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Coincidencias

Han pasado más de 5 horas desde que Héctor abandonó su ciudad natal, donde no encontró muchos indicios como él esperaba; no había descansado desde en la mañana, pues era más fuerte el sentimiento que lo enlaza con el caso que intenta resolver, aunque él sabia que su pelo estaba desarreglado, no había comido, solo bebido algunas bebidas gaseosas y fumado un par de cigarros, él solo tiene un objetivo en mente, una meta que sabe que no solo le traerá paz en el lugar donde trabaja, sino que también disipará las dudas de su mente sobre la misteriosa muerte de su hermano.

Por fin, después de 6 horas de viaje, Héctor ha dado con la casa de la hermana de Valeria, es una casa ubicada en un suburbio muy lujoso de la ciudad capital del norte, una amplia muralla rodea la casa, así como un alto portón de casi 4 metros de alto, al fondo se alcanza a mirar la construcción, la cual por la noche se ve bastante iluminada, haciendo apreciar su magnífica arquitectura y fineza de detalles; sin pensarlo dos veces Héctor sabe que el tiempo es oro, en este caso 30 vidas dependen de esta entrevista.

- ¿Diga? – contesta una voz del intercomunicador eléctrico.

-Soy el comandante Héctor de la policía de la ciudad del sur, puedo hablar con la señorita Margaret , hermana de Valeria.

-Señor, estas no son horas de molestar vuelva en la mañana.

-Me temo que tengo que insistir, es para un caso de vida o muerte, soy el encargado del caso “Ángeles dormidos”, quizás lo haya visto en la televisión.

Por unos minutos, nadie contesto del intercomunicador, Héctor, comenzaba a sospechar si en verdad estaba por el camino correcto, o quizás eran sus sentimientos personales los que se estaban entre mezclando con la investigación y él estaba perdiendo toda objetividad. De repente el portón se abrió e interrumpió el diálogo mental que sostenía. Supuso que esa era una forma de invitarlo sino de buen agrado a pasar, mínimo con la intención de cooperar con tan afamado caso a nivel mundial. Un gran camino empedrado era el que llevaba a la puerta de la casa, la cual era más hermosa todavía vista desde adentro que por afuera, cada acabado del exterior de la construcción era bellísimo, cada marco de las ventanas, cada puerta, cada luz que iluminaba esa residencia reflejaba que la familia de Valeria era de una posición acomodada; un pasto muy fino era el que rodeaba el camino de piedras, una alberca bastante bien iluminada estaba del lado izquierdo, así como muchos juguetes regados en el patio, parece que hay niños pequeños en casa, un par de bicicletas también se dejaban ver del lado derecho, y que no decir del techado donde estaban varios carros deportivos y de lujo para uso personal, era sin duda alguna la casa de una familia rica. Al llegar al pórtico ya lo estaba esperando una mujer, un poco bajita de estatura, pero eso sí con un gran porte y belleza física, tenía el rostro muy fino y con un cabello muy bien tratado, arreglado, toda una mujer de clase.

-Hasta ahí comandante, no es que no lo quiera dejar pasar es solo que tengo hijos en casa y mi esposo no está, por lo cual no quiero que se moleste por no avisar de su presencia en esta casa, o mis hijos se espanten de que nos visita un policía.

-Mire, mi intención no es molestarla, lo que pretendo es saber sobre su hermana Valeria; tengo algunos indicios para suponer que parte de la solución del caso “Ángeles dormidos” está en la ciudad donde estudió su hermana.

-Mmmm, es curioso lo que usted me dice.

-Me podría decir de favor ¿Qué le paso a Valeria, o si tiene registros de sus amigos o algo que me pueda dar algún indicio de ir más al fondo?

-Quizás no tenga lo que me pide como tal, pero tengo 2 cosas que le servirán, su diario de Valeria y una copia de su expediente médico, es lo único que tenemos de ella de cuando mantenía la cordura hasta lo que le sucedió un día; un acontecimiento que cambió el rumbo de su vida.

-¿Qué fue lo que le paso? ¿Tuvo algún accidente o enfermedad?

