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Primer adelanto de una novela que estoy escribiendo, es el primer asomo de un diario de aproximadamente cuarenta días, ruego a los lectores ser lo suficientemente críticos con la estructura del escrito, no está de más aclarar que es la primera vez que me aventuro a escribir esta clase de textos. La siguiente historia trata sobre aquellos relatos juveniles y pasionales que por algún momento todos hemos pasado, pero que sin duda también se consideran como la sencillez y la grandiosidad de amar y enamorarse, cada palabra recoge los más humildes recuerdos de algo que alguna vez paso.Martes 29 de Abril Eran alrededor de las 9 de la mañana, no desperté en mi  casa y solo...

El peligro de la sociedad y el Estado (“Seguiré viviendo” 23a. entrega)Muchas veces escribí que la vida pertenece a quien la usufructúa, a quien la siente consumirse en su piel, a quien con ella sufre o se alboroza. «La vida es el tesoro más valioso y el mínimo bien del que puede sentirse amo y señor el ser humano. Que la existencia provenga de Dios no cambia la condición de dueño que tiene el hombre de su propia vida. Y es el propietario el que dispone con plena licitud –bien o mal– de sus...

Muerte y bondad: objeto de mis sueños (“Seguiré viviendo” 22a. entrega)José podía parecer inalterable, pero era temperamental y apasionado. Un hombre de pasiones intelectuales y afectivas, pero conciliador: «Soy amigo de tolerar lo tolerable». Y en efecto, en el trato personal buscaba más la concordia que el conflicto. Tras una explosión de ira podía albergar sentimientos de destrucción y de venganza, pero al igual que una tormenta terminaba en calma, con un pensamiento despejado...

La nostalgia de un amor duradero (“Seguiré viviendo” 21a. entrega)Ante la premura de la muerte decidí inventariar mis pertenencias. Entre las más queridas estaban mis escritos. Se hallaban dispersos por el apartamento, en libros, en revistas, en carpetas, en el computador, en cajas, o simplemente en hojas sueltas que hacían parte de todo mi desorden. Intenté reunirlos y clasificarlos. No todos habían sido publicados. Muchos eran personales, íntimos y comprometedores. Ponían, por...

El último prólogo (“Seguiré viviendo” 20a. entrega)Los encuentros con Piedad eran para José regocijantes. Le sentía devoción, y muchos intuían que eran amantes. Se confesaban con picardía su intimidad y se apoyaban en sus conspiraciones amorosas. Entre ellos no había pasión, aunque la hubiera habido de acceder Piedad a los requerimientos de su amigo. Pero en su momento Piedad no lo juzgó oportuno, y cuando creyó que podía ser, el ardor de José, de tanto aguardar, se había extinguido. «Fue...

Las navidades y la reminiscencia del dictamen (“Seguiré viviendo” 19a. entrega)Todo en mi es pasado, poco o nada queda por vivir. Todo pertenece a los recuerdos, los hechos de hoy y del mañana. El futuro que queda lo escribiré en pasado porque ya tiene punto final el libro de mi vida. Evocar es mi destino; todo el tiempo está dispuesto para ello, y sin afanes. No tiene que pasar mi vida en un instante, tampoco toda tiene que desfilar ante mis ojos. Dosificada por mi memoria transcurre...

El concepto de placer (“Seguiré viviendo” 18a. entrega)La Navidad siempre fue feliz para José porque nunca le permitió la entrada a la nostalgia. Era para él un tiempo para disfrutar y descansar, para mostrar una sonrisa, para olvidar las penas, para ser indulgente y complaciente. Gozaba con las luces y el retumbar de la pólvora, con el árbol, con el pesebre, con la música y los arreglos navideños.Recién había el año comenzado, cuando él se convenció de que la próxima Navidad no lo...

Para todas las religiones es el cielo (“Seguiré viviendo” 17a. entrega)José siempre soñó con llevar una vida sibarita. Sentía una propensión instintiva e intelectual al placer; pero los placeres los gozaba de forma contenida, y no era extraño que los aplazara por otra prioridad o por pereza. Explicaba que era cuestión de oportunidad, no de templanza. Intelectualmente hacía soberbias disertaciones defendiendo la satisfacción de los sentidos y encumbraba el goce erótico desafiando los...

Ni conservadurismo extremo ni culto al ser humano (“Seguiré viviendo” 16a. entrega)  José nunca le ocultó a Javier su disposición a los placeres, pero en ausencia de un comportamiento hedonista que lo delatara, el sacerdote pensaba que el discurso de su amigo era locuacidad, si acaso una mera postura conceptual. Y no era cierto. Sencillamente la franqueza de José no alcanzaba para revelarle sus proezas. Acciones que hubieran afligido al religioso, pero que Joaquín juzgaba poco...

 

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