ser despedidos con dignidad.
Bajo el cielo púrpura, Matsualí se colocó en el centro del círculo. Ella entendía que su legado necesitaba un alma compartida. Preparó la danza. No era una coreografía ensayada, sino un ritual que brotó de su mente como un mapa secreto: los pasos marcaban la posición de los astros, los giros imitaban el curso del río, los golpes de pie sobre la arena invocaban la memoria de los ancestros.Guió los movimientos del pueblo en donde cada paso era un acto de sanación.
Nilo tocó un tambor de piel de cabra, y su ritmo era el del latido profundo de la tierra y los truenos en noches de tormenta Se unió después al baile colocándose junto a Matsualí, bailaron en el centro, moviéndose como el agua y la orilla.
Los sobrevivientes formaron un círculo, primero titubeantes, luego entregados. La danza creció en intensidad hasta que los cuerpos ya no eran individuos sino una sola entidad que se movía al compás de un orden cósmico que solo Matsualí podía ver. En ese trance colectivo, los antiguos enemigos se convirtieron en un solo pueblo.
Ella bailó en el centro, con los brazos alzados, y por un instante los que la vieron juraron que su sombra proyectaba la forma de una pirámide contra la luna. La danza fue un juramento silencioso: ya no eran náufragos, eran la semilla de un imperio. La alegría se convirtió en un éxtasis rítmico que selló la unión entre los hombres y su tierra.
Al terminar, el silencio fue absoluto. Luego, un clamor: aullidos de júbilo, llantos de liberación, abrazos entre antiguos enemigos ahora hermanados. Matsualí se dejó caer en la arena, agotada, y Nilo se sentó a su lado sin decir nada. Solo le tomó la mano.
Esa noche no hubo jerarquías ni estrategias. Solo un pueblo que había aprendido a sentirse pueblo
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
(Fin del Capítulo VIII)
Banda sonora Danza Ritual
Siguiente Capítulo:
Capítulo IX : Bodas de Arena y Agüa
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------