-No, nada de eso, yo no lo sabia pues era muy niña cuando sucedió, mi madre al morir me contó la verdad, me dijo que una mañana, hacia poco más de 25 años, después de que había ido al velorio de un amigo, se comenzó a sentir muy cansada, de hecho hasta tuvo un pequeño desmayo en la cocina de la casa, mi madre en ese entonces pasó el hecho desapercibido, no pensó que fuera para tanto, le dijo que si quería o se seguía sintiendo mal, a la mañana siguiente la llevaría al médico para que la revisara. No obstante, cuando ella se fue a la cama, al despertar ella nunca volvió en sí, la encontraron con los ojos abiertos, sus pupilas bien dilatadas y ennegrecidas, y eso que ella es de ojos café claros, sus labios me dijo estaban abiertos como de quien sonríen placidamente, pintados de un rojo escarlata, mas bien dicho casi morados. Inmediatamente, mi madre llamó a la ambulancia, para que vinieran por ella y fuera trasladada a un hospital, en trayecto cuando era traslada en la ambulancia, los paramédicos ya habían diagnosticado que estaba muerta; sin embargo, súbitamente comenzó a mostrar signo vitales, para cuando había llegado mi hermana al hospital, todo un cuerpo de médicos ya estaba a la espera, pues desde la ambulancia, el jefe de la ambulancia había hecho mención de tan extraños síntomas, porque los paramédicos sospechaban de algún tipo de contagio, que pudiera ser ocasionado por algún agente biológico infeccioso. Pasó, poco más de medio día cuando los médicos diagnosticaron que estaba en estado de coma; afortunadamente el coma, no duró mucho, pasó más de 1 día, cuando regresó al estado conciente; sin embargo, ya no era la misma, deliraba, gritaba, hablaba incoherencias, tuvo que ser cedada inmediatamente, ya que tenía iras incontrolables y pronunciaba sin cesar la frase: ¡ Suéltame , Carmen, Suéltame! Estuvo así, un par de semanas y nunca más la volvimos a ver a la misma Valeria, parecía otra, como si su mente se quedara atrapada en otro lado y su cuerpo simplemente fuera una marioneta de una entidad diabólica. Mi madre no tuvo remedio que instalarla en un hospital psiquiátrico, podía ser peligrosa para nosotros que en ese entonces éramos muy pequeños. Mi madre nunca lo superó, quizás mi mamá, nunca fué el ejemplo de la madre más cariñosa del mundo, pues le costaba mucho demostrar su cariño para con nosotros, más bien ella era el ejemplo de la mamá que siempre quiere que sus hijos fuesen destacados hasta en el portar el uniforme, siempre puntillosa y exigente para con Valeria y mi hermano; no obstante, desde ese día se le vió más reservada, más callada, nos hacía muchas recomendaciones a mi hermano y a mí; mi padre lo tomó de una forma un tanto más ligera o más bien se escudaba en su trabajo, queriendo ocultar sus sentimientos; la verdad es que esos momentos fueron terribles para nosotros como familia, cuando yo era niña no lo notaba, ahora que soy grande puedo recapitular y contarle todas estas conclusiones personales; además, mi madre tenía una forma muy curiosa junto con mi padre de ocultarnos todo lo referente a Valeria. Cada fin de semana desaparecían misteriosamente y no regresaban, hasta el domingo ya muy noche. Cuando yo y mi hermano crecimos nos inventaron la historia de que Valeria había nacido así, que se trataba de un caso no genético, sino de una enfermedad que le había dado desde bebe y que poco a poco la había dejado trastornada de su mente. De joven, solo tuve el valor en 2 ocasiones de irla a ver, en la primera ocasión que decidí afrontar esa situación y acompañar a mi madre, estaba aterrada, admito que me asustaba muchísimo la idea de ir a un hospital psiquiátrico, tenía la idea de ver a mi hermana , encadenada, esposada o algo así, la verdad es que a esa edad no sabía ni que pensar, me asombre muchísimo cuando vi el hospital mental, es un lugar que el ambiente tiene mucha paz, aunque la gente que está ahí no está del todo en paz; cuando llegó el momento de estar con ella en la sala de visitas, iba de la mano de mi madre, y un sudor frió recorría mi cuerpo, no obstante; se le veía algo tranquila a Valeria, con un poco de saliva escurriendo de los lados de su boca por los medicamentos que le suministraban; pero, a fin de cuentas tranquila. Lo curioso es que siempre contaba la misma historia, tenía una obsesión por hablar de una tal Carmen.

-¿Carmen existe?- Preguntó Héctor.

