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DESAGREGACIÓN 

A Thalia

 

I

 DORMITASE

 

 

Este oscuro manto,

que viste de incertidumbre

A la infinitud intrépida

Que yace ¡Oh! De de su agonía

Tal es el dolor que le mantiene ebria,

Sera tan diafana la volutnad,

Só pena de,

La sangre que le ahoga,

 

No puedo dejar de esculgar y esparcir por las calles,

Ya las piernas huecas de aquellos rostros, 

Que no advierten la oscuridad

Tal la avaricia de su luz,

 

!Oh!

Huye, ya las encinas, 

latentes que se esconden entre el vaho de mi infortunio

Es el viento inclemente,

Entrega los otros su lacitud 

 IV

Longeva en mi esperanza 

Vagaría tal altisonante,

Penosa la Nayade, tal espera,

Me torturan en el polvo

II

Corrompidos marchan, 

De clemencia remota, 

Por lobregos, que se derriten

más allá de los cuerpos de agua,

Llamados oscuridad por el frio del asfalto;

 

VII

Imposibilita con diáfano,

A sopor que prestase el auxilio,

jamás, por las pampas de una eterna

Verdugos ansiosos, 

La luna es el meollo, ya los joviales

Rotos de mi soledad

 

Este camino inmenso,

por el que deambula mi espíritu de agua

Hambriento y sumiso a la merced de las tormentas,

Por los sotos infinitos

Corrompidos de insoldables he invisibles,

 X

Só de la fantasía,

Desde su celo aplaudirán con vehemente

La torpeza en mi espada

Cuño puño de aguila sin hado,

Nia bendición del sol

Puede ser en medio de las piedras

Que decoraran el paso final de la muerte.

 

 

 

 

 

DAMA, LUMBRE

 

;

Arrodillada a la merced del viento,

Vulnerable a los gorriones

Grito con vehemente,

Y me raspó ya en el Cristal,

Como un caracol de sieno,

Espero  a la  manceba

El tiempo débil como,

En una duna echa de esperanza

 

II

 los edificios me llaman en jovial,

Como en el silencio 

Manchada, en el ego de unos pies vulnerables,

Por el filo de los bosques perversos, dolor

En el hastio que maldice,

El camino que ha torcido,

Entonces tiemblo y las necesito

Ya su ausencia me reprime,

Corrompida por el ciclo imposible

Del amor de los fantasmas

 

 

 

 

SUERTE 

 

 II

¿Será que cuando mi cuerpo tiembla,

Tal vez mi corazón

Esparce cual linfa, su odio de verde?

Solo así, el calor de mi infortunio

Que estremece la morriña,

O cuando el miedo, ha de hacer,

pequeños mis labios,

Fuera de la plenitud de los hombres

Que su ruido sin autoridad,

O de sus lenguas tal decoro,

!Oh! Yace cual melancólica, 

la voluptuosidad de las fantasías

Ya el dolor de mi cuerpo

 

POEMA DE VIENTO

 

ENGORRA
 
 
 
pueden sentir, ya en su afán de correr
La plenitud de mi hastío,
La pasión de sus fanales,
Delicados como la Verbena,,
 
 
II
 
Me pierdo en la marea del aire,
El temblor de mis manos, que marchita el celo,
Tormenta eterna de abandono,
Ya maldigo a la linfa
Cuál dolorosa incertidumbre
Tizona hacia los escudos
Pueden destruirme con el reflejo,
Ya el menester de sus pupilas
 
 
 
 
 
 

 

COMPAÑIA

 

Era mi palacio, 

Semejante, ya la orbe que odiaba,

Libre y derrotada cual Eco,
O pincel de arena cuyas paredes
Tal vez demasiado deforme, estética
Mucho menos el color de sus alas,
Camine entre cada gota
El vaho solitario que,
Besa al menester del sol,
Ya su alegría
Caricia de humo fragíl
Agonizó de libertad
 
¡Ea! Que no olvida
La agonía de mi alma,
Porque ya no espera
Tampoco de su vanidad
Cómo torre
Yace como el barro
Traspasan el eco
 
 
 
RIO
 
"Chloe. Chloe;"
 
 
rechinando, cómo el destino indeleble
Presto, a la bruma que la naturaleza,
Se esconde en lo profundo;
Ya en las dunas de mi alma,
azotada por el viento o la arena;
Trovadora inquieta,
invisible, a merced de las sombras
Oscuridad que nunca se percata de su fuego
 
II
Será que mi primavera alcalina
Como el silencio,
se cuela en linfas,
El aroma de sus cauces
Ancas bayaderas
O en sus befas de inmolada
Terribles de lasitud
Una noche, para los océanos
Y de mi plenitud
Son cada gota de tormenta
 
III
! Oh!
Que mis versos altisonantes
Cómo castigos de creación,
Que se riega entre las calles de nadie
Sin que ninguna sombra,
fantasma de larga cabellera
Llaman con desdén, las torres de cal
Fluido espeso
en mis quimeras,
O de cristales rotos, un manjar transparente
Frio por los rincones de ahora
¡Oh!
 
