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 Carlitos era un niño inteligente, buen estudiante y ordenado en todo. Llevaba un diario con todo lo que le sucedía y su madre lo leía cada mañana cuando él salía para clases. Por esta razón su progenitora estaba enterada de todo lo relacionado con su hijo y estaba tranquila porque, a sus 12 años, su querido chico no tenía problemas de ninguna índole.En la noche de un jueves escribió que, después de clases, iría con su amigo Fernando a un partido de fútbol. El viernes se despidió como de costumbre, pero avisó a su mamá que iba a demorarse unas horas por un partido interesante de su colegio contra otro plantel.Le dio el beso de siempre y, hasta esta fecha, tres meses después, no se sabe nada de Carlitos ni de su...

-- Juan apúrate, ¡llamó tu papá! --Dijo mi madre afanosa. Yo estaba en la cama pensando ¿como sería?...... ¿Que le diría? Nunca lo había visto. Era un extraño mas. -- Ok, madre ya me organizo.-- conteste rápidamente, para calmarla. Escoji la ropa y los mejores tennis. no dejaba de pensar que le diría. -- ¿por qué nos dejaste a mamá y a mí?-- ¿por qué nunca llamas en mi cumpleaños? -- Amor, pórtate bien y aprovecha a tu papá.-- dice mi madre con tono...

--¡Hey parcero, vamos a pasear!.--《Yako》 levanta sus orejas y comienza a menear su cola de lado a lado, con su mirada fija en mí. 《Guau》《Guau》-- ¡vamos campeón, hoy iremos hasta el parqué de laureles a jugar!.-- 《Guau》《Guau》《Guau》Sigue ladrando sin moverse de casa. Su comportamiento es desconcertante e inusual.-- ¡ven! acá tengo tu collar y la bolsa, todo esta listo campeón.-- 《Guau,Guau》Su mirada sigue firme en mi rostro. Yako da vueltas en el sitio...

Quiero contar brevemente la historia de Heriberto o, heli, como lo llamaba la abuela. hombre de gran talla, y su corazón aún mas. Jugaba como un niño conmigo.-- ¡basta ya Heriberto pareces un tonto! -- decía mi abuela, frunciendo el entrecejo.    Él seguía ululeando como indio, yo lo perseguía en mi caballo de madera por toda la casa, haciendo disparos invisibles.  Ese día jugamos hasta quedar exhaustos y, el jarro de mi abuela en tres partes roto. Corrimos a...

 Una familia china se apareció un día cualquiera en el pueblo y se instaló en una casa de las afueras; casi nadie se dio cuenta porque entre semana la población es solitaria y el trasteo, si así se puede llamar, era muy pequeño.El apellido de estos extranjeros es PU y, como puede suponerse, les inventaros toda clase de chistes. Pero en la realidad, los muchachos PU, eran bastante problemáticos y nadie se trataba con ellos. A las primeras de cambio, como se dice, se enfrentaron a un...

Siempre compraba la lotería los días miércoles y sábado, sin falta, por costumbre de muchos años. Y nunca ganaba, pero se decía que tarde o temprano debía acertar las cuatro cifras del premio mayor.Tanto insistió que antenoche cayó el número que había comprado y se enteró al ver en uno de los expendios de lotería y apuestas el resultado. No podía creerlo y miró varias veces el pedazo de papel para comprobar que era cierto y lo guardó en el bolsillo de la camisa.Muy contento, pero sin...

Cuando era niña su madre le leía cuentos de hadas donde siempre había un príncipe azul que por algún motivo había sido hechizado y convertido en sapo. Esas historias aparentemente ya estaban en el olvido.En su adolescencia sufrió decepciones amorosas, como le ocurre a todos los jóvenes del mundo, hasta que en su vida apareció el que debía convertirse en el amor de sus amores. Se casaron y el romance no duró por que él la abandonó por una contorsionista de un circo que pasó por el...

 Hace diez años se fue de este mundo la mujer de un pobre hombre que la soportó un cuarto de siglo. Ella estaba convencida de ser la esposa perfecta, se lo repetía día y noche y no se abstenía de divulgarlo a quienes la escuchaban; lo atormentaba con una cantaleta que aburría a los vecinos y el hombre soportaba con la paciencia del santo Job. Tampoco era buena ama de casa y la vivienda permanecía en perpetuo desorden. Las defensoras de las mujeres dirán que el tipo también debía...

 Siendo muy pequeña Violeta escuchó de sus padres y otras personas mayores que cuando perdía un diente debía colocarlo debajo de la almohada y en la noche el ratoncito Pérez se lo llevaría y a cambio le dejaría un premio; por lo general un billete o algo que a ella le gustara.Jamás falló el ratoncito Pérez en su labor de llevarse el diente y dejar el premio, y así pasaron los años de dentición. Lo que no sabía Violeta era que su madre sentía pánico por los ratones, y un día, en que...

 

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