-Mmmm, no se que decir, la primera vez que fui a ver a mi hermana fue cuando me contó la historia de una tal Carmen, me comenzó a platicar que era su mejor amiga. Constantemente , me decía que se habían conocido desde niñas, que había ido juntas a la primaria, me enseñaba recortes de revistas donde decía que ahí estaba su amiga Carmen, de momento hacía gestos con la cara y empezaba a decir que le estaba gritando Carmen, quien supuestamente estaba en la misma habitación que nosotros y que ya venía por ella, pero que no sentía miedo, porque sabía que Carmen era un poco impaciente a veces ; sin embargo, ella la quería mucho. Mi madre y yo sabíamos que esos episodios de la amiga Carmen, eran parte de su delirio, porque nadie que no fuera Valeria , mi madre y yo estábamos en la sala de visitas. Eso fue en la primera ocasión que la fui a ver como le había dicho, la otra ocasión fue cuando se acercaba el día de su cumpleaños, tenía pensado regalarle algo ya que mi hermano me había dicho que ella desde que estaba lúcida tenía un gusto por las muñecas de manufactura artesanal; sin embargo, como no se nos tenían permitido ingresar objetos extraños, recuerdo que ese fin de semana, le dije a mi madre que la acompañaba al hospital psiquiátrico porque le había hecho un dibujo a Valeria de cumpleaños, esta vez había pintado a Valeria y yo en un día de campo, con un árbol al centro y un lago con pececitos de fondo. Mi madre vio mal mi idea de ese dibujo; queriendo y no accedió a mi petición después de varias súplicas. Mi madre nunca estuvo de acuerdo de que mi hermano y yo, visitáramos a Valeria, no quería que nos lleváramos una mala imagen de ella, mi hermano como es mayor que yo la recuerda un poco más, yo no tengo un solo recuerdo de cuando ella era lúcida. Total, que cuando llegamos una vez más al hospital psiquiátrico, antes de pasar a la sala de visitas, era de rigor que el médico, le leyera a mi madre los pocos avances o retrocesos de la enfermedad de Valeria, pues el diagnóstico era claro que ella vivía un estado irreversible; en esa ocasión el médico, advirtió a mi madre que quizás la iba a notar un poco más aletargada de lo normal, porque en la semana, había tenido un brote de psicosis con mucha violencia, todavía recuerdo la expresión de mi madre ese día, un par de lágrimas se le rodaron, ya que pese a todo diagnóstico, ella albergaba la esperanza de que su hija volviera a la normalidad, pues ella bien sabía que en la familia no había antecedentes algunos de migrañas, enfermedades neurológicas o del tipo demenciales, como para que mi hermana estuviera en un hospital psiquiátrico. La consulta duró poco más de media hora entre explicaciones y la lista de autorización de nuevos medicamentos. Cuando nos pasaron a la fría sala de visitas, no había cambiado mucho desde que yo había ido por vez primera, los mismo muebles y el color blanco de las paredes, así como la vegetación que ambientalizaba la sección de visitas. Habían transcurrido alrededor de quince minutos cuando el enfermero trajo a Valeria, se le veía muy mal, su pelo parecía una maraña de estambre sucio, tenía rasguños por todo el rostro, en sus manos parecía que la había arañado un gato o algo así, sus antebrazos estaban marcados con marcas de dientes, como quien quiere comer una pieza de carne, también algunas uñas de sus dedos no estaban ahí, el enfermero dijo que quizás no contestaría muchas cosas porque se le habían acabado de suministrar nuevos medicamentos. No pude soportarlo y tome a mi madre de la mano de ver a mi hermana así, aunque nunca hubiera convivido con ella. Mi madre con voz firme me dijo: tú quisiste y suplicaste por venir, tú sabes que yo no estaba de acuerdo, además , algún día quizás yo falte y tienes que ser fuerte, ya que o tu o tu hermano se harán cargo de ella, queriendo y no saqué mi dibujo y se lo mostré, ni siquiera alzó la cabeza para ver el dibujo, se le veía totalmente perdida, mi madre trató de limpiarle su rostro , con su pañuelo que siempre cargaba para su sudor; cuando la acabo de limpiar alzó la cara, de cómo quien intenta ver o entender donde está, en eso su percepción la enfocó a mi dibujo y estalló lo que nunca quiso mi madre que viéramos sobre Valeria, de momento comenzó a gritar y a blasfemar una vez más sobre la tal Carmen, inmediatamente entró el enfermero y ella corría por todo el cuarto, como si la estuviera siguiendo alguien que no estaba ahí, gritaba y gritaba de pánico, decía : ¡ Carmen, Carmen, déjame ¡Vivir! !Vete! Inmediatamente, la durmieron y yo por muchos años no quise volver a ir a visitarla, poco antes de que mi madre falleciera, comencé a ir nuevamente, porque mi madre ya estaba muy enferma y agotada emocionalmente, el médico en turno en esa ocasión nos dijo que Valeria estaba estable desde hacia ya tiempo atrás, aunque la dosis de medicamentos calmantes era muchísima y vivía casi todo el tiempo sedada, ese día el doctor me entregó un expediente de historial médico así como de sus actividades; todavía seguía obsesionada por esa tal Carmen, pintó un cuadro donde está un árbol como cuando yo era niña le había pintado, pero ella estaba ahí encadenada y Carmen era la que la cuidaba para que no saliera de ese árbol, al fondo se podía ver un lago o brazo de mar, no se bien que trato de dibujar, ya que a un lado de la orilla dibujo un peñasco, donde estaba la silueta de un hombre encadenado a esta roca, gritando por ayuda.