Y la espera infinita de los tuyos,
al otro lado del sigilo
Puede ser tu rostro
¡Oh! Poeta de odio
¿Que tanto os estaís esperando?
 

 

 NATALICIO

Este dolor insensato,
De pulmones rotos, que aclaman,
Hacia los bosques pusilánimes
A mi alma para la atención de un auxilio remoto
Puede ser un temple, ya el antaño
Que por lo menos dejare con sangre,
Algo de la esencia,
que invisible a tal enjuto
 
Me fastidia la forma de sus alas
Tales estrellas de barro,
Que deambulan con el polvo
Y pisan con inclemente,
La niebla en mi ensueño,
¡Ea!
Aquellos horas dónde el silencio,
Diáfano como una bestia de sol,
Lejos de este odio inmolado
Por las montañas dulces
He inmoladas, so de mi reflejo
Deambula entre el humo
Esperando como al éxtasis,
el menester de la carne
En la vehemencia de unad ubres
Encontraría la libertad
Cuál altisonante de su verso
 
II
Será que la paz nunca me prestara su refugio
El abandono de mi piel,
Que me rasga en cada espasmo infinito de rencor
Miles de aciegos tocan en mi
 
Será que me condenará al silencio,
Y su escueta,
Tal de su construcción
Será el reflejo de mi soledad
 
 

EPIGRAMA

​​​​​

Arrebata cuál histrionista,

-Mi tiempo que yace en el-

¡Oh! Del abismo,

Siento con mi desgracia

La  plenitud del viento

 

II

Condenado cuál anatema,

Resiste el frío de la muerte,

El Abedul de grito, ya sopesa

Que cojitranco, 

Persigue como miasma

 

III

Erase una mujer de sieno, 

Que lloraba en tal Averno,

Inmolando con fe,  

El epitafio echo cal,

Sacudían el vaho, ya las dunas,

O su empedernida

-¡Oh! Y de mi corazón

Las tormentas del ruido-

 

 

MAÑANA DIGO BASTA​

​​​​​​

 

EL CLUB DE LA BUENA ESTRELLA

 

Era el viento impasible,

la quietud en su verde

Hacia  del sopor, cuyo resquicio

Enajena  a la esperanza 

Y ciega la luz;

en sus pupilas, echas en la linfa

Que me hiere o;

Inmola mi voluntad

Tal Nayade, que  inmola

Cómo las dunas de aquella orbe,

Que desde el infortunio

Ya  en el hielo, se levanta como la creación,

Ha de apaciguar la lumbre

Rompiendo empedernida

¡Oh! El hado me empuja hacia delante

Cómo una Verbena debil,

Que restañan el reflejo; 

Con la temeridad del sol

Obedezco con asiduo,

El nuevo dia

ENAJENADA 

 

2023-11;08

Ensayo

....

Irritada, he de escapar hacia el silencio,

Y de reposar en las entrañas de la lumbre,

Que bajo la esperanza quemaría,

Ya los menesteres que se secaron en mi,

Cómo las Peonias que imaginé; sobre su suerte

O el hado que alimentó tal ilusión,

¡Ea! 

Ha de obligarme a buscar en los túneles,

Tal como la kweilin, escaparía la soledad

Y pediría con asiduo el perdón,

Habría desperdiciado el tiempo,

!Entonces el ruido inclemente¡

Puedo ver su ingenuo sobre mis cálculos 

También la plenitud de su celo,

Sobre la arena en el cuerpo

Que se riega en las calles,

Se inmola como una cretona;

He de preguntarle al polvo

Que ha levantado la orbe,

El medio del gris que envuelve,

Me susurra el escape 

Y yo, que temo a mi naturaleza

Susurró cómo una esclava 

El valor que otro tiempo

 

LINFA DE FEBRERO

Se hace pesado el aire 

Y mi cuerpo ya resiste con su afan,

deambula inclemente sobre el reflejo,

Que yace en melancolía

El brillo que cae por mis piernas,

Me recuerda de repente

Errante en medio del mar,

Ahogaba el infinito o la avaricia

¡Oh! El soto me arrastra,

con temeridad, sus ojos se hacen lluvia,

Interrumpe mi altisonante y asiduo

Enajenó el espíritu; como a la muerte,

Aunque crea el milagro, 

Le observo con parsimonia,

La naturaleza de su ingenio

Que aunque torpe en mi voluntad

 

Ea! El océano interrumpe los ecos,

Ya el empedernido

Que como un Mantis solitaria

Perdida en el ruin de la orbe,

Espera entre los escombros

 

Calle 53 con Caracas 

 

 

 

Él, se riega con espanto,

Fuera del deliquio de las sombras,

Que hacen de la linfa o la niebla,

¡Ea! Seré un querubín de bríos 

El hado controlara mi cuerpo

Con nfortunio me ha echo distancia

 

Aunque anhelamos el osculo,

Sobre la inclemencia del aire,

Deambulara el tienpo

El sopor me lanzaba a tientas,

Hoy recorro las mismas linfas,

Que hoy caen de celo, 

 

 

Bogota-Lima

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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