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La profesora Alicia Borja les  pidió a sus estudiantes  hacer un cuento en una de sus clases, en ese momento empezó el  dilema ellos querían  escribir pero no sabían cómo hacerlo. Gustafo un estudiante promedio y un poco inquieto pensó que el primer paso  uno era inventar el titulo lo cual le demandó bastante tiempo. Después de una hora él debía leerlo que había escrito, pero su hoja estaba en blanco y el escritómetro que indicaba el número de letras en el papel  estaba en ceros.

 –Gustafo deja de comer y mejor cuéntanos lo que llevas.

 – No profe aún no he escrito nada, apenas estoy pensando.

 – ¿Y porque si hace rato empezamos?

 –Es que no encuentro el titulo adecuado para mi obra.

 – ¿Qué? Mira jovencito por si no lo sabías eso es lo último que se hace, te  lo explicare: algunas  parejas cuando deciden tener un hijo lo planean luego lo fabrican y por último le ponen un nombre, es decir lo bautizan, no sirve de nada ponerle al baby Rómulo si al cabo de nueve meses nace una niña ¿vez? Todo cambiaría, en tu caso debes pensar en planear y fabricar tu cuento antes que bautizarlo, ahora ponte a escribir.

 –Pero es que profe no sé, las ideas no me fluyen y tampoco logro relacionarlas nos e cómo escribir.

–Problema número dos,  debes entender que la escritura es un proceso que va acompañado de la lectura y para ser un buen escritor debes empezar por leer, es un requisito indispensable, lo mismo sucede cuando estornudamos,  necesariamente debemos cerrar los ojos, así pasa con este ejercicio entonces primero reflexiona sobre tu nivel de lectura, ahora tienes dos claves que te servirán mucho y espero que puedas avanzar.

-Las palabras del profesor Quinceno también invadían  mente, él insistía en que en la escritura todo se vale, por ejemplo se puede dar  vida a las cosas,  viajar en el tiempo y hacer posible lo imposible. Algo que me hacía pensar era una frase que decía algo así como: “para escribir no hay reglas, que cada quien escriba como mejor le parezca, al fin y al cabo todo es invento del hombre, sí, el mismísimo que está plagado y lleno de errores”. Mi prematuro cerebro no alcanzaba a entender lo que me decían hasta ese momento, sin embargo esas palabras fueron de gran ayuda para hacer mi primera obra.

Después de desarrollar varias lecturas y de escribir y escribir Gustafo tuvo su primer producto el cual procedió a leer ante sus compañeros en clase de español.

-Buenos días profesora y amigos voy a leer el cuento que construí y espero contar con su amable silencio y atención para poder empezar:

-Viernes es una palabra que podría decirse que a casi todos nos gusta, si, en efecto fue un viernes, lo mejor era que  a las dos últimas horas tocaba  educación física,  los chicos del  grado décimo eran los que gozaban de esa gran noticia.  Sonó el timbre a eso de las 10 Am y en ese momento se sintió una gran alegría porque terminaba  la clase de trigonometría e iniciaba el descanso.

- ! GUSTAFO! Saca rápido el balón y vamos  a la cancha que ya va empezar el juego,

-Ya voy Sergio,  espera un momento mientras  dejo todo guardado en mi maletín no vaya a ser que se me pierda algo.

-Vamos, vamos rápido ¿y para que llevas ese libro?

-Pues para leer ¿para que más va a ser?

-Que leer ni que leer si vamos es a jugar, ni que fuera la gran cosa que digamos y ¿Cómo se llama?

-“Guille el leptosómico”.

-Que nombre tan raro.

-Sí, lo llevo para leer en el momento en que nos saque algún equipo.

-Así estará de bueno ¿y porque no lo dejas? Que tal que se te pierda por ahí.

-Eso quiero hacer, pero este libro es tan fascinante que cada vez que lo leo quiero saber más y más.

Por las escaleras bajaba el equipo más malito del colegio,  y no era para menos, jugaban unos verdaderos troncos. Jailer, Montalvo, Pinzón, Omar, David,  Natalia y Gustafo que no podía faltar trataban de superarse todos los días a través del voleibol,  ellos hacían el intento y  lo importante era que la pasaba bien. Sus amigos eran unos ñoños del énfasis de ciencias  y él era el único de los tres decimos que hacia parte del equipo de futbol del colegio, motivo por el cual algunos se extrañaban y decían “¿Cómo es eso de que uno de ciencias juega futbol?” Este mucharejo era el mejor ejemplo de que una persona puede rendir en el deporte y en el  estudio a la vez,  no era algo  fuera de lo común,  el hecho era que el equipo del salón diez tres era bastante regular.