En ese momento, al comandante Héctor, le vino a la mente ese sueño donde él había visto a su hermano pidiendo ayuda, que lo salvara, donde veía claramente como él estaba encadenado a un peñasco gritando y suplicando que fuera a salvarlo.

-Disculpe, ¿Cómo dijo que era ese dibujo?

-Un dibujo donde ella está encadenada a un árbol, pidiendo ayuda, al fondo se ve un lago o brazo de mar, hay un peñasco ahí y también la figura de un hombre pidiendo ayuda, todo esto vigilado por la tal Carmen, el médico dice que es normal que pinte eso por su esquizofrenia paranoide que sufre, ya que los delirios de persecución o tortura son normales. Pero eso no acaba aca, siempre ha pintado a esa tal Carmen, Carmen con su familia, Carmen casándose, Carmen, teniendo hijos, Carmen con una hija muerta, Carmen triste, Carmen contenta, Carmen trayendo a sus hijos a la escuela; mire, tome el expediente de mi hermana con los dibujos de la tal Carmen creo que a usted le servirá más que a mí, quizás se esté preguntado o afirmando que ya me extendí sobre el destino que tuvo mi hermana; sin embargo, me he tomado el atrevimiento de contarle todo esto porque de un mes a esta fecha, comenzó a pintar que muchos amigos están ahora con ella en ese jardín de fantasías, ahora no solo es ella la encadenada sino 30 niños más, y lo curioso es que todos estos niños tienen los ojos abiertos, con sus pupilas dilatas y ennegrecidas, como el caso “Ángeles dormidos”. No sabía que hacer, cuando vi esta relación y como mi madre hace tiempo me había contado como encontraron a Valeria en la cama de la casa el día que enfermó. Yo sabía que había conexión entre el caso de mi hermana y los 30 chicos; estaba aterrada, no sabía como que decir que mi hermana una loca, pintaba entre su delirio y semi lucidez a los chicos en coma del caso “Ángeles dormidos” y que iba a ganar con eso, la burla de la gente lo más probable. Desafortunadamente, no hay un registro de cómo encontraron a mi hermana el día que enfermó por la mañana, porque ella evolucionó de manera diferente que estos chicos. Yo supongo al igual que usted que hay una relación con mi hermana y su caso, por eso le entrego su Diario , ahí esta una información detallada de los últimos años de mi hermana, ella era muy ordenada por lo que me cuentan, espero le sea de mucha ayuda, por mi parte nunca tuve el valor de abrirlo.

-Por supuesto, que me será de mucha ayuda este Diario y el expediente.- Afirmó Héctor.

-Bueno creo que eso es todo por mi parte oficial, le deseo buena suerte y que solucione el caso, hasta mi alma estaría en paz si el caso fuera resuelto exitosamente.

-Claro que si señora, es usted muy amable y gracias por su tiempo, disculpe el interrumpirla a estas horas.

-No hay problema oficial, oiga una pregunta más ¿Cómo supo de Valeria?

- Tuve un hermano que la conocía.

-¿Tuve? Eso quiere decir ¿Qué su hermano visitó a mi hermana en el hospital? O supo de cómo enfermó.

- No creo que eso fue circunstancial, mi hermano la conoció en la universidad, él era el amigo al que tú hermana asistió al funeral, porque mi hermano murió, de la misma forma de cómo están esos 30 jóvenes en coma y de la forma en que encontraron a Valeria, esa mañana en la recámara de tu casa.

Sin decir más, el comandante, deja en el tan lujoso, e iluminado pórtico de esa casa a una mujer, asombrada por las coincidencias e interrogantes que Héctor ha sembrado en ella, al decirle que estos casos no están aislados, sino que hay un patrón, hay una huella de tiempo atrás, quizás el asesino, se arrepintió, o decidió dejar por un tiempo sus fechorías; sin embargo, el instinto asesino es como el de un alcohólico o drogadicto, cuando les llega la necesidad la tienen que saciar inmediatamente. Héctor sabe que esta cerca, que hay luz, que hay esperanza, en ese Diario de Valeria tiene que estar, el secreto de quien se esconde detrás de estos crímenes entrelazados.

 

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