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A las ocho la llave resonó en la cerradura. Siempre ocurría a las ocho; entonces la puerta se abría sin problemas ni objeciones, riendo por sus bisagras perfectamente engrasadas. Antes de pasar al living, puso un pie sobre la alfombra celeste (que combinaba con la claridad restante del departamento), y luego el otro. Los refregó con fruición quitando hasta la última partícula de tierra o polvo del asfalto. Imposible resultaba que aquel espacio se viera invadido por el exterior. El aire de aquella habitación, vedada para toda la desperfecta humanidad, parecía virgen y limpio, sus paredes puras y claras, su cielo verdaderamente raso. Él, simple y sencillamente, se...

Durante el largo viaje comencé a sentir sed. De a poco se me fue secando la boca, aglutinándose los labios entre sí. La camisa rayada se humedecía al menor contacto con mi espalda, sudada y ardiendo debido a la calefacción del ómnibus. El rayo de sol atravesaba la ranura que una cortinita sucia cortina no llegaba a cubrir, y debilitaba mis ojos. El calor era más en aquel fastidioso viaje que en el mismo infierno, donde hubiese deseado estar.Faltaba poco tiempo para llegar al centro de la...

Hacía frío. Por la ventana se podía ver un cielo enteramente gris, algo de niebla en las cimas de los edificios más altos. Sin embargo dentro del departamento la temperatura era acogedora y había una claridad que contrastaba con la ciudad. Ciudad oscurecida. La mujer vivía sola, pero no se sentía sola. Tampoco insegura. Estaba en una habitación mas bien pequeña, ocupada por una catrera ruidosa, una mesita de luz y velador, la...

Vivía en una parte muy extraña de su planeta, no cabía duda. Los pies ligeros crepitaron con el agua que corría sobre y bajo su ciudad, y el frío, que ya duraba varios días, era torturador.La llovizna, poco a poco, como una primer idea que comienza a invadir culturas enteras, fue apoderándose de su cuerpo, pasando por su cuello, lenta, su espalda, terrible, su cintura, implacablemente. Sintió escalofríos mientras con sus ojos...

El hombre caminó hacia ella, estaban los dos desnudos en medio de picos delgados y altos, formaciones que parecían de piedra, pero no lo eran. Lo primero que intento hacer fue abrazarla para cubrirla de aquellas luces que cegaban sus miradas, pero seguramente estaba tan atontada y estremecida que no deseo nada más que desaparecer. De sus ojos rojos, con algo de amarillo, tal vez por la claridad tan extraña y nueva, brotaron dos lagrimas, que fueron mojando todo su...

Y se juntaron sus manos en suave caricia y la magia explotó alrededor, transformando la ciudad mojada en improvisado paraíso. Los labios se extendieron en mansas sonrisas y los ojos se contaron mil historias hasta que la luz del semáforo cambió su color nuevamente.... Nada parecía inusual dentro de la esfera plateada del atardecer. Miles de luces caían sobre la calle y se desparramaban en un chisporroteo brillante. La lluvia los acunaba...

Te estoy acariciando con la mirada, aún cuando no te he visto todavía. Estás a 10 minutos, no quiero correr. Tengo miedo de no poder respirar más cuando te vea y morir antes de decirte las palabras que he estado guardando para pronunciar solamente una vez sobre tus labios. He llegado y ahí estás, con la cabeza entre las manos, como buscando respuestas invisibles que alguien olvidó sobre la mesa del café.Y por primera vez nos estamos...

Y así termina esta historia. Por todo lo no contado, ustedes no saben nada de mí y de mis singularidades. Mi abuelo decía "esta es una niña muy singular". Mi pluralismo será una reacción inconciente contra las etiquetas? O será conciente y no me dí cuenta?Soy singular y plural… … Un real desafío a la gramática…Ustedes tampoco saben porqué ahora, después de todo lo que...

Lo primero que le llamó la atención al entrar, fueron las proporciones descomunales de la gorda de la recepción. Por el volumen que asomaba por sobre el mostrador, se notaba que era una mole. No sólo en circunferencia sino también en altura. Y encima fea. Todo empequeñecía alrededor de esa figura de arquitectura faraónica y tuvo que contener la risa al ver lo diminuto que se veía el tubo del teléfono apretado entre la oreja...

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