Al llegar a la cancha ya había un par equipos esperando pero como ellos  llevaban  el balón iniciaron jugando y alguno  se tenía que sentar, jajajajajaja. La risa solo les duró un par de  minutos, el equipo de Salamanca del grado once  los sacó sin darles el chance de hacer un punto. Gustafo saco su libro y empezó a leer mientras Sergio y los demás fueron a la cafetería por algo de comer.

-“Nata” tráeme un chocorramo

-Vale.

Pinzón el más tacaño se quedó  para no gastarse la plata, era más amarrao, los ricos así lo son.

Al momento llegaron de la cafetería y empezaron a ver el partido por si les tocaba entrar, en ese instante llego el profesor Juan Carlos el cual  pidió amablemente que lo dejaran  jugar, ellos ni cortos ni perezosos de inmediato lo acogieron.

El combo de salamanca saco al otro rival y otra vez volverían al ruedo, la alegría de que él profesor jugara con ellos hizo que  le diera a guardar el libro a una joven que estaba sentada en la banca. Entraron a jugar y con maestro a bordo la cosa era a otro precio, en ese descanso no perdieron  un solo partido y los demás solo se quejaban  por la supuesta remonta.

El reloj marcaba las tres y treinta y el timbre que indicaba el regreso al salón volvió a escucharse, cogieron el balón y corrieron al lavamanos para refrescarse, de camino al aula se acordó de su libro, quiso regresar por él pero ya no había nadie en las canchas, además no sabía de qué grado era la estudiante. El coordinador le dio permiso para iniciar la búsqueda, lo más raro fue haber recorrido la totalidad de las aulas buscarla con lupa, microscopio, endoscopio, laparoscopio y telescopio,  y no verla por ningún lado.

-La preocupación creció, no tanto por el libro sino por lo que había guardado dentro de él, en ningún momento me imagine que perdiera  rápidamente dos cosas de tan alto valor para mí. Al día siguiente me ubique de nuevo en la misma banca para encontrarme con ella pero inicialmente no fue así. Mis amigos preguntaban con insistencia el por qué no jugaba y yo solo respondía que no me sentía bien, que estaba mal de salud.

Al cabo de unos minutos una suave voz pronuncio mi nombre, dirigí la mirada hacia atrás y la vi, me entrego el libro y empecé a revisarlo pero faltaba un elemento, ella se sonrió al ver mi rostro pálido y decepcionado y dijo:

-¿Para qué quieres la foto si puedes tener en persona la mujer que aparece ahí?

-Comprendí que la chica que tenía mi  libro era la misma del retrato con la diferencia de que habían pasado unos años, me sonroje y no pronuncie palabra alguna mientras contemplaba atónitamente como el destino y la vida me delataban, quise decir una mentira pero no pude, no me quedo remedio y  tuve que confesarle con voz entrecortada mi admiración, esa que había guardado por tantos años, un fuerte abrazo nos unió y el sueño de verla otra vez se hizo realidad inesperadamente.

-¿Qué hiciste mi foto?

-No lo sé, mejor cuéntame que quiere decir leptosómico

-Está bien te la cambio por el libro

-¡Uy! si eres mucho…. ¿Me vas a poner a leer? Mejor cuéntamelo, cuéntamelo a mí me gusta la lectura  lo que pasa es que esa letra está muy chiquita…….

-Listo profe este ha sido mi cuento espero que haya sido de su agrado

Después de recibir la aceptación y aplauso de sus amigos la profesora sorprendida reparo:

-Muy bien Gustafo es una interesante historia, se entiende y además está bien escrita, te felicito creo que has aprendido que con esfuerzo, dedicación y perseverancia se pueden alcanzar los objetivos que un ser humano se proponga, si sigues cultivando tu inteligencia de seguro vas a llegar bien lejos, te deseo muchos éxitos.

 

-Si maestra usted sabe que a mí me gusta hacer las cosas bien, además no es por dármelas pero es que el talento me sigue a todas partes, sin embargo gracias y sobre todo no se le olvide lo más importante mi nota que es un cinco jajajajajaja, chao profe.

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